martes, 29 de marzo de 2016

Grave aumento del número mujeres y niñas palestinas encarceladas en Israel

El último informe de la organización palestina Addameer denuncia tanto el aumento como las condiciones de detención de palestinas por parte de Israel.

Mujeres palestinas en Ramala. / ÁLVARO MINGUITO
 Más de 10.000 mujeres y niñas palestinas han sido arrestadas en centros de detención y cárceles por las Fuerzas de Ocupación Israelíes (FOI) desde 1967.

En 2015, las FOI detuvieron al menos a 106 mujeres y niñas, un 70% más respecto al año 2013, un 60% respecto a 2014, según un informe publicado por Addameer, institución civil palestina que trabaja dando apoyo a los presos políticos palestinos en las cárceles israelíes.

El aumento de los levantamientos populares en Palestina ante la impunidad de los crímenes cometidos por los colonos y el asalto de las fuerzas israelíes a la mezquita de Al-Aqsa en octubre de 2015 han obtenido como respuesta detenciones en masapor parte de las FOI, que han afectado de forma indiscriminada a mujeres y niñas. Addameer denuncia que hay unas 60 mujeres presas y 13 niñas detenidas.

Además, hay tres mujeres bajo detención administrativa: Isrá Ham­­dan, Joreen Qadeh y Asma Qadah. Este tipo de detención es un proce­dimiento que permite al Ejér­cito israelí tener presos de forma indefinida bajo información secreta, sin que hayan sido juzgados. Es una medida utilizada de forma casi exclusiva en los Territorios Palestinos Ocu­pa­dos (TPO): la Franja de Gaza, Cis­jor­dania y Jerusalén Este. Este tipo de detenciones vienen sucediéndose desde el inicio de la ocupación israelí en 1967. Sin embargo, también se daba antes de 1948, bajo el mandato británico.

Cárceles israelíes
Las mujeres palestinas son llevadas a las prisiones de Hasharon y Da­mon, fuera del territorio ocupado en 1967, lo que viola el artículo 76 de la Cuarta Convención de Gine­bra, según el cual una potencia ocupante debe mantener a los residentes detenidos en el interior de las cárceles de territorio ocupado.

En la actualidad, la prisión de Neve Terza en Ramleh es la única cárcel especializada en territorio israelí. En esta institución existe una sección especial en la que se encuentran las “prisioneras de seguridad”, presas políticas palestinas que sufren abuso verbal y físico por parte de las presas comunes israelíes.

Addameer denuncia que otras mujeres palestinas se encuentran en prisiones que datan del Mandato Británico (1922-1948), sin la infraestructura correcta ni las condiciones necesarias para las necesidades de las presas.

El informe denuncia que las presas palestinas se enfrentan a días e incluso meses de interrogatorios, sufren torturas, maltratos, situaciones de estrés, gritos, insultos e incluso acoso sexual.

Son sometidas a aislamientos prolongados, uso excesivo de esposas y vendas con las que se les tapa los ojos, privación del sueño, carencia de alimento y agua durante largos periodos de tiempo, no se les permite acudir al servicio y se les priva del aseo personal. Un estudio realizado por esta misma organización en septiembre de 2008 reveló que un 38% de las prisioneras palestinas sufren enfermedades tratables que no reciben tratamiento.

Las mujeres palestinas embarazadas no escapan de las detenciones en masa. Addameer documentó entre 2003 y 2008 cuatro casos de mujeres que dieron a luz en las cárceles israelíes. Mujeres que son encadenadas a sus camas hasta que entran en la sala de partos y pocas horas después de dar a luz son encadenadas de nuevo.

Presas políticas palestinas han denunciado casos de tortura sexual. A las mujeres palestinas se les obliga a quitarse la ropa. Con frecuencia son sometidas a registros corporales intrusivos, y las que se niegan a cumplir con estas prácticas son enviadas a celdas de aislamiento.

El artículo 12 de la Convención para poner fin a toda discriminación contra las mujeres (CEDAW), ratificada por Israel el 3 de octubre de 1981, establece que “los Estados parte garantizarán servicios apropiados en relación con el embarazo, el parto y el periodo posterior al parto, proporcionando servicios gratuitos y la nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia”.

Y recoge en su artículo 7 que “nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Por otra parte, el artículo 3 de la Cuarta Con­vención de Ginebra prohíbe “los atentados contra la dignidad personal, los tratos humillantes y degradantes”.

Addameer destapa la persecución política que sufren las activistas palestinas que trabajan en cuestiones de derechos humanos, mujeres que proporcionan apoyo a los presos y presas en la cárcel de ocupación.
Esta práctica está en contra de las garantías previstas en la Declara­ción de la ONU sobre defensores de derechos humanos emitida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1998, que reconoce el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las instituciones de promover el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la mejora de los conocimientos sobre el tema a nivel nacional e internacional. Algunas de las activistas políticas apresadas son Shirin Tarek Issawi, Bushra Jamal Al-Tawil y Muna Hussein Ka’adan.

El régimen de aislamiento
El aislamiento es una medida puesta en práctica en las penitenciarías israelíes desde 1967. Según Adda­meer, en este tipo de encarcelamiento las presas palestinas muestran síntomas de ira, estrés, aburrimiento, pérdida del sentido de la realidad, dificultades de concentración y alucinaciones.

En el año 2008 se publicó Los sonidos del silencio: el aislamiento y confinamiento aislado de los palestinos detenidos, un estudio que resulta del trabajo entre esta organización y Médicos por los Derechos Humanos. La investigación muestra que “el aislamiento causa daños mentales y físicos, tanto en reclusos mentalmente sanos como en los que tienen antecedentes de enfermedades mentales”.

El estudio revela que el aislamiento es aplicado a los presos palestinos como medida coercitiva y disciplinaria. Además, se trata de una práctica que se aplica incluso antes de que sean condenados.

El 15 de julio de 2015, Rawan Abu Ziyada, una joven de 23 años de edad y natural de Ramala, fue arrestada por un supuesto intento de apuñalamiento a un soldado israelí. La joven fue trasladada a la prisión de HaSharon a mediados de diciembre. Ziyada rechazó la citación de la Oficina de Inteligencia para el día 13 de enero del presente año.

Al día siguiente, se celebró una vista disciplinaria en la que se decidió poner a la joven bajo régimen de aislamiento durante una semana. Después fue privada de visitas durante dos meses.

Addameer denuncia que el encarcelamiento de palestinas es una medida aplicada por el Gobierno israelí para reprimir a las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. Y recal­ca que la CEDAW marca que “la erra­dicación del apartheid, de todas las formas de racismo, de la discriminación racial, del colonialismo, del neocolonialismo, de la agresión, de la ocupación y dominación extranjera y de la interferencia en los asuntos internos de los Estados es esencial para lograr el pleno disfrute de los derechos de los hombres y las mujeres”.


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