domingo, 31 de julio de 2016

La biblioteca secreta subterránea de Siria

Joven leyendo en la biblioteca secreta de Siria.
Abdulbaset Alahmar, fanático de Hamlet, es uno de los visitantes de la biblioteca que funciona en un sótano.
 Cuando un lugar ha estado sitiado por años y el hambre ronda las calles, se puede pensar que la gente tiene poco interés en libros. 

Pero unos entusiastas de la lectura han armado una biblioteca subterránea en Siria, con libros rescatados de edificios bombardeados y los usuarios esquivan las balas para visitarla.

Bajando un tramo de escalones empinados, en la medida que es posible evadir bombardeos y las balas de los francotiradores en la superficie, se encuentra la biblioteca en una habitación grande pero poco iluminada.
El lugar está enterrado bajo un edificio bombardeado. Esta biblioteca secreta ofrece aprendizaje, esperanza e inspiración a muchos en el distrito sitiado de Darayya, en Damasco, capital de Siria.

"Vimos que era vital crear una biblioteca para continuar nuestra educación. La pusimos en el sótano para evitar que fuera destruida por bombardeos como muchos otros edificios aquí", dice Anas Ahmad, un ex estudiante de ingeniería civil y uno de los fundadores.

La ocupación de Darayya por el gobierno y las fuerzas pro Bashar al Assad comenzó hace casi cuatro años. Desde entonces, Anas y otros voluntarios, muchos de ellos también exestudiantes cuyas carreras fueron interrumpidas por la guerra, han reunido más de 14.000 libros sobre casi cualquier tema imaginable.

Búsqueda peligrosa
En el mismo periodo, han muerto más de 2.000 personas, muchas de ellas civiles. Pero esto no ha impedido que Anas y sus amigos recorran las calles devastadas para encontrar más material para llenar los estantes de la biblioteca.

Anas Ahmad, uno de los fundadores de la biblioteca.
Anas Ahmad, uno de los fundadores de la biblioteca.
 En muchos casos, conseguimos libros en hogares bombardeados. La mayoría de estos lugares están cerca de la línea de combate de Darayya, así que recogerlos es muy peligroso", dice.

"Tenemos que ir por entre los edificios bombardeados para escondernos de los francotiradores. Tenemos que ser extremadamente cuidadosos porque a veces nos siguen, anticipando nuestro siguiente paso", cuenta.
En una primera mirada, la idea de gente arriesgando su vida para recoger libros para una biblioteca parece extraña. Pero Anas dice que ayuda a la comunidad de muchas maneras.

Voluntarios que trabajan en hospitales usan la biblioteca para saber cómo atender a los pacientes; profesores sin entrenamiento, para ayudarse a preparar clases y futuros odontólogos barren los estantes buscando consejos sobre cómo curar dientes o extraerlos.
 Cerca de 8.000 personas de Darayya, que tenía una población de 80.000, se han ido. Pero nadie puede irse ahora.

Desde que una tregua temporal se rompió en mayo, han caído bombas casi todos los días. Por esta razón, ha sido imposible que entren periodistas a Darayya, así que hice las entrevistas para este artículo por Skype.

Las conversaciones eran interrumpidas constantemente por explosiones, tan fuertes, que distorsionaban los parlantes del estudio donde yo me encontraba.

Difícil para los niños
La ubicación de la biblioteca es secreta porque Anas y otros usuarios temen que sea atacada.

Islam leyéndole un libro a su madre.
Islam lee un libro de la biblioteca a su madre en su casa.
La biblioteca está en un área considerada muy peligrosa para que vayan niños. Una menor, Islam, me dice que pasa casi todo el tiempo en su casa, jugando para tratar de ignorar el hambre y leyendo libros que le dan sus amigos.

Cuenta que no tiene ni idea de la causa de la matanza alrededor de ella.

"Solo sé que me están disparando", dice.

"Estoy sentada, sola, viendo un lugar siendo bombardeado y pienso: ¿por qué lo están atacando?A veces escucho que alguien ha muerto a causa de las heridas y me pregunto ¿por qué murió?, ¿qué hizo? No sé", comenta.
Sin embargo, sí hay un niño que visita la biblioteca todos los días porque es vecino del lugar. Para Amjad, de 14 años, es más seguro estar ahí, y gracias a su entusiasmo por el lugar, se ha ganado el papel de "bibliotecario adjunto".

"Tuve que decirme a mí mismo¡para!"

En una de nuestras conversaciones por Skype, Anas me dice que así como hay futuros profesores, médicos y odontólogos que buscan libros técnicos o académicos, muchos leen por puro amor a la lectura.

La mayoría de sus libros más populares son de escritores árabes famosos, como el poeta y dramaturgo Ahmed Shawqi, conocido como el Príncipe de los Poetas, o el autor sirio al-Tanawi, que escribió crónicas sobre rebeliones en el mundo árabe. Pero dice que también hay mucho entusiasmo por nombres que son más conocidos en Occidente.

Amjad en la biblioteca
Gracias a su entusiasmo por los libros, Amjad, de 14 años, fue nombrado "bibliotecario adjunto".
"He leído algunos libros de autores franceses, pero la obra que más me gusta es 'Hamlet'", dice Abdulbaset Alahmar, otro exestudiante de unos 25 años.

"El estilo de Shakespeare es simplemente hermoso. Describe cada detalle tan vívidamente que es como si estuviera en el cine viendo una película. Para ser honesto, me obsesioné tanto con 'Hamlet' que lo empecé a leer en el trabajo y ¡tuve que decirme a mí mismo para!".

Pero le pregunto: en un lugar sitiado, que ha tenido acceso a solo dos convoyes de ayuda en casi cuatro años, ¿no tendría más sentido que los entusiastas de la biblioteca pasen su tiempo buscando comida en vez de libros?

"Creo que el cerebro es como un músculo y leer definitivamente ha hecho el mío más fuerte. Mi cerebro iluminado ha alimentado mi alma también", responde.

"De alguna forma, la biblioteca me devolvió la vida. Me ha ayudado a conocer gente más madura que yo, gente con la que puedo discutir temas y de la que puedo aprender. Diría que así como el cuerpo necesita comida, el alma necesita libros", agrega.

Militares lectores
Resulta que incluso los combatientes del debilitado Ejército Libre Sirio, opuesto a al Assad y que tiene la intimidante tarea de defender el distrito, son ávidos lectores.

"Realmente la biblioteca tiene un lugar especial en nuestros corazones. Cada vez que hay un bombardeo cerca de la biblioteca, rezamos por ella", dice Omar Abu Anas, un exestudiante de ingeniería que ahora ayuda a defender Dayyara.

Omar leyendo en su puesto de combate.
Omar y otros combatientes llevan libros a las líneas de combate.
Cada vez que se dirige a la línea de combate, se provee de libros primero. Una vez ahí, pasa gran parte del tiempo con un rifle en una mano y un libro en la otra.
"En el corazón de la línea de fuego, tengo lo que llamaría una mini biblioteca. Así que traigo una colección de libros y los pongo ahí. Así que me siento ahí por seis o siete horas leyendo", cuenta.
 
Muchos de sus camaradas también tienen sus propias mini bibliotecas, dice, y añade que en casi cada punto de defensa, que están a unos 50 metros de distancia uno de otro, hay una colección de libros prestados.
"Así, por ejemplo, cuando termino de leer un libro, cojo uno de los otros de la línea de combate y lo cambio por que ya leí. Es una gran forma de intercambiar ideas, así como libros", explica.

Incertidumbre
Desafortunadamente para Omar, sus compañeros combatientes y la gente de Darayya, más adelante
quedará poco tiempo para leer. Las últimas dos semanas, las fuerzas del gobierno sirio y sus aliados se han instalado en las tierras de cultivo alrededor del distrito e incluso en algunas áreas residenciales periféricas.

Un hombre con el que hablé predijo que después de casi cuatro largos años de sitio, Darayya podría caer en unos cuantos días.

Sillas al frente de una pared destruida y de un edificio bombardeado.
Algunos pobladores piensan que Darayya podría caer en pocos días a manos del gobierno sirio.
Por ahora, Omar dice que la biblioteca está ayudando a fortalecer la determinación de la gente.

"Los libros nos motivan a seguir adelante. Leemos sobre cómo en el pasado todos le dieron la espalda a una nación en particular, pero aún así, esta nación salió adelante. Así que podemos ser como ellos también. Los libros nos ayudan a planear la vida una vez que alAssad se vaya. Queremos ser una nación libre. Ojalá que a través de la lectura podamos lograrlo", piensa.



Fuente:  http://www.bbc.com/mundo/noticias-36918781?ocid=socialflow_twitter

Please Mr. Postman


sábado, 30 de julio de 2016

#DíaMundialContraLaTrata

 

1/ Estamos absolutamente en contra de ésta terrible práctica.
2/ Hay que erradicarla por todos los medios posibles.
3/ Los Estados tienen compromisos que asumir en materia de prevención y atención adecuada a las víctimas

amnistiaespana#trata #humantrafficking #tratadepersonas #esclavitud #slavery #mujer #niñas #derechoshumanos #humanrights #amnistiainternacional #amnestyinternational #codigodebarras #comercio #mercado
Fuente: https://www.instagram.com/p/BIeuXiVDct0/


 “A veces, cuando me acuerdo, preferiría seguir comiendo de la basura o hacer adobe o buscar chatarra. Yo estaba feliz […] Me gustaría poder volver los años atrás, me daría igual la pobreza. Solamente estar con mis hermanos y con mi madre”. Éste es uno de los duros testimonios que la Fundació SURT, en colaboración con otras entidades europeas, ha recogido en un informe sobre la trata de mujeres rumanas en España. Las que vienen de este país del este de Europa representan el grupo más numeroso, el 34%, del total de víctimas de trata de las que tiene constancia el Estado, que asciende a 1.428.

La trata de mujeres rumanas en España: una historia de engaños y abusos
Manifestación de prostitutas en Madrid. FERNANDO SÁNCHEZ
La mayoría llega a España en una travesía que incluye engaños y abusos de todo tipo y que juega con las esperanzas de muchas jóvenes rumanas de salir de la pobreza o aspirar a una mayor calidad de vida. La media de edad se sitúa en los 28, aunque el grupo más numeroso lo hace en los 25. Además, alertan desde la fundación, existe una “realidad invisible”: la de las menores de edad, que no aparecen en los datos oficiales, explican, porque son explotadas durante varios años hasta que son identificadas.

En el informe, que incluye entrevistas a varias víctimas de la trata con fines de explotación sexual, aparecen testimonios que dan cuenta de la magnitud de los abusos. “Ahí [en Estambul] fui vendida cinco veces de chulo a chulo”; “Me proponen venir a España a una recogida de fruta. […] Y nos encontramos con lo contrario”; “Si no traes dinero no comes y encima te pegan una paliza”; “Me pegó, me dio con los pies en las costillas y de los pelos y yo me callaba”.

Las mujeres sometidas a este tipo de explotación sufren, por parte de sus proxenetas, retenciones de documentos de identidad, privaciones de alimentos, reclusión, privación de libertad de movimiento o vigilancia constante, entre otras formas de violencia, que pueden llegar a la violación. En este sentido, tal y como apunta la Fundació SURT, estas víctimas lo son también de la “violencia machista estructural”. “Los roles de género tradicionales que encontramos en las premisas del amor romántico están directamente relacionados con la vulnerabilidad de las jóvenes a la trata”, explican en el documento.

La organización acaba el informe con una serie de recomendaciones, como la de mejorar la sensibilización social con este fenómeno o una mayor coordinación entre ONG y Policía para detectar el tráfico pero también con entidades en los países de origen, en este caso Rumanía. La campaña #DeRomaniaALaTrampa, de la Fundació Surt, pretende desterrar “el estereotipo de víctima pasiva y sumisa” ya que, como se explicita en la investigación, “son agentes activas, movidas por la voluntad de lograr objetivos, pero que, engañadas, encuentran, una vez fuera de Rumanía, sus expectativas del todo frustradas y sufren múltiples violaciones de derechos humanos”.


 Fuente: http://www.lamarea.com/2016/07/26/la-trata-mujeres-rumanas-espana-una-historia-enganos-abusos/

Estos son algunos del medio centenar de periodistas turcos detenidos por Erdogan

 Al ver las imágenes, uno podría pensar fácilmente en la detención de delincuentes. Pero no. Con un policía en cada lado agarrándoles del brazo, son periodistas turcos los que han desfilado el viernes para pasar a disposición judicial. La purga de Erdogan tras el fallido golpe de Estado se ha extendido como una mancha de aceite por diversos ámbitos y la prensa, siempre en el punto de mira del primer ministro turco, no ha quedado exenta.

En un impactante documento compartido en twitter, el periodista y analista turco Mahir Zelanov -@mahirzelanov- ha recopilado los momentos en los que colegas de profesión, detenidos tras el golpe de estado, eran conducidos ante el juez y ha colgado las fotografías.

No están todos los que son pero constituyen un ejemplo de cómo se las gasta el Gobierno turco, presentado en su tiempo como el ejemplo de islamismo moderado exportable incluso a otros países.
Las fotografías dan cuenta de cómo los periodistas, muchos de ellos muy conocidos por la opinión pública turca, son conducidos en grupo ante el juez. Cabeza en alto en su gran mayoría, son la viva imagen de la represion del Gobierno de Erdogan.

Turchia, le foto dei giornalisti arrestati dopo il fallito golpe
Es el caso de Nazli Ilicak, de 72 años, veterana del periodismo turco y acérrima simpatizante demócrata liberal. Se encuentra bajo arresto.
Ver imagen en Twitter
 Bulent Mumay también está entre los detenidos. Se creó enemigos en el círculo de periodistas afines al primer ministro.
Turchia, le foto dei giornalisti arrestati dopo il fallito golpe
O Bunyamin Koseli, compañero de estudios en del analista que ha colgado las fotografías en twitter. Lo define como una mente privilegiada, "un gran periodista de investigación, encarcelado por hacer su trabajo.
Turchia, le foto dei giornalisti arrestati dopo il fallito golpe
También Bursa Erdal, una veterana periodista de tribunales.
 Y la lista sigue


Turchia, le foto dei giornalisti arrestati dopo il fallito golpe
 Ahmet T. Alkan (a la derecha)

Alrededor de 50.000 personas, desde policías a soldados pasando por funcionarios, académicos y periodistas- han sido destituidos de sus puestos y, al menos 15.000, se encuentran detenidos. Un total de 131 medios de comunicación turcos han visto paralizada de forma permanente su actividad. El recuento llevado a cabo por la cadena de televisión Al Jazeera arroja tres agencias de noticias, 16 canales de televisión, 23 emisoras de radio, 45 periódicos, 15 revistas y 29 editoriales.


Más información:  http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/estos-son-algunos-del-medio-centenar-periodistas-turcos-detenidos-por-erdogan-5297709

viernes, 29 de julio de 2016

Fuerte aumento de la violencia contra los refugiados desde el cierre de fronteras en los Balcanes

La nueva política migratoria de Hungría permite devolver en caliente a todas aquellas personas que sean detenidas a menos de 8 kilómetros de la frontera con Serbia. Un alto porcentaje de los casos de violencia atendidos por MSF habrían sido provocados por las autoridades húngaras.
 
Los pies  de una PERSONA que caminó desde Pakistán hasta Grecia/  Fotografía: Gabriel Tizón

El 9 de marzo de 2016, los líderes europeos anunciaron que la llamada "ruta de los Balcanes" se clausuraba, después de que Croacia, Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM) y Eslovenia cerraran por completo sus fronteras a quienes intentaban pasar a través de esos países para buscar asilo en el norte de Europa. Para miles de personas que huyen de la violencia, esta ruta representaba una de las pocas vías para alcanzar la seguridad y la protección que en teoría debería ofrecerles Europa. Los médicos y psicólogos de Médicos Sin Fronteras (MSF) que continúan trabajando en estos países han podido constatar el aumento de la violencia contra los refugiados desde que se "cerrara" la ruta.

Muchos líderes europeos afirman que el problema de la ruta de los Balcanes se ha resuelto tras el cierre de fronteras, pero la dramática situación humanitaria en la región está aún lejos de haber terminado. Hoy en día, cientos de personas vulnerables siguen varadas en Serbia, ARYM y Bulgaria tratando de llegar a sus destinos finales a través de rutas peligrosas que controlan contrabandistas, o atascados en zonas de tránsito entre las fronteras de Serbia, Hungría y Macedonia.

Los equipos de MSF en Serbia han observado que el empeoramiento de la situación humanitaria y médica está directamente relacionado con las restricciones en las fronteras que sufren miles de refugiados y solicitantes de asilo.

"Desde el cierre de fronteras, hemos notado un fuerte incremento en el número de pacientes que presentan señales de haber sufrido abusos, así como traumatismos físicos producto de la violencia ejercida contra ellos. Muchos de estos casos fueron presuntamente cometidos por las autoridades húngaras", explica Simon Burroughs, coordinador general de la misión de MSF en Serbia. "Condenamos sin paliativos el uso de la fuerza excesiva e instamos a las autoridades húngaras a que tomen las acciones necesarias para terminar con estas prácticas".

En los últimos meses, la posibilidad de solicitar asilo en la UE a través de Hungría se ha reducido drásticamente. A principios de julio, la nueva política nacional permite llevar a cabo controles migratorios a mayor distancia de la frontera y devolver en caliente a todas aquellas personas que sean detenidas ya en Hungría, pero que se encuentren dentro de un área que diste menos de 8 kilómetros de la frontera con Serbia. Ante esta perspectiva, decenas de las familias están atrapadas ante el dilema de tener que esperar en una condiciones deplorables o quedar expuestos a más violencia y abusos en las peligrosas rutas dominadas por contrabandistas.

Desde el 1 de abril hasta 30 de junio, los equipos de MSF realizaron 510 consultas de salud mental y, de ellas, 188 fueron a supervivientes de acontecimientos traumáticos como maltratos y torturas, encarcelamientos, secuestros y violencia sexual perpetrados por contrabandistas, la policía o personas de la propia comunidad. La proporción de consultas que ha atendido MSF en relación con tales traumas ha aumentado a más del doble desde marzo, y supuso 1 de cada 10 casos vistos por los médicos de la organización entre abril y junio.

De estas personas, entre las que se incluyen mujeres y niños, el 65 % indican que sufrieron traumatismos físicos por parte de personas uniformadas en territorio húngaro, y el 35 % afirman que esta violencia proviene de otros causantes (ladrones, contrabandistas y otros refugiados).

"Nos preocupa que las nuevas medidas adoptadas por las autoridades húngaras puedan favorecer el aumento de la violencia contra los refugiados, ya que se les está tratando de una manera cada vez más parecida a la que le proporcionan a los criminales", añade Burroughs.

Estas restricciones también han creado una situación especialmente preocupante en las zonas de tránsito en la frontera entre Serbia y Hungría, donde MSF lleva a cabo varias clínicas móviles que permiten prestar atención médica, apoyo psicológico y servicios básicos de saneamiento.

"Las condiciones aquí no son aptas para los seres humanos. Las familias viven en tiendas de campaña inadecuadas, sin duchas, sin agua potable y sin acceso a los servicios básicos", continúa Burroughs. "A pesar de que llevamos meses pidiendo a las autoridades serbias que mejoren estas condiciones, la situación apenas ha cambiado desde entonces: la gente está desesperada y esto está afectando directamente a su salud física y mental".

"MSF ha visto un aumento constante y significativo de los problemas que reflejan el impacto psicológico de las restrictivas condiciones fronterizas, como la depresión, el trastorno por estrés postraumático y la ansiedad".

El número de pacientes diagnosticados de depresión por MSF aumentó a casi uno de cada tres (31,2 %) después de marzo, en comparación con el 26,7 % que se veía en octubre de 2015. La proporción de personas con trastorno de estrés postraumático (TEPT) también aumentó en el mismo período (del 14 % al 15,9 %), así como la ansiedad (3,8 % a 6,6 %). El aumento de dichas patologías se produjo de forma paralela a la entrada en vigor de las políticas fronterizas restrictivas en marzo.

MSF también ha seguido tratando a cada vez más personas con patologías asociadas directamente a sus condiciones de vida. Más de la mitad de las consultas que lleva a cabo MSF son por infecciones de las vías respiratorias superiores, enfermedades digestivas y enfermedades de la piel".

“Las políticas de la UE han contenido el flujo de personas que buscan protección en Europa a través de los Balcanes; sin embargo, miles de personas han quedado abandonadas a su suerte y sin visibilidad, mucho más expuestas a la violencia, la miseria y la desesperación. Los gobiernos de Europa y los países occidentales de los Balcanes no han sabido responder a las necesidades de miles de personas, y además están promoviendo políticas con consecuencias nefastas para el bienestar de personas que ya son vulnerables. Una vez más, instamos a los líderes europeos a que proporcionen alternativas seguras y legales a quienes buscan protección", concluye Burroughs. "Deben revisarse las políticas restrictivas en la frontera entre Serbia y Hungría, así como las condiciones de vida que están ofreciendo a las personas en tránsito".



 Fuente: https://www.msf.es/actualidad/balcanes/fuerte-aumento-la-violencia-los-refugiados-cierre-fronteras-los-balcanes

jueves, 28 de julio de 2016

El movimiento Sanders va más allá de Bernie, y ahora debe derrotar a Trump

No hay nada de radical en no pronunciarse contra un demagogo racista de extrema derecha que se acerca al poder en el país más poderoso del mundo

"Juntos hemos empezado una revolución política", proclamó un triunfante Bernie Sanders en la Convención Nacional Demócrata. Tiene motivos para mostrarse victorioso. Según los criterios tradicionales para medir el éxito político, Sanders es un fracaso:  perdió su batalla para convertirse en el candidato presidencial demócrata. Sin embargo, el excandidato –y, lo que es más importante, el movimiento que hay detrás de él– representa un triunfo político extraordinario.

Se esperaba que este septuagenario relativamente desconocido y que se define como socialista atrajera un apoyo irrisorio, pero acabó acercándose incómodamente al liderazgo de la maquinaria política más formidable de Estados Unidos. ¿Quién podría haber imaginado que, en 2016, un candidato socialista en EEUU tendría el 46% de los delegados electos en una Convención Nacional Demócrata?
Su movimiento no solo ha forzado la entrada de ciertos temas en la agenda política, en particular la injusticia de un país con tanto potencial manipulado de forma tan monstruosa en favor de una pequeña élite. Ha desplazado a la izquierda el programa de los demócratas, desde el salario mínimo hasta la guerra contra las drogas.

Como ha dicho su director político Warren Gunnels, "si lees ahora mismo el programa, entenderás que la revolución política está viva y coleando". Merece la pena fijarse en la derecha política en busca de precedentes. El conservador republicano Barry Goldwater sufrió una derrota aplastante en las elecciones presidenciales de 1964, pero buena parte de sus políticas pasaron a dominar el partido. "Los que le votamos en 1964 creemos que ganó", escribió el periodista estadounidense George Will, "solo hicieron falta 16 años para contar los votos".

Sin duda, la gran mayoría de los seguidores de Sanders votarán a Hillary Clinton, a pesar del foco mediático que se ha puesto en los que prometen hacer lo contrario. Sí, sus partidarios más fervientes se niegan a distinguir entre Clinton y Donald Trump. No hay nada de radical en no pronunciarse contra un demagogo racista de extrema derecha que se está acercando al poder en el que sigue siendo el país más poderoso del mundo.

La elección de Trump representaría una de las mayores desgracias que podrían ocurrirle a Occidente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La tarea que queda por delante es garantizar una derrota de Trump lo más contundente posible y el control demócrata de las dos cámaras parlamentarias, y después hacer presión desde abajo para aprobar leyes progresistas.

No faltan males sociales por abordar: que, como determina un estudio académico de Princeton, Estados Unidos parece más una oligarquía que una democracia; que los salarios llevan estancados o bajando muchos años, lo que alimenta el resentimiento del que se alimenta Trump; un sistema judicial racista; un sistema sanitario privado ineficiente; tasas universitarias abusivas; una generación joven que se enfrenta a un futuro de inseguridad; la probabilidad de más intervenciones militares catastróficas en los próximos años; y muchas otras cosas. El movimiento de Sanders es ahora una fuerza en la política estadounidense y sin duda debe ponerse objetivos ambiciosos para los años que están por venir.

El cambio político no depende de personas individuales, por mucho que motiven a sus seguidores más apasionados. Depender de un líder es una debilidad, no una fortaleza, en especial cuando se convierte en sustituto de una visión clara o unas políticas concretas. No es el caso en este movimiento. Para aquellos que creen en la justicia social, el fenómeno Sanders es un ejemplo, y la prueba de que el cambio político se puede lograr, por muy extenuante y difícil que resulte a veces.


Aunque no nos muriéramos al morirnos




Aunque no nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra: Muerte.

Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.



Gloria Fuertes (1918-1999)

miércoles, 27 de julio de 2016

¡¡Abajo los años!!


 Cecilia Beaux, acababa de morir. Ocultó siempre su edad, y los periódicos se afligen porque no pueden determinarla.
    Pues hizo muy bien, ¡qué diablo!
    Somos muchísimos millones los seres humanos que no estamos conformes con la medida que se hace de la edad. Un doctor Premio Nóbel, Alexis Carrel, ha dado expresión científica  a este descontento en un libro, en el que se afirma y se prueba, al tratar esta cuestión, que el año astronómico no tiene nada que ver con el año fisiológico (entre otras razones porque el año fisiológico no existe), y que pretender enjuiciar el estado de un organismo humano por la cantidad de veces que la Tierra recorrió su camino alrededor del sol, no pasa de ser una incongruencia. ¿Qué relación hay entre mis células y ese trabajo de tranvía de circunvalación que nuestro planeta se impone? ¿Cómo voy a dejar yo, hombre consciente, que me encasillen y me juzguen por datos tan ajenos a mí,cuando puede ocurir que mientras nuestro globo describe su parábola, mis células se rejuvenezcan por mejorar la higiene de mi vida, y puede ocurrir que en un solo mes se depauperen y me envejezcan? Evidentemente, apelar a una referencia astronómica para definir o suponer nuestro estado fisiológico es tan absurdo como sería el intentar deducir el estado civil de los viajeros del tranvía por el número de veces que hicieron el recorrido completo en una semana.
    Eso no tiene sentido.
    Nadie se extrañará si digo que estaba proyectado un movimiento internacional contra el régimen de contabilidad de las edades. Yo estaba implicado también. [...] A nosotros nos parecía que gran parte de los males que acongojan a los humanos se desprenden de esa viciosa manera de achacarles una edad, según un método que, más que convencional, resulta supersticioso. El sistema actual no sirve para nada, porque no arroja ninguna luz sobre la realidad del individuo. Poe ejemplo; a usted le dice:
    -Fulana tiene treinta años.
    Y si a usted le interesa saber algo de Fulana, se ve forzado a preguntar:
   ¿Estatura?
   ¿Color?
   ¿Brillo de los ojos?
   ¿Arrugas?
   ¿Estado de la dentadura?
   ¿Arterias?
   ¿Canas?
   ¿Masa gris?
   Ecétera, etc....
   Y después de un largo interrogatorio acertará usted a formarse una idea; luego no le ha servido de nada el saber que desde que nació aquella mujer, la Tierra hizo treinta viajes de ida y vuelta en torno al Sol. Puede haber -y hay- una muchacha de quince años más vieja que otra de treinta y cinco, más acabada y pachucha, y un hombre de cuarenta años más entero, más apto, más juvenil que otro de veinte. Y si esto es así, la expresión de sus años no nos sirve de nada.
    En todo caso, habría que buscar otra referencia que abriese la puerta a nuestro conocimiento y nos permitiese calcular con mayor aproximación la verdad que se busca al preguntar las eades.
   A mi se me había ocurrido sustituir el término geográfico "año" por el término gastronómico "sardina". ¡No...., no...; esperen ustedes antes de burlarse, que la idea no es ninguna idotez!! La sardina es uno de los manjares que peor se digieren; hay otros tan difíciles, pero son menos conocidos, mientras que la sardina ofrece la ventaja de su universalidad.
   Cuando la salud empieza a faltarnos, todos advertimos que disminuye nuestra capacidad para digerir sardinas. Una repulsión instintiva nos aleja de ellas. Aun nos gustan quizá, pero las rehuímos o, por lo menos, las rareamos en nuestras comidas. Pues bien; si yo digo ahora: "Fulano tiene dos docenas de sardinas de edad" -con lo que se sobreentiende que puede engullir sin daño veintricuatro sardinas-, la gente entenderá que se trata de un ser fuerte de quimismo perfecto, de juvenil temperamento. ¿Diez y ocho años?¿Cincuenta? ¡Qué más da! Y si yo digo: "Fulano cuenta de edad una sardina al mes", ya se sabe que no está en la mocedad, aunque por la cuenta astronómica sea un mozo.
   No es que defienda la idea con el cariño sectario de haberla parido. Es que me parece sinceramente que el dato poseería mayor concreción. Las frases construídas con arreglo a este nuevo sistema se me antojan más categóricas, más luminosas. Diríamos:
   -Qué edad tiene usted?
   -Siete sardinas.
   Diríamos también:
   -Apareció una muchacha que tendría sus doce o catorce sardinas.
   Y todos sabríamos con gran exactituda qué atenernos.
   El argumento que movió al comité del que yo era miembro a rechazar esta iniciativa fue el de que, si bien la denominación gastronómica era más orientadora y precisa que la astronómica, adolecía del defecto de enfocar demasiado parcialmente un problema tan complejo como el de la edad, puesto que tendía  a determinarla por la potencia digestiva. En ralidad, no es así, sino que abarca hasta el aspecto psicológico, porque a mí que no me digan que un hombre que se traga veinticuatro sardinas no es un optimista o no tiene ese sentido heroico peculiar de la juventud. Pero no me opongo a que se haga una suma de sus capacidades -trabajo, locomoción, sentimiento, entusiasmo, tolerancia de frío y calor, etc- y que se obtenga una cifra y se le catalogue según ella, ya en la adolescencia, ya en la juventud, ya en la madurez, ya en la ancianidad. Yo no tengo un partido tomado. Yo afirmo únicamente la necesidad de reparar un error demasiado insistente. La medida astronómica de los años es un acierto insustituible para las fechas, pero no atina a decir lo exigible si aspira también a darnos una idea del estado físico y mental de las personas. Esto es casi axiomático.
   Aplaudo sin reservas la conducta de la famosa pintora. Mientras no logremos modificar esa insensatez de los años, nuestra única defensa consiste en no confesarlos.
   Pero ya verán ustedes cómo la renombrada artista no se libra de otra de las manías injustas de la humanidad, que consiste en publicar los retratos de las personas célebres hechos cuando ya son viejas, si a viejas llegan. [...] ¿Es que en esa época crearon sus obras geniales? No. Es por fastidiarles. Los hombres vulgares se vengan así de los que no lo son, e inducen a los demás a creer que el talento va ligado a síntomas de decrepitud. ¿Existe alguna razón que autorice semejante agravio?... Ciertamente, el tal personaje llegó a ser, en un momento de su vida, como figura en el retrato, pero también en un momento de su vida, fue un mocosuelo desdentado y, sin embargo, no circulan olegrafías que le representen succionando las ubres de su nodriza. Y si durante la puericia no realizó su obra, tampoco -por lo general- la alumbró en la senectud. Lo normal sería buscar, para fijarle en nuestra memoria, sus retratos de la madurez.
   Esto, tan lógico, no se hace por la superstición de los años, porque como la Tierra siguió haciendo su ronda al Sol equis veces, aquel señor tiene que aparecer como era en la última vuelta que dió como viajero vivo.
   Pero ¡qué tendrá que ver, hombre; qué tendrá que ver!...
    ¡¡Abajo los años!!



Wenceslao Fernández Flórez
 

Brutal asesinato de un niño de 9 años en Bangladesh cuyo padre había denunciado explotación infantil

La policía de Bangladesh abrió una investigación sobre la muerte de un niño trabajador de 9 años de una fábrica textil, quien fue brutalmente asesinado, informa New York Times.


El menor, identificado como Sagor Borman de 9 años y empleado de la fábrica de productos textiles Jabeda del distrito de Narayanganj, a las afueras de Daca, murió la víspera en el hospital después de que algunos compañeros de trabajo le introdujeron en el recto una manguera de aire comprimido y bombearon aire a su cuerpo.

El padre de la víctima sostiene que el asesinato se debe a que anteriormente había protestado por las condiciones de explotación en las que trabajaba su hijo. Además, presentó cargos contra funcionarios de la fábrica: Nazmul Huda, gerente de administración; el jefe de producción, Harunur Rashid; su asistente, Rashedul Islam, y el ejecutivo Azhar Imam Sohel.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2016/07/27/brutal-asesinato-nino-9-anos-bangladesh-padre-denunciado-explotacion-infantil/

martes, 26 de julio de 2016

Los nuevos bárbaros

Un hombre tacha una ìntada de ISIS. Foto Cordon Press.
Un hombre tacha una pintada de ISIS. Foto: Cordon Press.
Las imágenes del asesinato de James Foley, uno de esos periodistas que dignifican el oficio y, según quienes le conocían, una de esas personas que dignifican la especie, son repugnantes. También asquea el jolgorio con que se difunden por la red. No creo, sin embargo, que convenga evitar su visión, porque contienen un elemento informativo relevante. Se trata del discurso del asesino, parte del cual Foley fue forzado a recitar. Ya saben, la culpa de todo es de Estados Unidos y de Occidente en general, de las agresiones imperialistas, de la arrogancia de los infieles, etcétera. Es bueno recordar lo que dicen los sociópatas del Califato y compararlo con un cierto discurso, frecuente entre la izquierda europea, en el que aparecen argumentos similares. Se trata de un discurso tan obtuso e impresentable como el del sociópata británico que decapitó a Foley.

Seamos claros: en el mundo islámico habitan los nuevos bárbaros. La gran mayoría de los musulmanes son gente pacífica y más o menos razonable, como lo eran la mayoría de las tribus bárbaras que se acumulaban junto a las fronteras del Imperio romano y se adentraban poco a poco en él, sin especiales problemas de convivencia. El colapso de Roma y del imperio de occidente no se debió a una voluntad específica de invadir y destruir por parte de esas tribus, que en cualquier caso se regían por valores incompatibles con la civilización romana (igual que ocurre ahora con el islam y los valores de libertad y representación democrática), sino a las guerras internas de los bárbaros. El empuje de nuevos grupos procedentes de Asia provocó el caos más allá del limes y ese caos se derramó sobre una Roma decadente, dispuesta a pactar lo que fuera porque se sentía incapaz de defenderse.

La situación, ahora, no es muy distinta. El islam sufre una compleja y violentísima guerra interna, cuyo eje más visible, pero no único, es el enfrentamiento entre el sunismo, tradicionalmente dominante, y el chiísmo, revitalizado desde la revolución islámica iraní de 1979. Esa fue la única revolución del siglo XX, como subrayaba el historiador Eric Hobsbawm, que no se remitió ni de lejos a los valores de la Ilustración, la razón y las libertades, sino todo lo contrario. El chiísmo ha desarrollado grupos fanáticos como los Guardianes de la Revolución en Irán o Hezbolá en Líbano; del sunismo están surgiendo aberraciones cada vez más estrambóticas, desde Al Qaeda al Estado Islámico.

Estados Unidos y sus aliados, lo que llamamos Occidente, han cometido gravísimos errores y agresiones intolerables. Por supuesto. Francia y Gran Bretaña se repartieron sin escrúpulos las ruinas del imperio otomano (1916) y sometieron de mala manera a las poblaciones locales; Washington aupó a la atroz dinastía wahabista de los Saud (1932) a cambio de explotaciones petrolíferas; la CIA acabó con Mohamed Mossadegh (1967) y destruyó las expectativas de un Irán libre; Jimmy Carter y Ronald Reagan armaron y financiaron a los muyahidines en Afganistán desde 1979; George W. Bush organizó dos invasiones, la de Afganistán (2001) y la de Irak (2003), extremadamente cruentas en lo militar y fallidas en lo político. Existen muchos más ejemplos. Pero debemos ser conscientes de que el problema musulmán viene de muy lejos y es musulmán, no occidental. El islam ha sido incapaz de confrontarse con la modernidad y en su expresión más contemporánea, la que arranca con la descolonización, ha rebotado sin cesar entre las dictaduras nacionalistas y las llamaradas hiperreligiosas. La clave está ahí.

Existen países musulmanes no estrictamente calamitosos, como Indonesia o Marruecos. El panorama global sí lo es. La llamada primavera árabe, un proceso antiautoritario rápidamente sofocado (aunque no extinguido) por las tensiones de fondo, demostró que son pocos los que reclaman libertades. Por debajo del macroconflicto histórico, la guerra entre suníes y chiíes por el dominio geoestratégico y religioso, hierven casi todos los problemas concebibles: la citada e interminable pugna entre militares e islamistas, una corrupción prodigiosa, una evidente incapacidad para alcanzar un aceptable desarrollo económico, una natalidad desbocada y, muy al fondo, el empecinamiento en mirar al pasado y no extraer de él más que recuerdos de humillaciones, reales o inventadas, que exigen venganza. La crueldad casi caricaturesca de las bandas ultrayihadistas (el gran Jon Lee Anderson las compara, en un muy recomendable artículo publicado en The New Yorker, con Los Zetas del narcotráfico mexicano) se ha convertido en un lenguaje, un mensaje y un programa político. Más allá de los degüellos, decapitaciones, crucifixiones y torturas diversas no hay nada más que ensoñaciones de un pasado remoto, frustración, estupidez y furia en estado puro.

No vale la explicación de que las sociedades violentas, como las árabes, generan violencia. Hasta una cuarta parte de los efectivos del Estado Islámico, unos dos mil o tres mil, proceden de Europa. De Londres, de Madrid, de París, de Milán, de Barcelona. De ciudades abiertas y tolerantes. Tampoco vale esgrimir la tragedia palestina: esa tragedia es real, muy real, pero los países árabes no son menos despiadados que Israel cuando se trata de los palestinos. Israel se ha convertido en una coartada cómoda para justificar un inmenso fracaso colectivo.

El hundimiento de las sociedades musulmanas es rápido y generalizado. Siria, Libia, Sudán, Irak, Egipto, son en la práctica estados fallidos, como Afganistán. Pakistán representa el peor peligro de crisis nuclear. Los países más ricos, los que disponen de tesoros fabulosos gracias al petróleo, hacen lo posible por empeorar las cosas exportando fanatismo (caso del wahabismo saudí) o financiando a los fanáticos (Catar ha sustituido a Siria como patrón de Hamás y respalda de forma encubierta a los sociópatas del Califato). La frustración acumulada por los nuevos bárbaros lleva tiempo derramándose sobre Europa y, en menor medida, sobre Estados Unidos. Es el gran problema contemporáneo y conviene encararlo con lucidez y sin gilipolleces bondadosas.

No, el responsable de los atentados del 11-M no fue Aznar por sumarse a la invasión de Irak: fueron los yihadistas. No, los estadounidenses no se buscaron los atentados del 11-S: fueron los yihadistas. Si esa minoría fanática e hiperactiva, que dura ya bastantes generaciones y acumula rabia y locura, no es derrotada y suprimida, el caos musulmán se desplomará definitivamente sobre el planeta. La tolerancia con otras culturas carece de sentido cuando hablamos de teocracias delirantes, déspotas grotescos, opresión y miseria. La represión sanguinaria de El Assad, la brutalidad de Al-Sisi, el sectarismo de los Hermanos Musulmanes, el fundamentalismo saudí, la diplomacia criminal de Catar y la locura asesina del Estado Islámico son lados distintos de una misma figura geométrica. Esta es una guerra por la civilización. El tipo de guerra que perdió Roma.



Fuente:  http://www.jotdown.es/2014/08/enric-gonzalez-los-nuevos-barbaros/

Tus genes recesivos no desaparecerán (palabra de G.H. Hardy)


 

Si una cosa le molestaba a G.H Hardy era que los matemáticos se preocupasen de la aplicabilidad de las matemáticas. Según él, las matemáticas se hacían sólo por su intrínseca y descomunal belleza. Pobre de Hardy si supiese que uno de sus artículos más citados es precisamente eso, una aplicación de las matemáticas a las leyes de la genética.

 Si me preguntan por mi matemático favorito no sabría responder pero, con probabilidad 1, G.H Hardy estaría entre los cuatro primeros que nombrara. Sé (o confío en ello) que a partir de la película 'El hombre que conocía el infinito', de la que hablamos hace unos días aquí mismo y en la que se cita su relación con Ramanujan, mucha gente descubrirá a este gran matemático del siglo XX.

Hardy era una mente brillante y un apóstol convencido del ateísmo. Sostenía que dios le odiaba (cosa que contradice su condición de ateo) y actuaba, a veces, en consecuencia. En cierta ocasión, antes de subir a un barco demasiado pequeño para su gusto en medio de una tormenta en el Mar del Norte, escribió una postal a su amigo Harald Bohr con el texto: “He demostrado la hipótesis de Riemann. G.H. Hardy”. Sostenía nuestro amigo inglés que, puesto que dios le odiaba, no permitiría que él pasara a la historia como el hombre que sabía la demostración de la hipótesis de Riemann y, por lo tanto, llegaría sano y salvo a Inglaterra... y así fue. Cada uno asegura su vida como puede, y la hipótesis de Riemann sigue aún sin demostrar.

Pero si algo caracterizó a Hardy fue su dedicación a las matemáticas puras: admiraba esa disciplina no por su posible utilidad, sino por su belleza. En su magnífica obra 'Apología de un matemático' compara su profesión con la del pintor o la del poeta, nunca con el ingeniero, y dice que "no hay lugar permanente en el mundo para unas matemáticas feas".
Es más, se jactaba de su visión: "Nunca he hecho nada útil. Es probable que ningún descubrimiento mío haga, directa o indirectamente, para bien o para mal, el mejor cambio en la amenidad del mundo". Sin embargo, el destino le ha jugado una cruel broma al bueno de Hardy: su trabajo más citado contiene sólo matemáticas relativamente elementales y es una de las bases de la genética, con numerosas aplicaciones en la medicina y hasta en computación.

Hardy y la genética
La cuestión es que a partir de las leyes de Mendel, a finales del siglo XIX y principios del XX se creía que en la composición genética de una población los genes regresivos tenderían a desaparecer por el mero hecho de ser regresivos. Udny Yule fue uno de los que expresó dicha idea en 1902 y le planteó esa pega a R. Punnet. Éste era compañero de cricket de Hardy (deporte por el que sentía casi tanta pasión como con las matemáticas), lo que movió a nuestro matemático a escribir una corta nota a la prestigiosa revista 'Science' que decía:

Al Editor de Science:
Soy reacio a entrometerme en una discusión que concierne a temas de los que no tengo un conocimiento experto, y debería haber esperado que el sencillo argumento que deseo aportar fuera familiar para los biólogos. Sin embargo, ciertas observaciones del señor Udny Yule sobre las que el señor R. C. Punnett ha llamado mi atención sugieren que todavía merece la pena hacerlo…

Supongamos que Aa es un par de caracteres mendelianos, siendo el A dominante, y que en una generación cualquiera el número de dominantes puros (AA) de heterocigotos (Aa) y de recesivos puros (aa) son p:2q:r. Finalmente, supongamos que los números son bastante grandes, de manera que se pueda considerar que el apareamiento es aleatorio, que los sexos están distribuidos uniformemente en las tres variedades y que todas son igualmente fértiles. Es suficiente un poco de matemática del nivel de las tablas de multiplicar para demostrar que en la siguiente generación los números serán (p+q)2:2(p+q)(q+r):(q+r)2, o digamos p1:2q1:r1.

La cuestión interesante es: ¿en qué circunstancias será esta distribución la misma que en la generación anterior? Es fácil ver que la condición para esto es q2 = pr. Y como q12 = p1r1, para cualquier valor de p, q y r, la distribución permanecerá en cualquier caso sin cambios tras la segunda generación.

Obsérvese el desprecio que encierran varias de las frases de esta nota: "[...] y debería haber esperado que el sencillo argumento que deseo aportar fuera familiar para los biólogos" o "Es suficiente un poco de matemática del nivel de las tablas de multiplicar [...]".

Sí, era una gran matemático pero nunca habría triunfado en el cuerpo diplomático, él era así. Pero su conclusión está clara: "La distribución permanecerá en cualquier caso sin cambios tras la segunda generación".

Es importante reseñar que independientemente de Hardy, el físico alemán Wilhem Weinberg (tampoco un biólogo) llegó a la misma conclusión, por lo que dicho principio se conoce como Ley de Hardy-Weinberg, o equilibrio de Hardy-Weinberg.

Naturalmente, una de las conclusiones que se deduce de dicha ley es que para que exista variación genética es necesario que intervengan otros factores como las mutaciones, la selección o la migración, entre otros.

En genética de poblaciones el equilibrio de Hardy-Weinberg es fundamental como un test estadístico y se sigue usando continuamente y se investiga sobre él como en este artículo, por ejemplo.

Pero también dicho equilibrio es una de las bases de heurísticas utilizadas en programación como los algoritmos genéticos. Ya hablamos de ellos aquí cuando aconsejábamos no dar consejos. Baśicamente, este tipo de algoritmos lo que tratan de encontrar es al individuo (una solución aproximada del problema) de una población que optimice una determinada función (la que elijamos para medir la bondad de una solución aproximada). Para ello se parte de unos elementos escogidos al azar entre la población y se van mezclando entre ellos.

Pues bien, el equilibrio de Hardy-Weinberg nos enseña que hemos de incluir la mutación si queremos acercarnos al óptimo. Vamos, que para conseguir ‘mejores resultados’ es necesario, de vez en cuando, saltarse las reglas, desoír los consejos y 'mutar'.

Sigan haciendo lo que se espera de ustedes o muten pero, sobre todo, sean felices



lunes, 25 de julio de 2016

Miles de manifestantes muestran en Estambul su oposición a Erdogan

La marcha convocada por el principal partido de la oposición atrajo a miles de personas a la plaza de Taksim
"Si queremos hacer de Turquía un país democrático, lo tendremos que hacer todos juntos" ha advertido un dirigente del partido socialdemócrata CHP

Miles de manifestantes se concentran en Estambul para mostrar su rechazo a Erdogan
Miles de manifestantes se concentran en Estambul para mostrar su rechazo a Erdogan EFE
 Una marea de banderas rojas cubría hoy la céntrica plaza de Taksim en Estambul, con decenas de miles de personas condenando el fallido golpe militar del 15 de julio, pero también pronunciándose contra toda deriva nacionalista o islamista.

La marcha fue convocada por el partido socialdemócrata CHP, el mayor de la oposición turca, que pidió llevar únicamente banderas turcas y retratos de Mustafa Kemal Atatürk, el fundador de la República en 1923.

Los congregados evitaban así evidenciar toda división ideológica o de oposición abierta al partido islamista en el poder, el AKP, pero los lemas coreados dejaron claras las simpatías de la muchedumbre.

Aparte de "Turquía laica" se oía el grito "Taksim en todas partes, en todas partes resistencia", el lema de las manifestaciones antigubernamentales del parque Gezi en 2013, las últimas que se han podido celebrar en la plaza hasta hoy.

"Es la primera vez que podemos manifestarnos en Taksim en tres años y estamos muy felices, es la democracia, estamos en contra del golpe y a favor de las libertades", aseguraba a Efe el joven arquitecto Can, asiduo de las protestas de Gezi.

"Es un día histórico, la plaza está más abarrotada que nunca, quizás más incluso que en las protestas de Gezi", dijo a Efe Seyit Torun, vicepresidente del CHP.

"Si queremos hacer de Turquía un país democrático, lo tendremos que hacer todos juntos. No queremos golpes, no queremos dictaduras. Estamos contra todo tipo de autoritarismo, venga con uniforme o venga como civil", agregó.

"No al golpe" era la frase más frecuente en las señales que enarbolaban los manifestantes, pero también "La soberanía incondicional pertenece a la nación", el lema del Parlamento turco, en una velada oposición a los planes presidencialistas del jefe del Estado, Recep Tayyip Erdogan.

Los seguidores de Erdogan llevan desde la misma madrugada del golpe ocupando Taksim noche tras noche, tal y como les ha pedido el Gobierno para "evitar futuros golpes", y el presidente se dirige a ellos casi cada noche a través de las inmensas pantallas instaladas en la plaza.

Pero los manifestantes de hoy tenían muy poco en común con los de las noches anteriores, que en su mayoría eran hombres jóvenes y familias, con las mujeres utilizando en su mayoría el velo islamista habitual en el AKP, o incluso el 'niqab' saudí.

Entre los manifestantes hoy había igual número de hombres que de mujeres, casi ninguna de ellas velada.
"Compartimos ser antigolpistas, nos encontramos en la defensa de la democracia, pero ellos sólo piensan en su propia democracia, son más nacionalistas y más religiosos", opinaba Can en referencia a los seguidores de Erdogan.

"Para ellos, la democracia es votar cada cuatro años, no piensan en los derechos fundamentales, y nosotros sí", añadía la ingeniera Figen, que tampoco ha acudido a las manifestaciones de las noches pasadas, en las que incluso se ha pedido reintroducir la pena de muerte, algo que horroriza a los dos jóvenes.

"No tengo mucho en común con ellos", admitía también Rahsan, otra manifestante que ha evitado mezclarse los días anteriores con quienes claman a favor de la democracia siguiendo las consignas del Gobierno.

"Soy del otro cincuenta por ciento", consideraba, en alusión a los votantes de Erdogan que el propio presidente ha definido a menudo como "el 50 por ciento de la nación".

De momento, nada en su vida ha cambiado por la imposición del estado de emergencia, en vigor desde el jueves, pero Rahsan teme que el Gobierno podría utilizarlo para implantar medidas antidemocráticas.

Desde el 15 de julio han sido detenidas en relación al golpe 13.165 personas, entre ellas 8.838 soldados, de los que 123 tienen el rango de general, según cifras adelantadas la pasada madrugada por el propio Erdogan durante su discurso a sus seguidores en varias plazas del país.

También hay 2.101 jueces y fiscales y 1.485 policías arrestados, precisó.

Del total de detenidos, 5.863 personas ya han pasado a prisión preventiva por decisión de un juez, mientras que el resto aún espera comparecer en el juzgado.

Si hasta ahora esta comparecencia debía tener lugar en un máximo de cuatro días, el primer decreto emitido bajo el estado de emergencia, el sábado, amplía este plazo a 30 días.

La organización internacional Amnistía Internacional (AI) ha denunciado hoy en un informe que durante esta fase de detención en dependencias policiales se han podido documentar numerosos abusos y torturas, sobre todo dirigidos contra militares de rangos superiores.

Muchos detenidos han sido abandonados sin comida ni agua ni asistencia médica, han sido forzados mantener posturas agotadoras durante hasta 48 horas, o han sufrido incluso violaciones anales, denuncia AI, apoyándose en observaciones de abogados turcos.

Además, numerosos detenidos no saben siquiera qué cargos se les imputan, más allá de una genérica simpatía por la cofradía de Fethullah Gülen, el predicador exiliado en Estados Unidos al que Ankara considera el cerebro del golpe, aunque él lo ha negado rotundamente.


Amnistía Internacional denuncia graves torturas en la purga de Erdogan



Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que los detenideos por el fallido golpe militar en Turquía del pasado día 15 están siendo sometidos a graves maltratos y torturas, incluida la violación, según han narrado “testimonios creíbles”, y pide a las autoridades que permitan el “acceso inmediato” de observadores independientes a los detenidos.

En un comunicado, AI ha denunciado que hay graves casos de prácticas de maltrato que incluso parecen sistemáticas, por lo que el director de la organización no gubernamental para Europa, John Dalhuisen, ha instado “a las autoridades turcas a cumplir con sus compromisos” internacionales en materia de Derechos Humanos.

También le ha urgido a “no abusar del estado de emergencia pisoteando los derechos de los detenidos” y recordó que “la prohibición de la tortura es absoluta y no puede quedar nunca comprometida o suspendida”.

La ONG insta al Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) a hacer una visita de emergencia a Turquía para velar por las condiciones de detención. En este contexto, ha recordado que Turquía, como miembro del consejo de Europa, tiene la obligación de cooperar con el CPT, el único órgano autorizado a efectuar visitas sobre el terreno a todos los lugares de reclusión de detenidos en Turquía, eligiendo libremente el momento y el lugar.
 
AI ha advertido de que “observadores independientes” deben poder acceder a “todos los centros de detención, oficiales y no oficiales” en Turquía, donde “más de 10.000 personas han sido detenidas desde el golpe fallido” del 15 de julio.

La ONG ha asegurado tener “informes creíbles” de que la Policía en Ankara y Estambul obliga a detenidos a estar en “posiciones de estrés hasta 48 horas, negándoles comida, agua y tratamiento médico”. “En los casos peores algunos han sido objeto de golpes fuertes y tortura, incluida la violación”, señala la nota.

Dada la gran dimensión de la ola de detenciones de la semana pasada, estas acusaciones “son extremadamente alarmantes”, subrayó Dalhuisen. “Es absolutamente imprescindible que las autoridades turcas detengan esas prácticas abominables y permitan a observadores internacionales visitar a todos los detenidos en los lugares donde estén recluidos”, añade.

Los presos se mantienen recluidos de forma arbitraria, a veces en lugares informales, entre los cuales habría centros deportivos e incluso establos, según la información que ha obtenido la organización defensora de los derechos humanos de varias personas que pidieron el anonimato por razones de seguridad.

Además, con frecuencia no se les ha informado debidamente de los cargos de los que se les acusa, y se les ha negado que puedan verlos abogados y familiares, “socavando su derecho a un juicio justo”.



Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2016/07/24/amnistia-internacional-graves-torturas-purga-erdogan/

domingo, 24 de julio de 2016

Artemisa (Artemisia vulgaris)



  "Llámase aquella planta artemisia, de Artemis, llamada por otro nombre Diana, porque, como aquella diosa socorría a la mujeres de parto, ni más ni menos ella suele siempre ayudarlas".
    En Francia, ya durante el siglo XIV, decían de la artemisa que, bebida con el estómago ayuno, hace que las mujeres vuelvan a ver sus flores. Pero eso sí, había que cogerla con la mano izquierda y antes de salir el Sol.
    En Provenza, decían también:
Si las mujeres supieran
la virtud de la artemisa,
siempre la llevarían 
prendida de la camisa.




Plantas medicinales
El Dioscórides renovado
Pío Font Quer

El increíble rastro de niqabs que las mujeres dejan a su paso tras escapar de ISIS


El asedio de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) sobre la población de Manbij — situada al noreste de la provincia de Alepo y bajo control de Estado Islámico continúa.

A finales de mayo las FDS — un conglomerado formado por las Unidades de Protección kurdas (YPG) y grupos árabes de la oposición moderada — y la coalición internacional liderada por Estados Unidos, iniciaron una ofensiva para arrebatar la zona fronteriza con Turquía que controla Estado Islámico y cortar de esta forma el suministro de armas y combatientes de la organización.

Manbij y Jarablus — la ciudad más importante en la frontera con Turquía que controla Estado Islámico — están en el norte de la provincia de Alepo y son el último bastión del grupo yihadista en el norte de Siria. Su toma por parte de las FDS supondría un duro golpe y permitiría a los kurdos tener conectados los enclaves de Yazira [cuya capital es Qamishli], Kobane y Afrin.

En los últimos días de cerco, miles de civiles atrapados en los combates han tenido la posibilidad de huir hacia territorio controlado las Fuerzas Democráticas de Siria. Este éxodo de civiles ha dejado imágenes con una elevada carga simbólica: un increíble rastro de niqabs dejado por las mujeres que huyen del territorio controlado por Estado Islámico.

En una interpretación radical de la Sharia [la estricta ley islámica], Estado Islámico obliga a cubrirse integralmente a las mujeres que viven en su territorio.

Aunque la organización yihadista alaba el papel de la mujer como núcleo central de la familia y engendradora de futuros combatientes, lo cierto es que el rol femenino en el Califato queda reducido estrictamente al ámbito privado y doméstico.

Entre 2012 y 2013, un gran número de mujeres de diferentes puntos del planeta emigraron a Estado Islámico atraídas por los mensajes propagandísticos de la organización islamista. En este sentido, las mujeres sirias atraídas por el Califato se pusieron a disposición de otras mujeres para asesorarlas sobre cómo hacer la hégira [migrar en el nombre de Alá], qué cosas llevarse para el viaje, cuánto dinero llevar, etc.

"El mensaje que ISIS transmite a las mujeres es que vivir bajo el califato no es algo hostil, sino abundante, tanto material como espiritualmente", indica Audrey Alexander, investigadora especializada en la radicalización femenina de la Universidad George Washington.


Más información:  https://news.vice.com/es/article/video-rastro-niqabs-mujeres-huir-isis?utm_source=vicenewsestw

viernes, 22 de julio de 2016

Hungry Heart


Nunca tantos debieron tanto a tan pocos

Howard Florey. Foto: Australian National University (DP)
Howard Florey. Foto: Australian National University (DP)
En febrero de 1941 Gran Bretaña vivía en plena zozobra. Aunque continuaba en pie gracias a la defensa natural del Canal de la Mancha y la bravura de su fuerza aérea, la Luftwaffe ponía a prueba cada noche su determinación de no doblegarse ante el poder alemán. Los bombardeos estaban reduciendo a escombros las principales ciudades del país y los muertos se contaban por decenas de miles. Incluso las poblaciones como Oxford, que quedaban al margen de estos ataques, sufrían los nefastos efectos de la guerra. Escasez de suministros, continuos cortes de luz, llegada de refugiados procedentes de las zonas más afectadas, por no hablar del temor a una posible invasión nazi, circunstancia que los habitantes de la isla tenían bien presente.

Howard Florey no suponía una excepción, si bien podía considerarse un hombre afortunado al haber encontrado la forma de salvaguardar lo que le era más preciado. El pasado julio había acompañado a sus dos hijos, Paquita de diez años, Charles de cinco, hasta Liverpool para que embarcasen rumbo a la seguridad que ofrecía Estados Unidos. Unos días después, él y varios miembros de su equipo del Departamento de Patología habían rociado los forros de sus chaquetas con esporas del hongo con el que trabajaban. En caso de ocupación alemana, todos los científicos del país habían recibido la orden de destruir sus investigaciones antes de que acabasen en manos enemigas. Pero ellos no conocían otro moho que segregase penicilina y, si los peores presagios se confirmaban, esas indetectables esporas mantendrían viva la posibilidad de reiniciar un estudio que prometía abrir una nueva era en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Las pruebas con animales no podían haber resultado mejor. En dos experimentos distintos, el grupo de Florey había infectado ratones con estreptococos y observado su evolución según se les suministrase penicilina o no, encontrando que solo aquellos que habían sido tratados con este asombroso fármaco sobrevivían. Nunca antes se había descubierto una sustancia con unas propiedades antibacterianas semejantes. ¿Mantendría la misma efectividad con nuestra especie?

Para averiguarlo, Florey se había trasladado junto a parte de su equipo al cercano Radcliffe Infirmary. Allí, como en todos los hospitales que conocían, multitud de desahuciados se amontonaban debido a infecciones que sus médicos no tenían forma de combatir. De orígenes de lo más variado —cualquier pequeña herida, hemorragia postparto o contagio de enfermedades como la neumonía podían motivarlas— demasiado a menudo evolucionaban hacia un desenlace común: la diseminación de las bacterias patógenas por el torrente sanguíneo y la consiguiente muerte del paciente. Por ello no habían sido pocos los voluntarios dispuestos a someterse a la incierta suerte que entrañaba su revolucionario tratamiento experimental.

Antes de comenzar, sin embargo, habían tenido que comprobar la inocuidad de la penicilina en seres humanos. Para ello habían contado con la inestimable ayuda de Elva Akers, una paciente de cáncer terminal que se había prestado a ejercer como conejillo de indias a pesar de saber que su penosa condición en ningún caso mejoraría. Hermosa manera de despedirse, dejando tras de sí un valioso legado. Gracias a su gesto no solamente habían podido confirmar la no toxicidad del fármaco sino también revelar en él la presencia de varias impurezas que causaban fiebre. Un contratiempo que les había llevado de vuelta a su laboratorio en la universidad pero que, una vez superado mediante la mejora del proceso de purificación, les había preparado definitivamente para dar el gran paso.

El primer paciente seleccionado se llamaba Albert Alexander y llevaba cuatro meses luchando contra una infección causada por un simple rasguño en la cara. Ni podar los rosales del jardín resultaba seguro en la era preantibióticos, cualquier pequeño accidente podía terminar en tragedia. Este era el caso, el de una batalla casi perdida a pesar de las buenas condiciones físicas propias de un policía de cuarenta y tres años. Con múltiples abscesos deformando su rostro, los pulmones afectados y un ojo perdido, el estado de Alexander había llegado a un punto de aparente no retorno.

Florey inició el tratamiento inyectándole doscientos miligramos de penicilina para luego reducir esa cantidad a la mitad en sucesivas dosis administradas a intervalos de entre dos y cuatro horas. En realidad se trataba de un tiro casi a ciegas teniendo en cuenta que su principal fuente de conocimientos sobre el fármaco provenía de un par de experimentos con roedores tres mil veces menos pesados que el ser humano. Pero funcionó, vaya si funcionó. En tan solo cinco días Alexander parecía otro. Sin fiebre, con el apetito recuperado y buena parte de las heridas del rostro curadas, la rapidez de su mejora rebasó todas las expectativas. El potencial del antibiótico resultaba evidente. Y hubiese salvado la vida del policía de haberse contado con suficiente medicación.

No la había, por desgracia. Cinco días bastaron para agotar las reservas disponibles de penicilina. En ese tiempo Florey había utilizado 4,4 gramos, una cantidad de producto que su grupo había necesitado meses en obtener. Ni siquiera procesar la orina del propio paciente para recuperar parte del antibiótico empleado consiguió alargar el tratamiento. Alexander quedó a su suerte, con la única esperanza de que la infección estuviese suficientemente debilitada. No fue así y tras diez días en situación estable volvió a recaer para acabar muriendo.

Alexander Fleming. Foto: Imperial War Museum (DP)
Alexander Fleming. Foto: Imperial War Museum (DP)
 Durante los dos años que Florey y su equipo de la Universidad de Oxford habían dedicado al estudio de la penicilina, ese había sido siempre su gran caballo de batalla, obtenerla en gran cantidad. Nunca habían logrado superar por completo esta dificultad, a pesar de haber convertido su instituto en una especie de fábrica de producción del fármaco. Gran parte del quehacer diario de su grupo se reducía a cultivar todo el hongo Penicillium notatum que les era posible y extraer de él el preciado antibiótico. La inestabilidad de este, además, complicaba enormemente el proceso, un inconveniente que ya había derrotado al pionero de esta línea de trabajo, Alexander Fleming. El médico escocés había descubierto en 1928 que el jugo de este moho inhibía el crecimiento de diversas bacterias, entre las que se encontraban las responsables de la gonorrea, la meningitis y la difteria, pero no había sido capaz de ir más allá. Claro que él no contaba con colaboradores de la talla de Ernst Chain o Norman Heatley, quienes durante meses habían exprimido su notable ingenio para idear distintas metodologías con las que aumentar la cantidad de hongo generado y aislar su elusivo principio activo.

Y, aun así, no era suficiente. Su ritmo de producción había bastado para llevar a cabo las pruebas con animales pero de ningún modo les iba a permitir completar los ensayos con humanos. Y así ni podrían ayudar a los pacientes que requerían penicilina ni determinar cuánta ni durante qué periodo debían suministrarla. La realidad es que habían llegado al límite de sus posibilidades. Florey, consciente de ello, había tratado de involucrar a varias compañías farmacéuticas en su empeño, pero todos sus intentos habían fracasado. La obligación de contribuir al esfuerzo bélico elaborando productos de primera necesidad restringía sobremanera la capacidad de estas para afrontar nuevos proyectos. La guerra les estaba abocando a un callejón sin salida. No les quedaba más remedio que buscar ayuda en otro lado, por tanto, si pretendían escapar de él.

Florey decidió probar suerte en Estados Unidos, donde conservaba buenos amigos desde el año que había pasado allí al inicio de su carrera. Ellos le podrían facilitar sus contactos en la industria química del país, con mayor margen de maniobra que la británica a pesar de que se barruntaba una eventual entrada estadounidense en la contienda. Las oportunidades de cruzar el océano Atlántico no abundaban, sin embargo, por lo que intentó acelerar los trámites presentando su plan a uno de sus principales financiadores, la Fundación Rockefeller. Para su suerte, los responsables de esta poderosa institución respaldaron la idea, prestándole un apoyo fundamental para que a finales de junio tomase un avión junto a su ayudante Norman Heatley. En su equipaje transportaban todo cuanto necesitaban para reproducir su trabajo: cuadernos de laboratorio, una publicación reciente que resumía sus avances con la penicilina, una pequeña cantidad del fármaco y muestras de hongo Penicillium.

Los tres meses siguientes serían verdaderamente intensos. Sus contactos le habían preparado una agenda de lo más apretada que apenas le permitió disfrutar de sus hijos. A su llegada a Nueva York, se reunió con ellos por primera vez tras un año pero en seguida tuvo que partir hacia la ronda de encuentros previamente concertada. El primero le llevó a Peoria, en pleno centro de la región del maíz de Illinois, donde el Departamento de Agricultura estadounidense contaba con un enorme laboratorio especializado en fermentaciones. Allí dejó a Heatley, que emplearía las siguientes semanas en buscar junto a los experimentados investigadores del instituto formas de mejorar el proceso de cultivo del hongo. Él, mientras tanto, continuó la ruta prevista y visitó varias ciudades con el fin de entrevistarse con distintos directivos de la industria farmacéutica. Todos ellos se mostraron impresionados por las propiedades de la penicilina, si bien también renuentes a acometer su producción a gran escala. Les preocupaba especialmente que no se hubiera determinado su estructura, lo que haría peligrar su inversión en caso de que luego resultase más barato obtenerla por síntesis química. Evidentemente ese riesgo existía y Florey poco podía hacer al respecto, Ernst Chain llevaba meses tratando de resolver el enigma sin acertar a dar con la clave precisa. Pero no era menos cierto que se encontraban ante una sustancia de características únicas y él estaba dispuesto a entregársela por muy poco. A cambio de su entera colaboración solo pedía un kilogramo del fármaco, la cantidad que estimaba necesaria para completar los ensayos clínicos en pacientes.

Florey examina a un soldado bajo tratamiento con penicilina en un hospital militar en 1944. Foto: Australian National University (DP)
Florey examina a un soldado bajo tratamiento con penicilina en un hospital militar en 1944. Foto: Australian National University (DP)
A mediados de septiembre Florey regresaba a Reino Unido con la satisfacción del deber cumplido. Su estancia había servido para sentar las bases de un proyecto de grandes dimensiones encaminado a la producción industrial del antibiótico. Varias de las principales compañías estadounidenses participarían en él y podrían intercambiar información libremente gracias al apoyo de la administración federal, que no aplicaría las leyes antimonopolio. El gigante norteamericano sabía que tarde o temprano se vería envuelto en el conflicto europeo y este plan le abría la posibilidad de contar con una ventaja adicional sobre sus enemigos. No había más que recordar los datos de la última gran guerra: la mitad de los diez millones de soldados muertos durante la Primera Guerra Mundial había fallecido debido a infecciones originadas en heridas de poca consideración.

El periplo de Florey por Estados Unidos significó un auténtico punto de inflexión en el desarrollo de la penicilina, pero también en su contribución al mismo. Limitado por su sempiterna escasez de fármaco, siguió tratando los pocos pacientes que fue capaz mientras esperaba el kilogramo prometido por sus socios norteamericanos. Nunca llegaría. El ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941 precipitó los acontecimientos, adelantando la entrada estadounidense en la contienda. Con ello, el país entró en economía de guerra y toda su producción se orientó hacia el esfuerzo bélico. Este cambio convirtió el antibiótico en una prioridad nacional y cada gramo de él en un asunto de Estado, puesto que se requería para sus propios propósitos. Cientos de investigadores se volcaron en su estudio, lo que a su vez aceleró la consecución de nuevos avances. Dos de los más importantes procederían del laboratorio de Peoria, que primero logró aumentar exponencialmente la cantidad de hongo cultivado aplicando un método de fermentación en profundidad utilizado para elaborar cerveza y luego encontró un moho aún más productivo. Este aparecería en un melón en mal estado que una operaria contratada a tal fin compró en un mercado de la zona y que se mostró superior a las centenares de muestras enviadas por el ejército desde medio mundo. Posteriormente, esta nueva cepa se irradió con rayos X, provocando la creación de un hongo Penicillium mutante capaz de multiplicar por varios miles de veces los rendimientos del grupo de Oxford.

La teniente M. Wreford inyecta una dosis de penicilina al soldado W. G. Foster (Tarakan Island, 1945) Foto: Australian War Memorial (DP)
La teniente M. Wreford inyecta una dosis de penicilina al soldado W. G. Foster (Tarakan Island, 1945) Foto: Australian War Memorial (DP)
Estos progresos, unidos a muchos otros, obrarían el milagro. En marzo de 1944, menos de tres años después del viaje de Florey, la compañía farmacéutica Pfizer inauguró en el neoyorkino barrio de Brooklyn la primera planta de producción de penicilina a escala industrial. De ella salieron las decenas de miles de dosis del fármaco que portaron los soldados participantes en el desembarco de Normandía y que se mostraron vitales a la hora de atender a los ciento cincuenta mil combatientes heridos durante la operación. A partir de ahí, el antibiótico se convirtió en pieza fundamental de la estrategia aliada y estuvo presente en cada frente de batalla, si bien su uso quedó restringido al ámbito militar. Una limitación que se eliminaría al término de la guerra, dando vía libre a su comercialización, que comenzó en Estados Unidos en 1945 y al año siguiente en Reino Unido. Al fin, los médicos tenían a su disposición un arma capaz de frenar las enfermedades infecciosas, iniciando así nuestra sociedad una feliz etapa en la que estas han dejado de ser la primera causa de muerte.

La contribución de Howard Florey en el desarrollo de la penicilina se vio recompensada con el Premio Nobel de Medicina de 1945. Compartió el galardón con su colaborador Ernst Chain y el pionero en su estudio Alexander Fleming, que pronto se convertiría en una celebridad mundial al acaparar de cara a la opinión pública el mérito del descubrimiento. Azares de la gloria y de los medios de comunicación, el médico escocés se mostró más solícito con la prensa y esta vio en él al héroe que toda gran historia necesita. Es posible que el carácter huraño de Florey agradeciese este guiño del destino que le permitió conservar un relativo anonimato fuera del entorno académico. Así pudo mantener su actividad en una pugna que entonces ya se sabía no del todo ganada. Distintos investigadores habían encontrado cepas de bacterias que habían adquirido resistencias al fármaco. Eran los albores de una guerra que no había hecho más que comenzar. Seres humanos desarrollando nuevos antibióticos contra microorganismos patógenos que evolucionan hasta ser inmunes a su acción, una lucha sin cuartel en la que no tenemos más remedio que perseverar.


Fuente:  http://www.jotdown.es/2016/07/nunca-tantos-debieron-tanto-tan/

Sin esperanza, con convencimiento

 Albert Watson
 


Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde pongo la fe, me pongo en juego.

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego

lo que me queda; un resto de esperanza.
Al siempre va, mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.




Ángel González


Vía http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2016/07/22/quot_donde_pongo_vida_quot_52786_1821.html