miércoles, 30 de septiembre de 2015

Feliz Día de la Blasfemia: Las Naciones Unidas afirman el derecho humano a la blasfemia

 
Afirma que las leyes que restringen la blasfemia son incompatibles con los standard de los derechos humanos universales
Habiendo seguido los debates sobre religión y libertad de expresión en las Naciones Unidas durante los últimos años, me he acostumbrado a las malas noticias, tales como una década de resoluciones del Consejo de Derechos Humanos y de la Asamblea General “combatiendo la difamación de las religiones.” Ahora que hay algunas buenas noticias, casi nadie se ha dado cuenta. A fines del mes pasado, la ONU lanzó una nueva declaración sobre la extensión de la libertad de expresión bajo la ley internacional. Afirma que las leyes que restringen la blasfemia son incompatibles con los standard de los derechos humanos universales.La declaración procedió del Comité de Derechos Humanos, el cuerpo de dieciocho “expertos independientes” encargados de controlar la conformidad con el Convenio Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (ICCPR), el tratado de derechos humanos de 1966 que vela por la libertad de opinión y expresión, y otros derechos fundamentales. Los comentarios del Comité general representan interpretaciones autorizadas sobre las provisiones que debe llevar a cabo el ICCPR. A diferencia de las muy publicitadas resoluciones producidas por el Consejo de Derechos Humanos y por la Asamblea General, las provisiones del ICCPR son legalmente vinculantes para sus más de 165 participantes.
 
La detallada declaración de 52 párrados, el Comentario General Número 34, es el resultado de dos años de intenso debate entre representantes del gobierno y organizaciones de las sociedad civil. El comentario previo del Comité sobre la libertad de opinión y expresión, en 1983, tenía sólo catro párrafos. Además de tratar materias como la traición, la difamación de los jefes de estado, “leyes de memoria” que refuerzan una versión oficial de la historia, o el derecho de los bloggers, el Comentario 34 se concentra enérgicamente en contra de las limitaciones religiosas contra la expresión. Lo hace no sólo afirmando que el derecho a la libre expresión es fundacional para una sociedad democrática y libre, sino también para la protección de otros derechos. También apela explícitamente a los valores de la libertad de conciencia y la igualdad ante la ley.
 
De acuerdo con el párrafo 48, “Las prohibiciones de muestras de falta de respeto hacia una religión u otros sistemas de creencias, incluyendo las leyes de blasfemia, son incompatibles con el Pacto, excepto en circunstancias específicas tratadas en el artículo 20, párrafo 2, del Pacto.” El artículo 20, párrafo 2, llama a los estados a prohibir “la defensa del odio nacional, racial o religioso que constituye una incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia.” El Comentario es cuidadoso requiriendo que cualquier restricción no debe violar las garantías del Pacto sobre igualdad ante la ley (Artículo 26) y la libertad de pensamiento, consciencia y religión (Artículo 18). Por tanto, no se permitiría que ninguna de estas leyes discriminara a favor o en contra de ciertas religiones o sistemas de creencias, o a sus partidarios por encima de otros, o a los creyentes religiosos sobre los no creyentes. Tampoco se permitiría que tales prohibiciones fueran empleadas para prevenir o castigar la crítica de los líderes religiosos o el comentario sobre la doctrina religiosa y las afirmaciones de fe.
 
Las leyes contra la blasfemia o “insultos religiosos” (que se encuentran en todo el mundo, incluyendo la mitad de los estados miembros del Consejo de Europa) son inherentemente discriminatorio contra los secularistas y los disidentes religiosos. Son discriminatorios en el sentido de que los secularistas no poseen recursos legales cuando son las palabras de los creyentes las que ofenden sus sensibilidades morales. Tampoco los gays pueden llevar a juicio a los editores del Levítico por la afrenta espiritual que con seguridad les supone. Los escépticos y creyentes heterodoxos, por otra parte, sí tienen un artículo 18 para vivir y hablar de acuerdo con su conciencia incluso cuando ofende la ortodoxia.
 
El párrafo 32 del nuevo comentario también previene contra los estados que emplean una noción estrecha de la llamada moral pública para restringir la expresión, eliminando las leyes que postergan a una tradición religiosa en particular: “el concepto de la moral deriva de muchas tradiciones sociales, filosóficas y religiosas, y en consecuencia las limitaciones… con el propósito de de proteger la moralidad ha de basarse en principios que no deriven en exclusiva de una sola tradición”.
 
Las implicaciones de estas recomendaciones consisten en que las controversias sobre la blasfemia no son simplemente un conflicto entre “libertad de expresión” y fe, sino choques entre afirmaciones contrarias sobre la conciencia. Esta posición es defendida por la International Humanist and Ethical Union y elaborada en mi próximo libro, The future of Blasphemy: Speaking of the Sacred in an Age of Human Rights.
 
El mensaje del Comentario General Número 34 no es sólo una condena clara de las leyes de blasfemia de países como Pakistán, que a pesar de haber ratificado el ICCPR en 2008, continúa imponiendo la pena capital por blasfemia y “profanación” contra el nombre del Profeta Muhammad. El comentario repudia igualmente las decisiones de la Corte EUropa de Derechos Humanos en Estrasburgo, que confirmó leyes austriacas, británicas y turcas contra la blasfemia y los insultos religiosos invocando un derecho sui generis a “respetar los sentimientos de los creyentes”.
 
El mayor desacuerdo que hay en el comentario, desde mi punto de vista, es su fracaso para señalar las leyes de discurso de odio, que en muchos países funcionan de hecho como restricciones sobre la blasfemia y el sacrilegio. Teóricamente, podemos distinguir entre dar una paliza a una creencia o a sus partidarios. Aún así, en ausencia de una norma internacional precisa, la “defensa del odio religioso” podría significar cualquier cosa, desde provocar violencia inminente contra individuos (criminalizados incluso bajo la Primera Enmienda) hasta el standard no verificable de estar motivado por la hostilidad religiosa, como ocurre bajo la Ley británica sobre Crimen y Desorden de 1998. Las condenas de escritores y activistas como Paul Giniewski en Francia, Lars Hedegaard en Dinamarca, y Elisabeth Sabadistch-Wolff en Austria, prueban que las leyes sobre discurso de odio pueden ser empleadas de forma abusiva incluso en las democracias liberales.
 
Los activistas de la sociedad civil tienen ahora de su parte la autoridad legal de las Naciones Unidas en su intento de presionar a los gobiernos para que cumplen las obligaciones de los tratados y lleven a término la criminalización de la blasfemia.
 

martes, 29 de septiembre de 2015

Para qué sirve un doctorado cuando no hay puestos de trabajo para los doctores


Hace años obtener un doctorado era una garantía para iniciar una prometedora carrera investigadora; a medio plazo todo doctor obtenía un buen puesto de trabajo académico en una universidad o en un instituto de investigación o el departamento de I+D de una gran empresa. Ahora las tornas han cambiado. Hay demasiados programas de doctorado produciendo demasiados doctores para un mercado laboral limitado. Como resultado muchos doctores no pueden desarrollar una carrera académica o investigadora. En plena crisis económica, una crisis que muchos creen que durará muchos años, es el momento de replantearse para qué sirve un doctorado. Nos lo cuentan el editorial “Fix the PhD,” Nature 472: 259–260, 21 April 2011; Mark Taylor, “Reform the PhD system or close it down,” Nature 472: 261, 21 April 2011; David Cyranoski, Natasha Gilbert, Heidi Ledford, Anjali Nayar, Mohammed Yahia, “Education: The PhD factory. The world is producing more PhDs than ever before. Is it time to stop?,” News Feature, Nature 472: 276-279, 21 April 2011; Alison McCook, “Education: Rethinking PhDs. Fix it, overhaul it or skip it completely,” News Feature, Nature 472: 280-282, 21 April 2011; Peter Fiske, “What is a PhD really worth?,” Nature 472: 381, 21 April 2011; y Raymond Gosling, Cheryll Tickle, Steve W. Running, Yao Tandong, Andras Dinnyes, A. A. Osowole, Erika Cule, “Seven ages of the PhD,” Nature 472: 283–286, 21 April 2011.

El mundo tiene muchos problemas y tiene un montón de gente con una formación académica excelente para resolverlos. La mayoría de los países, convencidos de que la educación superior y la investigación científica son claves para el crecimiento económico y la prosperidad, están ampliando la educación doctoral. Parece una buena noticia que cada vez haya más doctores en ciencia, tecnología e ingeniería. Pero según nos recuerdan en Nature, hay razones para la cautela. Un crecimiento ilimitado podría diluir la calidad de los doctorados. Además, los doctores más brillantes ya no son la élite de las instituciones académicas y deben ocupar puestos de posdoctorado mal pagados entre cinco y diez años antes de encontrar un puesto académico permanente, si lo encuentran. Esta carrera de obstáculos desilusiona a muchas mentes brillantes que acaban en puestos laborales para los que están sobrepreparados.

El problema no es sólo un problema de España, también lo es de Estados Unidos y del resto de Europa. El sistema de educación doctoral “medieval” no es sostenible y debe ser reformado. Hay muy pocos puestos de trabajo para personas que han consumido más de diez años de su vida en su formación predoctoral y posdoctoral. Muchos de estos investigadores son “clones” de sus “jefes” (directores o supervisores): hacen bien lo que sus mentores hacen bien. El problema es que cuando los estudiantes terminan su formación no encuentran un puesto de trabajo académico similar al de sus mentores porque no hay una oferta suficiente de puestos vacantes. Las universidades se enfrentan a dificultades financieras crecientes que les impide crecer al ritmo al que han estado creciendo durante décadas.

Los programas de doctorado no están diseñados para formar a doctores que abandonen la investigación una vez hayan defendido su tesis. Son programas de doctorado demasiado especializados e irrelevantes para el mundo laboral más allá del académico. Muchas tesis doctorales son tan especializadas que sus resultados son de interés sólo para un reducido grupo de expertos que trabajan en el mismo campo, subcampo y subsubcampo de la tesis. Muchos doctores lo saben todo de nada. Muchos doctorandos son incapaces de hablar con fluidez sobre los detalles de su tesis con otros doctorandos del mismo departamento. Según Mark Taylor los doctorados tienen que ser más multidisciplinares y muchos programas de doctorado deben ser eliminados si no son adecuados o son redundantes. Son decisiones difíciles que deben tomar los administradores de las universidades. Para facilitar el cambio, las universidades deben desarrollar estructuras y procedimientos que fomenten la cooperación. Ello les permitiría compartir los profesores, estudiantes y recursos, y aumentar de manera eficiente las oportunidades educativas.

Cyranoski et al. nos recuerdan que el número de doctores en ciencia se incrementado casi un 40% cada año entre 1998 y 2008 en los países miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). En algunos países, incluyendo Estados Unidos y Japón, la oferta de doctores ha sobrepasado la demanda y, aunque pocos doctores terminan desempleados, no está del todo claro si merece la pena pasar tantos años para conseguir un alto nivel de calificación para luego ocupar un puesto de profesor de enseñanza secundaria, por ejemplo. En otros países, como China e India, la economía se desarrolla tan rápido que pueden colocar a todos sus doctores e incluso incorporar otros allende sus fronteras. Sólo en unos pocos países, entre ellos Alemania, se ha resuelto con éxito el problema redefiniendo la tesis doctoral como requisito para la formación de altos cargos en las empresas y adaptando los programas de doctorado de forma adecuada. El artículo de Cyranoski et al. discute la situación en países como Japón, China, México, Alemania, Polonia, Egipto y Estados Unidos.

McCook nos relata varios casos concretos del programa de la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) llamado IGERT (Integrative Graduate Education and Research Traineeship) para la educación integral de estudiantes graduados y su formación en investigación. Este programa, dotó de 3 millones de dólares a cinco instituciones de los EE.UU. para desarrollar programas que ayuden a los estudiantes adquirir habilidades profesionales y hacer frente a problemas del mundo real. Por lo que cuenta McCook parece que está teniendo cierto éxito.

Fuente: http://francis.naukas.com/2011/04/21/para-que-sirve-un-doctorado-cuando-no-hay-puestos-de-trabajo-para-los-doctores/

"Hay una victimización de las clases medias absolutamente falaz"

El profesor César Rendueles presenta 'Capitalismo canalla. Una historia personal a través de la literatura', un ensayo que aborda las miserias del capitalismo a través de una poco ortodoxa selección de obras literarias


Cuenta el profesor y escritor César Rendueles (Girona, 1975) que, en literatura, "las ausencias a veces son tan o más significativas que las presencias". En Capitalismo canalla. Una historia personal a través de la literatura (Seix Barral), su último ensayo después del exitoso Sociofobia, el académico echa mano de lo autobiográfico para convertir dichas ausencias en un personalísimo ejercicio de literatura comparada trufado con teoría sociológica.

Una mirada lúcida y anárquica que sigue el rastro de un capitalismo camaleónico y aparentemente invencible. Un ensayo que aborda sin complejos los diferentes procesos de mercantilización de la fuerza de trabajo en los últimos cuatro siglos sirviéndose de un buen puñado de libros y recuerdos del autor. Vida y ficción de la mano para un buen propósito; revisitar lo que nos duele para poner la lupa y convertir la distopía que se avecina en algo habitable.


Utilizar la ficción para explicar la realidad cuando lo habitual es echar mano de las ciencias sociales. ¿Es la literatura un instrumento eficaz para ello?
No creo que la literatura sirva exactamente para hablar de la realidad, pero sí sirve para hablar de cómo entendemos la realidad. En literatura, por ejemplo, las ausencias a veces son tan o más significativas que las presencias. Sin ir más lejos, en la literatura española de los años 90 desaparecen las clases populares, una ausencia brutal, muy notable. Este hecho no creo que diga tanto sobre los escritores de esa época, como sobre nosotros mismos, sus lectores, y sobre la España de entonces. En este sentido, creo que la literatura, más allá de ser instrumento para analizar la realidad —lo cual es aburridísimo y, es más, creo que fracasa—, sirve para entender la subjetividad compartida, cómo pensamos, cómo nos vemos, cómo nos imaginamos.

Dice en la introducción de 'Capitalismo canalla' que estamos miopes con respecto a los procesos de transformación social, ¿no será que esa miopía viene inducida por la incapacidad para comprender una realidad cada vez más compleja...?Creo que la miopía es muy permanente... A fin de cuentas, la mayor parte de las personas que han participado en grandes procesos de cambio político y social no eran conscientes de estar haciéndolo. Quienes tomaron la Bastilla no sabían que estaban protagonizando la Revolución francesa, ni quienes participaron en la Revolución americana eran conscientes de lo que iba a significar, somos muy miopes sobre los procesos de transformación que están en marcha. Creo que esto es una limitación cognitiva nuestra que afecta mucho a las ciencias sociales.

En cambio sí admite en este ensayo que durante el siglo XIX, por ejemplo, los perdedores del capitalismo alcanzaron una comprensión lúcida de los engranajes de la explotación económica.
¿Cuándo perdimos esa lucidez?
Es cierto que en los momentos de transformación se hace visible lo invisible, esas estructuras que aparecen disueltas en nuestra cotidianidad de repente cobran visibilidad. El siglo XIX, por ejemplo, es un momento de fractura social, lo que por otra parte motivó el origen de las ciencias sociales. Según se mire, algo parecido está ocurriendo hoy día. Es obvio que ni el capital financiero ni la precarización se han inventado en 2008, pero no es menos cierto que estamos viviendo algo que viene sedimentándose en los últimos 30 años, un momento de cambio en el que emergen fracturas sociales que estaban disueltas en nuestra vida cotidiana. La literatura, en este sentido, participa de ese proceso de forma compleja, de tal forma que puede alejarse, interpelar o reflejar la realidad.

Pese a que no lo explicita en el libro, de su lectura subyace la idea de que tendemos a sobrestimar la libertad de elección que nos proporciona el capitalismo.
Hay un tipo de libertad real que nos proporciona el capitalismo, que es la libertad de mercado, y que no es más que la posibilidad de elegir entre los productos disponibles, no es poca y en algunos casos es muy relevante, pero no es nada más que eso. El problema es que ese tipo de libertad sirve de muy poco en aquellos procesos deliberativos donde hace falta pensar en común fines éticos complejos relacionados con el progreso moral. La libertad tiene esa vertiente de no restricción, pero también otra mucho más constructiva y que está muy vinculada a la igualdad.

Habla de una especie de anhelo antropológico por cuidarnos, algo que dicho así suena cursi...
Curioso que nos suene tan cursi algo que es la cotidianidad de la humanidad desde que existe, los cuidados nos rodean desde que existimos, hemos conseguido invisibilizarlos mediante un esfuerzo cultural brutal haciendo que no se vean, pese a que en España, con un Estado del bienestar tan frágil, es una realidad absolutamente presente para millones de familias.

La gente de mi generación hemos invisibilizado esa experiencia, parece que de repente hemos descubierto la paternidad, lo que dice mucho de lo idiotas que hemos sido. Todo esto también tiene algunas potencialidades políticas interesantes porque nos hace ver que buena parte de la vida que llevábamos como consumidores sofisticados es una mierda, una basura, no vale para nada, sin querer ocultar que el otro lado también tiene partes negativas, llenas de sufrimiento, de cansancio, no lo voy a idealizar y convertirlo en una novela romántica porque no lo es.

Cita la obra de Cheever para retratar ese "magma de experiencias turbadoras, algunas perniciosas, otras esperanzadoras" que surge cuando el paradigma capitalista aparentemente se normaliza. ¿Qué es lo que empezó a fallar?
Lo que quería relatar era cómo toda esa experiencia de ruptura, de emancipación, de posibilidades que emergen tras la gran crisis de entreguerras, llega un momento en el que se clausuran y eso genera mucho malestar. Todas esas tensiones acumuladas acaban estallando en el 68 de mil maneras diferentes por medio de los movimientos obreros, juveniles y feministas. Creo que eso es interesante porque nos habla también de las limitaciones del proyecto keinesiano, del Estado del bienestar, hoy que nos parece una utopía...

El gueto como símbolo de esperanza. Pasolini y sus primeras novelas le sirven para trazar ese momento esperanzador en el que el extrarradio y sus formas de vida alternativas podrían nutrir los proyectos de emancipación política anticapitalistas.
Es una idea muy del 68, muy de Marcuse, sólo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza, pero que tiene un sustrato teórico importante, que viene de toda la tradición emancipatoria y que dice que aquellos que no tienen nada que perder son los que están en condiciones de plantear acciones políticas universalistas que pueden mejorar las condiciones de todos, no solo las suyas.

"Aquellos que no tienen nada que perder son los que están en condiciones de plantear políticas que pueden mejorar las condiciones de todos"

Dicho así suena muy mesiánico, pero si piensas en nuestra situación actual se entiende muy bien, por ejemplo, quienes más o menos consiguen seguir pagando sus hipotecas día a día pues realmente tienen pocos motivos para arriesgarse a cambiar de forma radical el mercado inmobiliario, si más o menos sobrevives con un trabajo precario, es probable que no estés dispuesto a asumir diferentes tipos de riesgos, si te han desahuciado o vives en un sitio donde el paro juvenil llega al 70%, pues estás dispuesto a asumir riesgos que van a beneficiar a la totalidad, no solo a ti sino también a los que siguen pagando su hipoteca y mantienen su curro de mierda.

¿Puede una obra literaria captar la esencia de un momento determinado mejor que la disertación de un catedrático de sociología?
Creo que los libros, tal y como ocurre con ciertos periodos de la vida, cuando los revisitas significan en ocasiones cosas completamente diferentes. Aquello que en su día fue motivo de orgullo, de repente es motivo de vergüenza y humillación, y viceversa. Digamos que la literatura interpela aquello que somos, aquello con lo que soñamos, y aunque no refleje nada exactamente, a veces a través de los sueños y las sensaciones de nuestra subjetividad se consigue entender un poco el mundo que nos rodea.

Cierra el libro reflexionando sobre la necesidad de regenerar la democracia, un proceso que solo se puede llevar a cabo entre iguales que "descubren, transforman y comparten" aquello que les une. Estamos muy lejos de poder llegar a este escenario, ¿no le parece?
El gran triunfo del neoliberalismo en España, o lo que es lo mismo, de esa transición socialdemócrata al neoliberalismo, no fue tanto beneficiar económicamente a las elites sino desarbolar la sociedad española, desestructurarla completamente, convertirnos en una sociedad individualista con unos niveles de asociacionismo bajísimos en relación incluso a la media europea. Con esos mimbres es muy difícil establecer una alternativa, hay auges de indignación pero están muy desarticulados, no tenemos instituciones de mediación y esto hace muy difícil establecer una alternativa política, son pequeñas multitudes las que ocasionalmente salen a la calle, pero es muy difícil que consigan componer un discurso político, construir una sociedad civil poderosa es un proceso muy lento que puede llevar décadas y lo que sucede es que no tenemos décadas.

Hay quien prefiere dejar pasar el tiempo hasta que la situación empeore lo suficiente como para que la reacción sea incontenible.
Tenemos ante nosotros una ventana de oportunidad cuya duración es una incógnita. Esa es la gran contradicción; nos movemos entre la inexistencia de las instituciones que necesitamos para vehicular una alternativa política más igualitaria y emancipatoria, y la urgencia de aprovechar una ventana de oportunidad. Una coyuntura propicia que si no aprovechamos corremos el riesgo de encontrarnos con una situación catastrófica. Se confunden quienes piensan que cuanto más empeore la situación, será mejor porque la gente saldrá a la calle y eso no es verdad.

En los últimos años se ha producido una banalización del discurso político en la música y en la literatura, ¿no cree?
Sí, pero yo creo que el problema reside en que estamos experimentando una repolitización con muchas ambigüedades, muy marcada por el clasemedianismo, hay una victimización de las clases medias absolutamente falaz, la crisis la están padeciendo fundamentalmente las clases bajas, los más pobres, con muchísima diferencia además, las clases medias la están padeciendo poco o nada, eso dicen las cifras. Por eso creo que dicha repotilización está en parte cimentada en una victimización de las clases medias, y el arte lamentablemente participa de esa trivialización del discurso político.


Fuente: http://www.publico.es/culturas/hay-victimizacion-clases-medias-absolutamente.html

domingo, 27 de septiembre de 2015

Se cumplen 40 años de los últimos fusilamientos del franquismo

José Luis Sánchez-Bravo Solla, José Humberto Baena Alonso, Ramón García Sanz, Juan Paredes Manot y Ángel Otaegui.

"Papá, mamá: Me ejecutarán mañana. Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero, pero que la vida sigue. Recuerdo que en tu última visita, papá, me habías dicho que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente".

Carta de José Humberto Baena a su familia antes de morir

Nada ablandó el alma del dictador. Ni la presión internacional -de gobiernos europeos y americanos, del Vaticano, de la ONU, de intelectuales franceses como Jean Paul Sartre- ni el clamor de las familias. En la mañana del 27 de septiembre de 1975 cinco hombres morían fusilados, los últimos cinco asesinados por el régimen de Francisco Franco. No hubo más balas, pero el Estado -ya sin el fascista- no anuló la pena de muerte hasta 1978.

Los fusilados fueron tres miembros del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) -José Humberto Baena Alonso, de 24 años; José Luis Sánchez-Bravo Solla, de 22; y Ramón García Sanz, de 27- y dos más de ETA Político-Militar -Juan Paredes Manot, Txiki, de 21 años, y Ángel Otaegui, de 33-.

El primero había sido condenado por un delito contra fuerza armada con resultado de muerte, la del policía armado Lucio Rodríguez, en el transcurso de una manifestación convocada en Madrid. Los otros dos miembros del FRAP, por el atentado con resultado de muerte contra el teniente de la Guardia Civil Antonio Pose. El primero de los etarras fue condenado por la muerte del cabo de la policía armada Ovidio Díaz durante un tiroteo en un robo a un banco en Barcelona y su compañero, finalmente, por un delito de terrorismo por el asesinato del cabo de la Guardia Civil Gregorio Posadas, cometido en Azpeitia (Guipúzcoa).

Los cinco fueron sometidos a consejos de guerra sumarísimos y condenados a muerte. Justo un día antes, el Consejo de Ministros había perdonado a seis de sus compañeros, trocando su pena capital por una condena de 30 años de prisión. El Gobierno se dio por "enterado" de las ejecuciones para los demás, que era la eufemística forma con la que denegaba un indulto. La orden de ejecución estaba firmada para el día siguiente.

La ejecución de Paredes se llevó a cabo en Barcelona, la de Otaegui en Burgos y las tres restantes, en Hoyo de Manzanares (Madrid). De estas últimas son de las que trascendieron algunos detalles, como que tuvieron lugar entre las 9.10 y las 10.05 de la mañana, a cargo de tres pelotones -cada uno compuesto por 10 agentes y dos oficiales, todos voluntarios- y sin presencia de los familiares. Lo contó, tres años después, pasada la censura, el periodista José María Izquierdo.

La pena de muerte en España quedó abolida en la Constitución de 1978, en su artículo 15, aunque entonces aún se contemplaba su excepción, si así se decidía, en tiempos de guerra. Una ley orgánica eliminó incluso esta posibilidad en 1995.

LA MEMORIA DEL SUPERVIVIENTEManuel Blanco Chivite fue uno de los seis condenados que, en el último momento, se salvó de las balas. Se le juzgó por la misma muerte de un agente en una manifestación por el que sería ejecutado José Humberto Baena, aunque su procesamiento fue por pura militancia en el FRAP, porque ni pruebas ni testigos se pudieron presentar que avalasen su culpabilidad.

Recuerda que todos sus compañeros y él mismo estuvieron incomunicados, "sin luz siquiera", y sólo una vez que pasaron el consejo de guerra y estaban sentenciados pudieron verse en la cárcel y compartir patio. "No sabíamos quién, cuántos, cómo, eso no lo sabíamos, pero teníamos claro que de nosotros algunos iban a morir. Era una certeza horrible. Veíamos la celeridad con la que había ido el proceso, rechazando pruebas, la Brigada Político Social no presentó ni testigos siquiera y los de la defensa no fueron aceptados. No había nada concreto, ni siquiera la supuesta pistola con la que se había realizado el atentado... Todo era demencial, tan acelerado que tenía que ser el preludio de un crimen", reconoce. Llegaron a rechazarse 24 pruebas documentales y 20 testigos esenciales.
Página de La Vanguardia, en la edición del día siguiente a los fusilamientos

Chivite era un reportero que trabajaba por libre sobre todo para medios económicos y que militaba en el PCE Marxista-Leninista cuando fue arrestado, cuando estaba cerca de su casa. Entró en un bucle de interrogatorios, maltrato, tortura... Hasta el juicio o "farsa" final.

El ahora periodista y editor ha participado recientemente en un acto de reivindicación y memoria de los luchadores antifranquistas en Bruselas, donde ha prestado su testimonio sobre aquellos días.

Recuerda que cuando supo de su pena conmutada, sólo podía preguntar: "¿Qué pasa con los demás?". Esa certeza de la que habla era una losa. "Es imposible expresar con palabras lo que sentí en aquellos días", repite, por más que tuviera cierta experiencia, a sus entonces 30 años, en la lucha antifascista y que estuviera hecho a la idea de que un día el brazo represor podía agarrarle del cuello.

Ante el auditorio comunitario, reclamó que, ahora que se cumplen 40 años, "hay que tener presente recuerdo de los camaradas". "Siempre hemos tenido el objetivo de reparar su memoria y de obtener justicia. Queremos que todas las condenas del franquismo, que se produjeron sin el más mínimo respeto a las garantías procesales, sean declaradas nulas", exige.

Pero ese parece ser un capítulo cerrado para los sucesivos Gobiernos, porque ninguno ha decidido borrar las manchas que el franquismo quiso imprimir en la biografía de cientos y miles de españoles. Ni siquiera 40 años después.


Más información: http://www.huffingtonpost.es/2015/09/25/ultimos-fusilamientos-franco_n_8194776.html?utm_hp_ref=spain

La belleza de los hongos

Las extraordinarias fotografías han sido tomadas por Steve Axford, muchas de ellas en los alrededores de su casa de Northern Rivers , una región de Nueva Gales del Sur (Australia).

Axford afirma que la mayoría de estos hongos han sido fotografiados en torno a su casa (algunos pueden no haber sido fotografiado antes). Hongos como el Velloso Mycena y los leratiomyces azules probablemente nunca se han encontrado en el continente australiano.

Todas estas especies de hongos son subtropicales, y en general todas han sido menos estudiadas y documentadas que las de los climas templados.

 
 




sábado, 26 de septiembre de 2015

Ojos para lo infinitesimal

Recuerdo que la primera vez que vi usar aceite en un microscopio simple durante una práctica en el bachillerato, no podía entender el sentido de tratar un objetivo como si fuese un tomate en ensalada. Pero todo tenía su explicación…


Ilustración:  Mariona Rodríguez (@Merionsita)

…y para ser exactos, la cantidad de aceite usada era mínima, tan solo una gotita de un aceite de enebro sin utilidad culinaria, colocada entre la punta del objetivo y la lámina de cristal que cubría la muestra. Este es de esos artificios usados en microscopía que siempre han llamado mi atención. Sí, incluso en técnicas de microscopía óptica avanzadas, la mejor resolución se sigue obteniendo usando objetivos de inmersión, en aceite, glicerinas o en agua. Podría decirse que esa gota actuaba como una gafa para el objetivo.

¿Cómo podía ser que un sistema óptico tan complejo necesitase una gota de líquido para poder ver bien? Me parecía una guasa, pero no lo era, existía una muy buena razón para ello, que tiene el pintoresco nombre de apertura numérica (abreviado en inglés: NA). Este parámetro depende del índice de refracción del medio entre la muestra y el objetivo. Es decir, de la relación numérica entre los ángulos de incidencia y refracción de un haz de luz que lo atraviesa. También depende de la distancia focal mínima a la que puede operar el objetivo, que es estimada como el ángulo máximo que un rayo de luz procedente de la muestra puede tener para entrar en el objetivo.
Simplificando un poco estos conceptos, se podría decir que, en general, la NA determina la resolución de un objetivo. Un objetivo con elevada NA tiene más resolución que otro con menos, y aunque a primera vista pudiera pensarse que un objetivo con más aumentos debe tener más NA, no siempre es el caso, de hecho, los aumentos (magnificación) del objetivo no intervienen en las ecuaciones que determina la resolución. Básicamente, un objetivo con elevada apertura numérica es capaz de captar más luz procedente de la muestra, al margen de cuál sea su aumento.

Ernst Abbe ya lo determinó en el siglo XIX: cuanta más luz procedente de la muestra se captara por el objetivo, más precisa sería la imagen observada. Sin embargo, la luz que sale de la muestra se dispersa debido a la difracción. Dado el tipo de lente y la separación de aire entre ambos, muchos de los haces luminosos procedentes de la muestra nunca entran en el objetivo. El uso de aceite con un índice de refracción alto, similar al de la lente, hace que la difracción sea menor, compactando los haces de luz y permitiendo que una mayor cantidad de luz entre en el objetivo. Por ello, los objetivos que no usan aceite son más cómodos de operar, pero tienen aperturas numéricas más bajas y resoluciones menores que los «pringosos» objetivos de inmersión.


Esquema de la dispersión de la luz procedente de la muestra en un objetivo sin y con aceite. Fuente: Daniel Moreno.

Así pues, unas simples gotas de aceite, glicerina o agua en la punta de un objetivo parecen un precio razonable a pagar por un aumento significativo en la resolución. Sin embargo, los objetivos de inmersión tienen poca profundidad de campo, es decir, la franja nítida por delante y por detrás del punto enfocado es muy estrecha. Además, tienen una distancia de trabajo (distancia del objetivo a la muestra) muy corta, de manera que solo funcionan con muestras extraordinariamente finas, con un grosor del orden de decenas de micrómetros. Por ello es importante sopesar cual es la resolución que se necesita.


Imagen de un campo con cuatro células tomada en un microscopio de fluorescencia con un objetivo de inmersión. La imagen de la izquierda esta tomada sin aceite y la de la derecha con aceite. Las células son verdes porque les hacemos sintetizar una proteína verde fluorescente llamada GFP, de otro modo serían transparentes y sería mucho mas difícil verlas. Fuente: Daniel Moreno.

En óptica, la resolución se entiende como la distancia mínima a la que deben encontrarse dos objetos para que puedan verse como objetos separados. El límite de resolución teórica fue propuesto por Ernst Abbe en microscopía y por John Rayleigh en astronomía. Ambos criterios son prácticamente similares (aunque casi siempre se usa el de Rayleigh) y muestran que la resolución depende de la longitud de la onda de la luz usada para observar y de la apertura numérica del sistema óptico. El límite de resolución de la microscopia óptica convencional ronda los 0,2 micrómetros. Es decir, usando el mejor microscopio óptico con el objetivo con mayor apertura numérica posible y su correspondiente gotita de aceite, seremos capaces de ver como independientes dos objetos microscópicos que se encuentran separados por una distancia poco mayor que un virus del resfriado. 
Ese límite teórico de entre 200 a 222 nanómetros, conocido como límite de difracción, ha dado mucho de sí. Todavía hoy, la mayoría de los que usamos a diario microscopios, solo necesitamos alcanzarlo en contadas ocasiones. Normalmente, un rápido vistazo con un objetivo de aire será suficiente para saber de qué humor están hoy las células con las que trabajas o cómo les ha sentado lo que les has hecho en tu último experimento. No en vano, muchas de las macroestructuras que alberga una célula se descubrieron bastante antes de que la tecnología pudiese alcanzar o  incluso rebasar el límite de difracción. Mucho antes de tener la fuerza para ir más allá ese límite, hubo que usar mucha maña para lidiar con la común y uniforme transparencia de la vida a nivel microscópico. Pero eso son historias que serán contadas en otra ocasión.



Fuente: http://www.principia.io/2015/08/31/ojos-para-lo-infinitesimal-iii-gotas-de-sabiduria/

Defensa apasionada (y razonada) de nuestras lenguas minoritarias

Foto: Certo Xornal (CC)

Leo por ahí que «como instrumentos de comunicación, entre francés y catalán no hay color». Ajá. O sea, que hay idiomas de primera y de segunda. Que un idioma no es per se un instrumento de comunicación y cultura o que uno es más y mejor instrumento de comunicación que otro. Que no todas las lenguas tienen intrínsecamente el mismo valor. Y eso, permítaseme la pregunta, ¿en virtud de qué? ¿De su número de hablantes? ¿De algún tipo de supuesta superioridad lingüística, ética o estética? Ya puestos, que se diga abiertamente, sin vergüenza, ambages ni diplomacia: porque uno representa a una comunidad económicamente más fuerte que otra; porque uno ofrece mayores y más jugosas oportunidades de negocio gracias a su expansión geográfica y posición geoestratégica y al producto interior bruto de su Estado; porque uno tiene mayor prestigio social que otro gracias al aparato estatal y mediático que tiene detrás. Pero que no lo disfracen bajo milongas pseudointelectuales relativas a la utilidad y eficiencia comunicativa.

No busque el lector contenido político alguno en la defensa que intento hacer de las lenguas peninsulares minoritarias, no, de ninguna manera. Todos mis argumentos son lingüísticos y culturales emitidos desde la tolerancia del vive y deja vivir, desde la autoidentificación sin exclusiones y desde el respeto a la singularidad y la diferencia. Y alguno que otro será sentimental. Sin embargo, los prejuicios contra estos idiomas periféricos sí podrían etiquetarse con mucha frecuencia como xenófobos, por cimentarse implícita o explícitamente en la asunción de que hay unas lenguas superiores a otras. Hablamos, digámoslo claramente, de racismo aplicado a las lenguas y, por extensión, a sus hablantes. Los ataques y desprecios al gallego, catalán, vasco y otras lenguas minoritarias suelen proceder de la ignorancia monolingüista nutrida de estereotipos simplones y mezquinos, incomoda si a su alrededor se habla una lengua que no sea la suya. Pero para entronizar al idioma propio —que muy afortunadamente no precisa defensa alguna, todo sea dicho— esas voces no necesitan hacerlo a costa de desconsiderar o desprestigiar ya no a la lengua ajena sino, de manera indirecta, a sus hablantes. Parece como si, para defender lo propio, algunos, en una artimaña de jibarismo mental, necesitasen poner en cuestión la importancia de lo ajeno.

Un idioma —cualquier idioma— es embajador y cauce de una civilización y transmite una sabiduría y una forma de vida; constituye un universo, patrimonio y seña de identidad. Y nunca el aprendizaje y el cultivo de uno puede servir de excusa para el desprecio, el abandono o el maltrato a otro. Rebajar un idioma es despreciar al hombre y atacar al humanismo. Porque, para esos que preguntan con altanería y chovinismo «¿y para qué sirven el gallego, el catalán o el vasco? ¿Qué necesidad hay de aprenderlos?», la respuesta es «para entendernos: este mi idioma, estos nuestros idiomas, sirven para entendernos y para describir y catalogar nuestro mundo», porque nuestras lenguas «minoritarias» que algunos tanto desprecian no son solo riqueza cultural, material e inmaterial, sino patrimonio natural: son parte de nuestra biología, de nuestro ecosistema, tanto como los helechos, los robles, como el tomillo y la genista, o como los gavilanes, las focas monje, los linces y las lampreas. Y porque su defensa constituye, mal que les pese a los reduccionistas de la internacionalización, la competitividad y el utilitarismo mal entendidos, toda una apertura de miras: la elegancia, la imaginación, la capacidad de análisis, reflexión y expresión, o la sensibilidad, el amor y la solidaridad no son patrimonio exclusivo de determinados idiomas ni mucho menos. Aquellos que consideran que no solo no resulta útil el aprendizaje y el uso de determinado idioma, sino que constituye toda una pérdida de tiempo, fondos y recursos, se mueven únicamente por la ambición de conseguir réditos materiales inmediatos y olvidan, muchas veces con malicia, que cualquier lengua, de un modo u otro, nutre una forma de vida.

Aprender es amar. Conocer es amar. Cuantos más idiomas conozcamos, más capacidades cognitivas tendremos, más perspectivas de vida manejaremos, disfrutaremos de más puntos de vista y de mayor flexibilidad y agilidad mental; por no mencionar que, como parecen indicar estudios científicos recientes, es el aprendizaje de idiomas un potente agente antienvejecimiento y de salud mental: las personas capaces de desenvolverse en más de una lengua no tienen inmunidad al alzhéimer, pero sí lo desarrollan de forma más tardía, y la demencia senil empieza a afectar a los hablantes monolingües un promedio de 4,5 años antes que a los políglotas.

Y a esos otros osados —es aquí más cierto que nunca aquel dicho que reza que la ignorancia es muy atrevida— que, alegando sentido común, mantienen desinformada y sesgadamente que determinadas disciplinas y asuntos no se pueden tratar desde ciertos idiomas, que algunos contenidos solo pueden ser transmitidos por lenguas eficaces y eficientes —entiéndaseme la ironía, por favor—, solo les podemos decir que cualquier idioma es exactamente igual de válido como vehículo de divulgación, y sí, también de comunicación científica. Tal vez el gallego, el catalán o el vasco no sean empleados para las comunicaciones ni publicaciones científicas a nivel universitario y profesional pero, desde luego, perdonen el desengaño al que les voy a someter, tampoco lo es el español. Hace muchos lustros que la lengua franca de la ciencia es el inglés y el idioma español no está, ni mucho menos, en disposición de disputarle ese privilegio.

Habría que verles las caras a aquellos miopes egocéntricos cortoplacistas, de horizontes mentales, espaciales y temporales limitados, que desprecian el aprendizaje del gallego, del vasco o del catalán por su supuesta inutilidad o poco provecho si supieran que Nicholas Beauzée en su día mantuvo que «si alguna vez el latín dejara de ser el idioma común de los sabios europeos, la lengua francesa deberá tener el honor de la preferencia». No, amigos, Beauzée no escogió el español… porque no tenía categoría suficiente. Menuda visión tecnocrática.

Si me dan a elegir qué idioma prefiero para mis hijos, escogeré el que retrate y describa nuestro mundo, el idioma que me dejó mi abuela. Sí, soy egocentrista, lo admito, pero ¿por qué mi egocentrismo es peor que el tuyo? ¿Porque tu idioma tiene más hablantes? ¿Porque la mía es una lengua sin Estado? ¿Porque no se emplea para la comunicación internacional?

¿Cuál es el mejor método para conservar nuestras lenguas minoritarias, para que no perdamos esta riqueza común? Sin duda, aprenderlas, utilizarlas, cultivarlas, mimarlas con la misma preocupación ecológica que a las especias protegidas o en peligro de extinción, difundirlas y prestigiarlas en todos los ámbitos y por todos los medios posibles pero, sobre todo, transmitirlas con amor a los que vienen detrás de nosotros.

Paradójicamente, los ataques y desprecios a gallego, vasco y catalán suelen llegar desde sectores que, en contradicción total con su nombre, se autodenominan conservadores: ¿no deberían ser estos —precisamente en virtud de su denominación— los primeros interesados en mantener encendida con brío la llama de esta riqueza? Estos ataques, además de ignorantes, no dejan de ser reveladores de una falta de altura de miras, de un reduccionismo empobrecedor y de un egocentrismo muy próximo a la xenofobia, totalmente alejado del «Homo sum, humani nihil a me alienum puto» de Terencio.


Fuente: http://www.jotdown.es/2015/09/defensa-apasionada-y-razonada-de-nuestras-lenguas-minoritarias/

Europa Fortaleza


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CRÓNICAS DESDE HUNGRÍA, SERBIA Y CROACIA. PÍLDORAS.

PASOS FRONTERIZOS:
     Sid (Serbia) – Tovarnik (Croacia)
     Sid (Serbia) – Bapska (Croacia)

CAMPO DE REFUGIADOS:
     Opatovac (entre Tovarnik y Bapska, Croacia)

Desde detrás de la alambrada un padre con su hijo de menos de diez años nos pide ayuda para buscar a su esposa y a sus tres hijos restantes. Los han separado en Bapska; ella tiene los pasaportes y el poco dinero que les quedaba. Otro chico de Siria nos explica que ha perdido a su hermano. Le preguntamos si puede llamarle. Sonríe. Perdió su móvil aguas griegas, nadando tratando de llegar a Lesbos. Uno de nuestros fotógrafos le pregunta a un palestino que no llega a la treintena “How are you?” “I’m alive, keep smiling.”

Uno de los pasos fronterizos se encuentra entre las poblaciones de Tovarnik (Croacia) y Sid (Serbia). En el pueblo croata hablamos con personal de la ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. O al menos así se hacen llamar. Agencia para los Refugiados. La conversación es formal hasta que introducimos el campo de refugiados habilitado en Opatovac (Croacia). Es en ese momento en el que sacan a pasear sus galones de organización internacional, fiscalizando entre otras la terminología: es un error hablar de “campo de refugiados”, pues son “campos de tránsito”. Preguntamos sobre el origen de las decisiones terminológicas. “Así lo hemos decididos nosotros (ACNUR), que somos el alto comisionado y el gobierno croata”. Y con una sonrisa tensa nos dan a entender que la conversación ha finalizado, pues acaban de decidir que así sea.

La noche del jueves 24 al viernes 25 fue complicada. Diluvió a ritmos intermitentes. Las personas refugiadas en Opatovac se taparon con lonas de plástico para protegerse de la lluvia e intentar descansar como podían. A la vez, centenares de personas se amontonaban en la carretera que conecta Sid (Serbia) y Bapska (Croacia). Una valla metálica les impedía el paso, hasta que los refugiados consiguieron romperla y abrir distintos huecos en ella por donde seguir. Según nos contaban hoy, para algunos de ellos la factura fue de importantes lesiones en brazos y piernas. La versión oficial de la ACNUR rezaba bien distinto: “al ver que estaba cayendo una lluvia torrencial, decidimos abrirles el paso”. Será cuestión de perspectivas. O de terminologías, quizás.

Los refugiados entran en Croacia dirección Bapska y Tovarnik. Al abandonar territorio serbio, en la carretera dirección Bapska son retenidos por la policía croata; separados en grupos de 150 a 200 personas, para irlas trasladando al campo de refugiados de Opatovac. Se aplica el mismo ritual que en el paso fronterizo entre Tovarnik y Sid: después de tenerlos esperando durante horas en tierra de nadie se los llevan a Opatovac. En el campo de refugiados hay capacidad para 4.500 personas, mientras que el flujo de refugiados supera el millar diario con creces.

Separados por más vallas metálicas, el campo de Opatovac es el caos militarizado. Los refugiados obedecen las órdenes de los cuerpos policiales y militares croatas. Las ong’s y voluntarios se mueven rápido entre unos y otros. Gente de Siria, Palestina, Afganistán, y de otras procedencias. En el campo los refugiados pasan revisión médica y los identifican. Ya no se les tatúa un número de serie en la piel, ahora les ponen una pulserita de papel. Están hasta tres días, luego son trasladados a Tovarnik donde hay una estación de tren. Allí los montan en convoyes dirección Hungría; les dicen que les mandaran a Alemania y Austria.

Fuente: http://fotomovimiento.org/europa-fortaleza/

El Ku Klux Klan irrumpe en una protesta contra refugiados en Finlandia

A Finnish man dressed like a member of the Ku Klux Klan on Thursday to protest the arrival of Iraqis seeking asylum. Credit Markus Luukkonen/Agence France-Presse — Getty Images        
El Gobierno de Finlandia ha condenado este viernes el ataque racista contra un autobús que trasladaba familias de refugiados. La televisión pública Yle difundió un vídeo en que se ve a los manifestantes lanzando petardos contra un autobús a la llegada de este al centro de refugiados de Lahti, a un centenar de kilómetros al noreste de Helsinki.

Además, la televisión mostró en su página web una fotografía de un manifestante vestido a la manera de la organización racista Ku Klux Klan portando una bandera finlandesa. El ataque no causó heridos y dos manifestantes fueron detenidos.

"VIOLENCIA INACEPTABLE""El Gobierno de Finlandia condena firmemente las manifestaciones racistas contra los solicitantes de asilo llegado a este país. La violencia y las amenazas son siempre inaceptables", ha señalado el Gobierno en un comunicado.


Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/klux-klan-irrumpe-una-protesta-contra-refugiados-finlandia-4537039

Más información: http://www.nytimes.com/2015/09/26/world/europe/nationalists-in-finland-hurl-rocks-at-iraqis-seeking-asylum.html?_r=1

"Sin palabras"



"Sin palabras". Así se ha quedado la policía nacional de Baviera (Alemania) ante el emotivo dibujo que les ha hecho un niño que ha huido de la guerra en Siria y que han colgado en su cuenta de Twitter. La publicación ha tenido más de 7.000 retuits en 2 días.

En el dibujo se puede ver las dos caras de lo que han visto miles de niños que han logrado llegar desde Siria a Alemania los últimos meses. Por un lado las casas destruidas, sangre y cuerpos en el suelo que ha dejado la guerra en su país y por otro la llegada a Alemania, donde se puede ver la percepción que tiene de que hay paz y un corazón con la palabra "policía" dentro.

Al contrario que algunos países como Hungría, Alemania lleva acogiendo refugiados desde el comienzo de la crisis y se han visto gestos muy emotivos por parte de la población alemana. Es, a su vez, el destino soñado de la mayoría de aquellos que huyen de la guerra para poder seguir con sus vidas.

Más información: http://www.huffingtonpost.es/2015/09/26/dibujo-sirio-policia_n_8200100.html?1443274850

Aumenta la brecha entre ricos y pobres en las ciudades europeas

La creciente brecha económica entre ricos y pobres está conduciendo a una segregación espacial cada vez más marcada en algunas ciudades europeas, según un estudio del Consejo Europeo de Investigación. Desde Oslo a Madrid, el trabajo compara un total de trece ciudades para medir la distancia física entre grupos poblacionales con poderes adquisitivos muy distintos.

Un mendigo descansa en un banco en una calle de Madrid. / Efe
Un equipo internacional de científicos financiados por el Consejo Europeo de Investigación (ERC, por sus siglas en inglés) ha comparado la evolución de 13 ciudades europeas, entre ellas, Ámsterdam, Atenas, Estocolmo, Londres, Madrid y Milán entre los años 2001 y 2011. El trabajo ha llegado a la conclusión de que la mezcla social está disminuyendo en muchas áreas urbanas. También destaca que la desigualdad socioeconómica ha causado que las personas con diferentes rangos de ingresos vivan cada vez más alejados los unos de los otros.

"Esta segregación espacial entre ricos y pobres puede convertirse en un caldo de cultivo para la incomprensión y el malestar social", advierte Van Ham, investigador becado por el ERC y coautor del estudio.
 
"Los disturbios recientes en París, Londres y Estocolmo no pueden considerarse sin tener en cuenta las concentraciones de pobreza en estas ciudades y nuestro estudio demuestra que el problema está creciendo”, sostiene.
 
Los equipos de investigación examinaron datos como el nivel de ingresos y la disponibilidad de puestos de trabajo. Además, vincularon a la evaluación la situación local y política, única en cada ciudad.
 
Etnicidad y segregación
Aunque el estudio se centra en la segregación por ingresos, también prueba que la etnicidad puede tener una influencia clara en el aumento de la desigualdad. Este es el caso de Tallin (Estonia), donde las comunidades desfavorecidas con altas concentraciones de grupos de bajos ingresos están habitadas, en gran parte, por población rusa. En contraposición, los autores destacan los bajos niveles de segregación en las capitales bálticas de Riga y Vilna.
 
El trabajo sostiene que la segregación socioeconómica reduce el poder competitivo de las ciudades. Cuando es posible, los residentes de clase media tienden a abandonar los vecindarios de bajos ingresos. Esto acelera el proceso de segregación, por lo que las ciudades son más susceptibles a la agitación social y menos atractivas como áreas para la localización de  negocios.
 
Van Ham explica que una cantidad limitada de segregación no tiene por qué ser algo malo, pero que los extremos deben evitarse. Según el investigador, se necesita una mayor financiación en los barrios y comunidades, pero sobre todo una reducción de la desigualdad con una mayor inversión en educación y movilidad social.
 
"Esto no es una cuestión de capacidad sino de voluntad. La segregación es en parte el resultado de decisiones políticas, y es el mismo sistema político el que puede revertir el proceso”, concluye.
 
 
 

viernes, 25 de septiembre de 2015

Al alba

"Los últimos fusilamientos del franquismo fueron un asesinato sin paliativos"

En su libro ‘Mañana cuando me maten’, Carlos Fonseca reconstruye con testimonios y documentos inéditos las últimas ejecuciones del franquismo el 27 de septiembre de 1975, de las que se cumplen ahora cuarenta años.

Carlos Fonseca, periodista y escritor, colabora con distintos medios de comunicación además de impartir conferencias sobre periodismo y memoria histórica. Es autor del best seller Trece Rosas Rojas, llevado al cine por el director Emilio Martínez Lazaro en 2007, y otros libros cómo Luz negra, Tiempo de memoria, Rosario dinamitera, Garrote vil para dos inocentes y Negociar con ETA.

Nuevatribuna | ¿Por qué este libro ahora?

Carlos Fonseca | Se cumplen cuarenta años y las fechas redondas son momentos adecuados para recordar episodios que, como este, son desconocidos por la mayoría de las personas que nacieron tras la muerte de Franco. Estoy convencido de que pocas recordarán los hechos y, en el mejor de los casos, tendrán un recuerdo difuso de ellos.

Cinco ejecuciones a menos de dos meses de la muerte de Franco. ¿Cuál era la situación del país?
Franco estaba gravemente enfermo desde 1974 y el régimen empezaba a digerir que su muerte no podía estar muy lejos. Se enfrentaban un sector aperturista, partidario de llegar a acuerdos con la oposición clandestina para facilitad un tránsito tranquilo, y el búnker, los sectores más inmovilistas, que aspiraban a un franquismo sin Franco. Todo ello con un país con una creciente conflictividad laboral, la creciente actividad de ETA y el nacimiento del FRAP.

¿Por qué no fue posible parar las ejecuciones, como había ocurrido cinco años antes, en 1970 con el Proceso de Burgos?
La presión internacional fue tremenda, pero la situación política interna que le acabo de describir fue determinante en la decisión del régimen de no conmutar todas las penas de muerte. Fueron once los condenados a muerte y se logró que seis penas capitales no fueran ejecutadas. Franco optó por una situación intermedia para evitar trasladar una sensación de flaqueza.

El libro describe cuatro procedimientos judiciales plagados de irregularidades.
La pena de muerte es aborrecible en sí misma, pero lo es más aún cuando en torno a ella se oficia una mascarada para justificarla. La consulta de los procedimientos demuestra que, al margen de que cometieran o no los delitos de los que les acusaron, fueron víctimas de un simulacro de justicia. Fueron torturados, se manipularon pruebas y se les privó de su derecho a un juicio justo. Lo suyo fue un asesinato legal sin paliativos.

¿Cuál es el caso más dramático?
Las cinco muertes son igualmente dramáticas porque no tienen marcha atrás y la vida de una persona es irrepetible. Quizás la muerte de José Luis Sánchez-Bravo sea la más trágica. Era el de menor edad, 21 años, acababa de casarse y su mujer, que también estaba encarcelada, estaba embarazada de tres meses.

El libro recoge testimonios de familiares de las víctimas. ¿Cómo encaran estos hechos cuarenta años después?
Con la única voluntad de relatar los hechos tal y como los vivieron. Es cierto que la memoria es selectiva y que el filtro de la vivencia personal acomoda los hechos a la percepción de cada uno, pero la historia no deja de ser la suma de las experiencias individuales de un colectivo. Lo que no he encontrado en ningún caso es ánimo de revancha o voluntad de venganza.

La jueza argentina Servini está investigando los crímenes del franquismo.
Las familias de algunos de los ajusticiados el 27 de septiembre de 1975 están personados en esa causa, que está en vía muerta. La magistrada solicitó meses atrás la detención a efectos de extradición de varios exministros del Gobierno que dio el ‘enterado’ a las penas de muerte y el Gobierno respondió que los hechos estaban .Desgraciadamente creo que en este terreno no hay nada que hacer.

¿Volver sobre el pasado impide cerrar las heridas abiertas por la guerra civil?
No. Eso es una frase que ha acuñado la derecha de este país para no abordar nuestra historia más reciente. Hablar de ella no solo no reabre heridas, ayuda a cicatrizarlas.

En la introducción denuncia que ha tenido dificultades para acceder a documentación de la época. ¿Seguimos sin poder hacer historia de nuestro pasado más reciente?
Tenemos una Ley de Memoria Histórica que defiende el acceso a la información de la dictadura y la transición por parte de los investigadores, y una Ley de Patrimonio Histórico que prohíbe la consulta de documentos si no han pasado 25 años desde la muerte del aludido o 50 desde la fecha de emisión. Tenía la autorización de las familias de dos de los ajusticiados, pero aún así los archivos militares me facilitaron copias censuradas de los procedimientos. Afortunadamente, he contado con el apoyo de los letrados que defendieron a los condenados, que pusieron a mi disposición las fotocopias de las causas que en su día les entregaron los tribunales. Es un contrasentido que a estas alturas tengamos que seguir así, pero los hechos son como son y conviene contarlos.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/ultimos-fusilamientos-franquismo-fueron-asesinato-paliativos/20150923124457120455.html

jueves, 24 de septiembre de 2015

Los Angeles declara el estado de emergencia a causa del aumento de indigentes


Las autoridades de Los Angeles, Estados Unidos, han reconocido que no están siendo capaces de frenar el aumento de falta de vivienda que está sufriendo la ciudad, así que han declarado el estado de emergencia. Además, han decidido destinar hasta 100 millones de dólares para intentar paliar el problema, aunque no han aportado datos acerca de donde van a sacar ese dinero, y de qué manera piensan utilizarlo, según ha informado ‘Los Angeles Times’.

El diario ha informado de que desde 2013 el número de personas que se han quedado sin hogar ha sufrido un aumento del 12 por ciento que, curiosamente, es el año en el que Eric Garcetti, actual alcalde de la ciudad, asumió el cargo. En el anuncio, que ha sido realizado por siete miembros del Concejo Municipal y por el propio alcalde, han adelantado que van a invertir en los próximos meses hasta 13 millones de dólares para ayudar a los indigentes de Los Ángeles.

Varios expertos legisladores han aplaudido esta medida ya que esa inyección de capital produciría que la ciudad aliviara las restricciones a las iglesias y otras instituciones sin ánimo de lucro que suelen ceder espacios a las personas sin hogar. Han asegurado que, además, convendría acelerar los procesos de concesión de permisos a constructores de viviendas de precios asequibles. Recalcaron que habría que estudiar la posiblidad de declarar la “crisis de la vivienda”, que es una ley que permite el uso de instalaciones públicas ante emergencias de este tipo.

“Es hora de ser realistas, porque esto es literalmente una cuestión de vida o muerte”, dijo el concejal Mike Bonin a Los Angeles Times. El concejal añadió que esto es un “fracaso colectivo de todos los niveles de gobierno para hacer frente a lo que ha sido una crisis de personas sin hogar durante generaciones, y está explotando ahora”.

El alcalde Garcetti ya aseguró en un discursos a finales de julio que estaba trabajando en “un plan de batalla” de tres partes para luchar en una “guerra contra la falta de vivienda aquí, en Los Ángeles”. No obstante, el pasado martes dijo que sus “pilares fundamentales” son el seguimiento de las personas sin hogar, nuevos centros para que los indigentes puedan guardar sus pertenencias y las medidas contra la pobreza (como aumentar el salario mínimo).

El presidente del comité de vivienda, el concejal Gil Cedillo, propuso que parte del dinero debería ser destinado a instalar luces y a contratar guardias para la ciudad. “Tenemos que actuar como si fuera una emergencia”, dijo Cedillo. “No podemos hacer negocios como de costumbre”, añadió.


Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2015/09/24/los-angeles-estado-emergencia-causa-aumento-indigentes/

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La muerta

Si de pronto no existes,
si de pronto no vives,
yo seguiré viviendo.

No me atrevo,
no me atrevo a escribirlo,
si te mueres.

Yo seguiré viviendo.

Porque donde no tiene voz un hombre
allí, mi voz.

Donde los negros sean apaleados,
yo no puedo estar muerto.
Cuando entren en la cárcel mis hermanos
entraré yo con ellos.

Cuando la victoria,
no mi victoria,
sino la gran victoria
llegue,
aunque esté mudo debo hablar:
yo la veré llegar aunque esté ciego.

No, perdóname.
si tú no vives,
si tú, querida, amor mío,
si tú
te has muerto,
todas las hojas caerán en mi pecho,
lloverá sobre mi alma noche y día,
la nieve quemará mi corazón,
andaré con frío y fuego y muerte y nieve,
mis pies querrán marchar hacia donde tú duermes,
pero
seguiré vivo,
porque tú me quisiste sobre todas las cosas
indomable,
y, amor, porque tú sabes que soy no sólo un hombre
sino todos los hombres.



Pablo Neruda

El gran peligro de Europa es el auge del fascismo


Fot: Daniel Etter
 Los ves bajar de la barcaza, llorando, ateridos de frío y miedo. Padres y madres que cargan a sus hijos. Mujeres entradas en años, obligadas a afrontar el riesgo de un viaje incierto por huir de una vida aún peor. Ancianos que han de ser sostenidos por otros para caminar. Los propios chiquillos que han ofrecido una cadena de expresiones con todos los registros, hasta llegar al cuerpo inerte del niño-niño como dormido en la derrota que no le permitirá despertar jamás.

Algunos, los más jóvenes sobre todo, muestran alegría en las metas superadas. Pero todos ellos han de sortear después el calvario que la Unión Europea y algunos países en particular les deparan. Desde alambradas con cuchillas -de fabricación española, por cierto- a engaños y encierro. Y cuando casi vislumbran la meta les levantan una barricada más. Tenemos las retinas llenas de sus caras, su dolor, sus carreras, su resolución. Son una evidencia que sacude la infinita hipocresía de Europa, una conmoción para las conciencias, si se tienen. Europa se derriba a sí misma al hundir Schengen.

Es posible advertir a los periodistas que trabajan sobre el terreno -salvo la desnaturalizada húngara Petra Laszlo cuyas excusas no cuelan- sobrepasados por la magnitud de la tragedia. La Europa de la austeridad ha resucitado hasta los campos de concentración para recluir a los enemigos… de la codicia, a sus víctimas hoy más ostensibles. Una doctora española cuenta a Ana Jiménez de TVE que los centros de internamiento -de reclusión en realidad- de Hungría están peor dotados y atendidos que los de África. Olga Rodríguez aguanta el tipo para describir el trato inhumano que reciben: como animales. Como piara de cerdos, sí, les echan comida guardias húngaros al servicio del gobierno ultraderechista de Viktor Orban. Gobierno votado en las urnas, naturalmente, por individuos con ese derecho.



Hungria. Foto de Principia Marsupia
Hungría lidera el fuerte impulso de algo que se parece extremadamente al fascismo y varios países cercanos se están situando en la misma órbita. Este martes pone en vigor una ley más del corte autoritario que le caracteriza y que le permitirá hasta encarcelar emigrantes. Y así vemos a la embajadora húngara en España declarar en La Sexta Columna, de A3Media, que les preocupa “la composición étnica de Europa”. La malcarada, agria y soberbia representante de un país casi irrelevante en la cada vez más irrelevante Unión Europea se permite situarse como modelo étnico y decidir quién lo cumple y quién no. Asombra la desproporcionada autoestima de esta gente que se cree superior a otros. Y el peligro que entraña la defensa de esa pretendida pureza racial con estos métodos. El fantasma de los años 30´revive tal cual.

Orban, el amigo de Aznar, “preocupa desde hace tiempo en Europa”, dicen, pero no han movido un dedo para pararlo. Ni uno. La mano, para darle palmaditas en la espalda. Grecia es ejemplo de que, cuando el mando en Bruselas quiere ejecutar y castigar a alguien, lo hace sin la menor contemplación. Claro que solo es cuando adeuda dinero, no derechos. Marine Le Pen y Sarkozy en Francia, los ultras de los países nórdicos que se adueñan de las encuestas, Cameron que ha salido del armario de derecha radical con su mayoría absoluta, el PP español al que el húngaro considera su mejor aliado… Ya están aquí. Parecía una broma –el efecto Godwin, decían- y los tenemos tomando decisiones. Y ganando poder por días.



La embajadora húngara en España entrevistada para La Sexta Columna.
Los que más asusta son ciertos especímenes humanos. Los que pegan y prenden fuego a refugiados, y los que preparan las hogueras. “Yo esto de los refugiados lo arreglaba fácil: cuatro bombas y fuera. Total se están matando en sus países”, escuché decir con mis propios oídos al conductor de un microbús, jaleado previamente por un grupo de mujeres ignorantes y racistas. Escenas como ésta se suceden y cualquiera las relata.

De nada les valen los convenios internacionales, todas las normas que Europa está incumpliendo con los refugiados o la escasa proporción de su número: los llegados entre 2014 y 2015 suponen el 0,065 de la población de la UE. Políticos sucios y periodistas a su servicio con el mismo tizne lanzan y recogen la cuerda para identificar migrantes con terrorismo. Cuando hasta Alemania ha negado esa relación. Todo argumento es inútil si el racismo anida en esos seres embrutecidos y oscurantistas.
La derecha neoliberal, más o menos xenófoba, controla el temario del debate en favor de sus intereses de poder y económicos. Han logrado colar el discurso que les conviene y, en lugar de estar hablando de por qué se permiten campos de concentración en Europa y la violación de los derechos humanos, se induce la asociación de migrantes con terrorismo. Pura técnica goebbeliana en la que caen hasta periodistas bienintencionados.

El PP ha pedido defender a la industria armamentística y lo que ellos entienden por informar a los ciudadanos de los beneficios que produce la investigación en este terreno. La investigación y las ganancias empresariales que cuida con esmero el Ministro Morenés. No necesitan fingir. Esta es la hipocresía europea, dado que los principales vendedores de armas están aquí y en EEUU y esas armas han servido en algunos casos para violar derechos humanos. En países de los que, como Siria, ahora huyen los ciudadanos.  Sus votantes no se lo cuestionan.

Crecen los pobres y los multimillonarios. Para eso se gobierna. El último informe de Intermon Oxfam así lo demuestra una vez más. Los recortes y la política fiscal tienen una influencia directa en el aumento de la desigualdad. Y, tras comprobar sus resultados, los presupuestos 2016 ahondan en la misma dirección, según la ONG. En España se han duplicado los multimillonarios y ya hay tres millones de pobres. Más del 50% de los hogares no llega a fin de mes. Un lector comento: “Y ahora encima los sirios”.  No acabemos con este atropello que me quita lo mío para aumentar el lujo de unos pocos, no: los sirios. Baja la cerviz y calla: que paguen los sirios. Hasta que la voracidad de la codicia y la hipocresía lleve la emigración a su puerta.

La muerte de Aylan, los ahogados de cada día, las decenas de criaturas arrastradas por los caminos, las vallas, las terribles escenas que muestran los informativos, han cambiado la percepción de otras muchas personas. Por eso, algunos políticos –como el PP de las alambradas con cuchillas y de los muertos de Ceuta- se mueve internando contentar a las distintas sensibilidades. A los racistas y a quienes les incomoda lo que ocurre.

Preocupa en la ultraderecha de la UE “la composición de la etnia europea” Y la Hungría que cierra caminos, encarcela migrantes y los trata como animales es la que, según parece, se ha arrogado el derecho de repartir los carnés de pureza étnica. Y todavía hay quienes piensan que no pasa nada.
Miles de personas están saliendo a la calle en apoyo de los refugiados políticos y económicos. Varias ciudades toman la iniciativa para crear una red de acogida, desde Barcelona a París. Organizaciones No Gubernamentales piden a Europa que cumpla, los desplazados no pueden esperar. La gran esperanza, la única, es que estas mareas muevan a la Europa que se unió –aunque como alianza económica-  precisamente para combatir el fascismo que desintegró sus pueblos, el que está volviendo a arraigar en ella. El ascenso del fascismo es hoy uno de nuestros más graves problemas.

Fuente: http://www.attac.es/2015/09/23/el-gran-peligro-de-europa-es-el-auge-del-fascismo/

martes, 22 de septiembre de 2015

¿Si eres pobre eres tonto o vago? ¿Y si eres rico eres listo y trabajador?

 
 
Según la postura política que escojas, sostendrás que una persona es rica o pobre en función de su inteligencia y su capacidad de trabajo o tesón o que, por el contrario, es fundamentalmente el azar el que reparte las cartas. También sostendrás mayormente una u otra postura en función de donde vivas: la primera si vives en Estados Unidos; la segunda, en Europa.

Esta discusión entre ambas posturas es peliaguda y dista de estar solucionada, sin embargo el futuro de la tecnología, sobre todo gracias a internet, podría permitirnos obviarla y atajarla a través de una tercera vía.

El origen del dilema
En 1909, el psicólogo británico Cyril Burt publicó un artículo en el que se defendía que la inteligencia era una cualidad innata, de modo que la diferencia entre clases procedía de la propia biología, no de la injusticia del sistema. Para demostrar su tesis, dio a conocer estudios empíricos sobre la evolución de gemelos univitelinos (es decir, clones genéticos) que, tras ser separados al nacer y haber sido criados por familias de distinta escala social, demostraron puntuaciones en el CI muy similares.

Burt dedujo así que la pobreza era consecuencia de una desventaja intelectual de índole genética. Venimos al mundo como tontos o vagos, por naturaleza, y la idea caló hondo en un mundo en el que llegar predestinado a una clase social alta por familia, sangre o cualquier otra prerrogativa social empezaba a atufar a moho.

Durante buena parte del siglo XX, pues, se impuso una visión biologicista de las diferencias entre ricos y pobres. Si uno nacía daltónico era incapaz de reconocer los colores como eran en realidad, y si uno nacía bobo, pues le tocaba instalarse en la base de la pirámide social. No era ninguna imposición, sino el mensaje claro y sin fisuras de la Madre Naturaleza y, quién sabe, quizá de Dios.

En el último tercio del siglo XX, sin embargo, una vez hubo fallecido Burt, se descubrió que tales investigaciones no eran del todo honestas. Finalmente, en 1976, tras una larga investigación llevada a cabo por el periodista del The Sunday Times Oliver Gillie, se demostró que los colaboradores de Burt en sus investigaciones sencillamente no existían, y que los resultados presentaban datos inventados. Paralelamente, la investigación científica demostraba que las cosas no eran tan sencillas.

Por el momento, lo que ha sugerido la ciencia es que, en efecto, somos desiguales, pero que no existe una forma única ni generalmente fiable de establecer en qué, por qué ni para qué. Y, ni mucho menos, la inteligencia es un valor claramente determinado para establecer dichas desigualdades, sobre todo porque existen muchos tipos de inteligencia y los test para evaluarlas solo se centran en algunos puntos de la misma. Uno de los libros más controvertidos sobre el tema, que se inclina por el carácter hereditario de la inteligencia, The Bell Curve, de Herrnstein y Murray, con el transcurrir de los años se ha convertido únicamente en una pieza de museo que solo esgrimen algunas neonazis trasnochados.

Sin contar que, aunque se pueda establecer una medida universal sobre la desigualdad, ¿acaso no deberíamos propiciar que los que estén más lastrados por la tómbola genética dispongan de ventajas añadidas? ¿Acaso no ponemos gafas al présbite o destinamos una partida de dinero al discapacitado físico? Sea o no significativo el peso de la genética en la desigualdad, igualdad no es lo mismo que equidad. Como abunda en ello Dietrich Schwanitz en su libro Cultura:
La sociedad no es la continuación de la naturaleza humana, sino que aprovecha sus variaciones de forma selectiva. Precisamente porque la política hace abstracción de todas las diferencias naturales entre los individuos, éstas pueden ser aprovechadas en otra parte; así, por ejemplo, la familia se funda en la diferencia entre el hombre y la mujer (y no existe discriminación alguna en el hecho de que la mujer prefiera como pareja al hombre); y los sistemas educativos aprovechan las diferencias existentes entre las capacidades de los individuos.
Opinión geográfica
Pero, ay, los sesgos. Los sesgos son como ramas que nos impiden ver el bosque. Y en lo tocante a las desigualdades, nos obstaculizarán la vista unos u otros sesgos en función del lugar donde hayamos nacido o la cultura que hayamos mamado. En Europa, en general, se cree que es más la suerte y las condiciones sociales de partida que el esfuerzo lo que define el éxito en la vida. Se cree que el mundo es injusto y por ello se proponen impuestos altos y una redistribución de la renta agresiva, como ocurre, por ejemplo, en Dinamarca. En Estados Unidos se sostiene justo lo contrario: el sueño americano precisamente se nutre de esa idea.

¿A qué se debe esta diferencia? Según Eduardo Porter, en Todo tiene un precio:
Que los europeos no crean que la renta y las oportunidades se distribuyen de manera justa probablemente tiene sus raíces en su pasado feudal, cuando la prosperidad nada tenía que ver con el esfuerzo y sí mucho con los orígenes.
En Estados Unidos es más fácil escalar socialmente que en Europa, pero a la vez en Estados Unidos hay muchas mayores desigualdades sociales que en Europa. Las estadísticas parecen sugerir que la visión europea produce mayor felicidad y estabilidad que la estadounidense, pues reduce la ansiedad y el miedo, pero ambas posturas tienen sus pros y contras. Remata Porter:
El valor de nuestro escaso tiempo libre aumenta mientras que las cosas que el dinero puede comprar se vuelven menos importantes cuantas más tenemos. Por eso la gente de los países ricos en general trabaja menos que la gente de los países menos desarrollados. Los coreanos disfrutan de unas 650 horas más de ocio que los mexicanos, pero de unas 400 horas menos de ocio que los belgas. El propio equilibro genera ansiedad. Porque cuanto más aumenta nuestra renta más hemos de renunciar a más dinero al dedicar nuestro tiempo a esfuerzos no productivos. La tensión entre tiempo y dinero alcanza su punto culminante cuando llegamos a nuestro máximo nivel de ingresos.
La tercera vía
Tanto si crees que una persona pobre lo es por falta de oportunidades o falta de esfuerzo, ambas visiones se pueden resumir en una dificultad en el acceso. Si hay pocas oportunidades para el acceso, eres pobre. Si el acceso es difícil, el esfuerzo es mayúsculo y muchos no estarán dispuestos a llevarlo a cabo. Del acceso depende todo.

De hecho, la historia que hay detrás de muchos emprendedores no es tanto un salto al vacío de esfuerzo y tesón, sino una red de seguridad compuesta por una familia, una herencia, un pedigrí o una red de conexiones que permite estabilidad financiera. Lo que permite tomar riesgos, finalmente, parece que se reduce al acceso al dinero. Cuando se satisfacen las necesidades básicas, es más fácil que uno sea creativo. Los rasgos comunes de los empresarios son: ser blanco, ser hombre y estar bien educado, según un estudio de los economistas Ross Levine y Rona Rubenstein, de la Universidad de Berkeley.

Así pues, existe una tercera vía para solucionar el eterno dilema oportunidad/esfuerzo: facilitar el acceso a las oportunidades y a los productos de la economía de la información. Tal y como señala Yochai Benkler en su obra seminal La riqueza de las redes:
Mientras que la economía industrial erige barreras económicas o transaccionales/institucionales en ambos dominios, la economía de la información en red reduce dichas barreras y crea sendas alternativas para sortearlas. De este modo, y hasta cierto punto, genera mayor igualdad tanto en las oportunidades de participar como un actor económico como en la capacidad práctica de compartir los frutos de una economía mundial cada vez más basada en la información.
Es decir, que la tercera vía pasa por fortalecer internet, la red, la colaboración 2.0. Cada vez hay más cosas constituidas por átomos que se digitalizan hasta convertirse en bits, en átomos de información. Incluso el propio dinero se transforma en ceros y unos. Y en un mundo donde el coste marginal de todas esas cosas es próximo a cero (cuesta casi lo mismo hacer cien copias que millones de copias), el esfuerzo por conseguirlas se reduce hasta el punto de que no importa tanto nuestra predisposición biológica; como tampoco importa dónde hemos nacido o quién es nuestra familia para acceder a estudios impartidos a través de la red, como los de Skype in Classroom.

La eterna discusión entre derechas e izquierdas, finalmente, se zanja gracias a la tecnología, como explican pormenorizadamente libros recientes como La sociedad del coste marginal cero, de Jeremy Rifkin. Y aunque seamos tontos o vagos (sea por genes o por cultura) tendremos, al fin, acceso al Edén. Como siempre tuvo que ser.


Fuente: http://www.yorokobu.es/pobres-versus-ricos/