domingo, 30 de abril de 2017

COLD IN HAND BLUES

 
Henri Martin (French, 1860-1943) The Wisteria


y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo



Alejandra Pizarnik

40 años de resistencia y dignidad, 40 años de las Madres de la Plaza de Mayo

El 30 de abril de 1977 catorce madres se encontraban en Buenos Aires ante la enésima puerta de una institución, a la espera de respuestas sobre el posible paradero de sus hijas e hijos, desaparecidos tras el golpe militar de Videla.

Foto: Asociacion Madres de Plaza de Mayo

 El 30 de abril de 1977 catorce madres se encontraban en Buenos Aires ante la enésima puerta de una institución a la espera de respuestas sobre el posible paradero de sus hijas e hijos, desaparecidos tras el golpe militar, pero aquel día sería distinto.

Una de ellas, Azucena Villaflor, propuso llevar su protesta a la Plaza de Mayo, hasta lograr que Videla les recibiera. Una semana después, otras madres se sumaron a su protesta frente a la Casa Rosada. Entre ellas, estaba Hebe de Bonafini, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo desde 1979.

A pesar de las amenazas y la represión, las movilizaciones continuaron hasta el final de la dictadura. Terminada esta, las Madres de Plaza de Mayo siguieron reclamando justicia, llegando a ocupar la Casa Rosada y la Catedral de Buenos Aires.

En agosto de 2016 conmemoraron sus 2000 jueves en la Plaza de Mayo por "nuestros 30.000 hijos que sembraron con su sangre el amor a la patria y le crecieron millones de jóvenes con ese mismo amor a la patria, que somos todos".

Y 40 años después siguen reclamando justicia.


Fuente: http://www.publico.es/sociedad/40-anos-resistencia-dignidad-40.html

‘La religión es un delirio que sufren millones’

Richard Dawkins, biólogo evolutivo
En 1976, Richard Dawkins publicó su primer libro y quizás el más revolucionario de su obra: ‘El gen egoísta’, que le dio un mayor alcance a la teoría de Darwin.
Foto:
Janerik Henriksson / AFP
“Soy un amante de la verdad”, suelta Richard Dawkins, el biólogo evolutivo más reconocido de la actualidad y uno de los divulgadores científicos más vehementes y respetados de los últimos tiempos.

Lo dice durante la entrevista exclusiva que le dio a EL TIEMPO con motivo de su visita a Colombia el próximo mes de diciembre, en la que participará en tres conversatorios con el sacerdote jesuita Gerardo Remolina, con motivo de los 80 años de la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana. Ambos debatirán sobre la existencia de Dios en Bogotá, Medellín y Cartagena.

Y como para que exista una verdad, deben existir también una o varias mentiras; para Dawkins son todas las creencias religiosas. De ahí lo importante de su encuentro con el padre Remolina, que significará la primera vez que la Iglesia católica dispone de un espacio de discusión abierto con quien es considerado uno de los referentes más importantes del ateísmo en el mundo, y quien no ha dudado en calificar al creacionismo como una “falsedad estupidizadora”.

Nacido en Kenia en 1941 –cuando este país africano aún era una colonia británica–, el pequeño Dawkins se empezó a sumergir en el mundo de la naturaleza gracias a las enseñanzas de sus padres y abuelos. En 1949 regresó junto con su familia a Londres y 10 años más tarde empezó a estudiar zoología en Balliol College, de la Universidad de Oxford, alma máter en la que también obtuvo su maestría y doctorado en zoología, en 1966.

En 1976 publicó su primer y, quizás, más revolucionario libro: ‘El gen egoísta’, obra que le dio un mayor alcance a la teoría de Darwin sobre la evolución de las especies por selección natural, gracias a la hipótesis de que son los genes, y no los individuos o los grupos de estos, los que determinan qué especies son las que deben sobrevivir. En el libro, Dawkins emplea por primera vez el término meme.

Más adelante escribió ‘El relojero ciego’, en el que fortalece sus posturas evolucionistas y refuerza su visión anticreacionista, atacando decididamente la tesis del ‘diseño inteligente’, que sostiene que la complejidad del universo solo puede ser explicada a partir de la existencia de un ser superior. Posteriormente publicó ‘El espejismo de Dios’, un escrito a manera de ensayo con el que afianzó su imagen de faro del ateísmo, que él mismo defiende como militante y que consiste en debatir abiertamente, y en cualquier escenario, con religiosos, pseudocientíficos y líderes espirituales.

Dawkins, hoy a sus 76 años, cuenta que aunque sus padres no eran religiosos, sí recibió este tipo de formación en el colegio. Pero a los 9 años su visión sobre la fe empezó a cambiar.

 “Comprendí que había muchas religiones y que no todas podían ser verdaderas; entendí que fue un accidente arbitrario que se me haya enseñado la religión católica. Eso me dio mis primeras dudas, pero no perdí mi religión completamente hasta que tenía 15 o 16 años, cuando entendí la evolución darwiniana”, dice.

En numerosas ocasiones usted ha negado que ‘El gen egoísta’ sirva para justificar comportamientos egoístas en ámbitos sociales, políticos, económicos y culturales. ¿Las personas todavía siguen creyendo esto?

Sí, es un error fácil de cometer si se lee el libro solo por el título. ‘El gen egoísta’ no significa el individuo egoísta o la sociedad egoísta; tiene un significado muy especial con respecto a la selección natural y la evolución. De hecho, los genes egoístas dan origen a individuos altruistas. Ese es uno de los puntos principales del libro: que explica el altruismo.

Usted asegura que el cerebro humano es lo suficientemente grande como para rebelarse ante algunos determinismos darwinianos. ¿A qué se refiere?

Si se piensa bien, la anticoncepción, por ejemplo, es una práctica antidarwiniana. Tenemos cerebros lo suficientemente grandes como para superar nuestros impulsos darwinianos y disfrutar el sexo sin que este implique reproducción. En el mismo sentido, podemos hacer toda clase de cosas que van en contra de lo que en ‘El gen egoísta’ llamo deseable. La anticoncepción es un ejemplo extremo; pero todo el tiempo, cuando dedicamos nuestro tiempo a escribir libros, a viajar, a divertirnos haciendo cosas que no son directamente conducentes a nuestra reproducción, nuestros cerebros nos están llevando a rebelarnos en contra de nuestra herencia darwiniana.

La teoría de la evolución de Darwin tenía un vacío que usted llenó con sus planteamientos, ¿cuál es el siguiente paso en la teoría de la evolución?

Un importante siguiente paso es el origen de la vida. La teoría de Darwin, tal cual la conocemos, funciona muy bien una vez que se tiene el ADN y cuando contamos con un gen que se replica con gran precisión y fidelidad. Pero el origen de la vida, sus comienzos, antes de que el ADN surgiera, es una gran pregunta, un gran acertijo. Y es quizás el siguiente problema que la teoría darwiniana necesita resolver.

¿Qué tan cerca estamos de resolver esa pregunta?

No lo sé y, quizás, nunca lo sabremos con seguridad porque es algo que pasó hace mucho tiempo, bajo condiciones muy distintas. Probablemente, lo mejor a lo que podemos aspirar es a tener una teoría que sea plausible y muy simple. Tiene que ser así, pero no hemos llegado a eso aún.
Hablemos del tema de su visita a Colombia, que será la religión. ¿Podemos pensar que la religión es un resultado de la evolución?

Los cerebros son un resultado de la evolución y la religión es uno de los productos de los cerebros. Sin embargo, la religión no es un producto inevitable de los cerebros, aunque así lo parezca. Sabemos que todas las sociedades alrededor del mundo, a las que los antropólogos han estudiado, tienen algún tipo de religión. Entonces sí parece que las religiones son algo que el cerebro humano está listo para producir. En ese sentido sí es un producto de la evolución, lo cual no quiere decir que su significado sea real.

Su teoría explica el altruismo entre las especies, y algunas religiones predican esta cualidad humana. ¿Existe una relación auténtica entre la aplicación de este término en esos dos contextos tan diferentes?

No estoy seguro de que la religión predique el altruismo. El cristianismo, de seguro, lo hace cuando dice cosas como que hay que comportarse con los demás como a uno le gustaría que los demás se comporten con uno. Pero ese es un principio muy antiguo que uno encuentra en Confucio y en otros sistemas morales y filosóficos y es, en sí mismo, un poco más altruista de lo que podemos explicar en términos darwinianos. Creo que necesitaríamos una versión mucho más sofisticada del darwinismo para explicarlo. Si su pregunta es si usamos la palabra altruismo en el mismo sentido, probablemente y duramente, sí.

¿Cuáles han sido las perores consecuencias que, según usted, las religiones le han traído al mundo?


En el siglo XXI, creo que las peores consecuencias son lo que ocurre en el Medio Oriente bajo la influencia del islam, donde cosas realmente horribles están ocurriendo en el nombre de la religión. Además del escandaloso trato hacia las mujeres que se puede encontrar en las tres fes abrahámicas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. Hay una gran cantidad de maldad que se ha hecho en el nombre de la religión. Más profundamente, como científico y educador, supongo que la subversión de la educación científica, a través de la religión, es una maldad a un plazo mayor; más, cuando sabemos tanto y tenemos el potencial de saber mucho más a través de la ciencia.

¿Cuál es su opinión sobre esta nueva era de gurús de la autoayuda y la espiritualidad? ¿Son tan perjudiciales como los líderes religiosos?

En muchos sentidos lo son. Ellos no han causado tanto daño como el islam, pero creo que son bastante perniciosos porque apelan a la irracionalidad y a la falta de evidencia y, además, secuestran el lenguaje científico de formas que encuentro engañosas.

¿Cuál es el mejor argumento para atacar las creencias religiosas?


Pienso que debe ser al contrario, que ellos deben convencernos al resto, porque para creer en algo debe haber alguna evidencia de ello. Las creencias religiosas están en el mismo pedigrí que las hadas o los unicornios rosados. No hay evidencia para creer en ningún tipo de ser sobrenatural.

¿Cómo discutir con personas cuyas certezas están basadas en sus propias convicciones personales, sin ninguna evidencia?

Les diría que en asilos mentales hay quienes están totalmente convencidos de que son Napoleón, y otras con todo tipo de delirios como ese. Lo único distinto sobre la religión es que millones sufren el mismo delirio, y esto no lo hace más cierto.

Usted afirma que es insidioso enseñarles a los niños a ser religiosos, porque se desestimula su pensamiento crítico. ¿Por qué dice que es tan peligroso?

Porque se pierden de mucho. Nuestra comprensión actual del universo es tan maravillosa, que ser un niño en pleno siglo XXI es un gran privilegio; privarlos del aprendizaje científico es muy triste y en ese sentido es insidioso.

¿Deberían todos los ateos ser militantes?

Es curioso cómo la palabra militante es a menudo emparejada con la palabra ateo. Uno no escucha a la gente describirse como católica militante, aunque quizás sí se utilice esta palabra para definir a algunos musulmanes. Si la palabra militante significa violento, entonces por supuesto que no es algo bueno; si significa hablar claro, abiertamente y sin ambigüedades, entonces sí apoyo con vehemencia ser militantes en ese sentido.

¿Este activismo puede llegar a ser tan peligroso como el activismo religioso?

No lo creo, porque el activismo del ateo es racional, y tenemos argumentos basados en la evidencia y la lógica.

¿Podría nombrar algún aspecto positivo de la formación religiosa?

No.

Si los hombres creamos las religiones, ¿podemos también eliminarlas?

Creo que sí, porque es muy claro que muchos individuos se han desprendido de la religión, especialmente las personas más educadas y aquellas que están en posiciones más cómodas, que no viven en entornos pobres o peligrosos. El hecho de que los individuos puedan ser curados de la religión me hace pensar que todo el mundo puede, si las condiciones educativas y socioeconómicas son correctas.

¿Se imagina un mundo sin religiones? ¿Cómo sería?


Creo que es algo a lo que debemos aspirar, porque sería un mundo mucho mejor en el cual vivir. Pero debo hacer énfasis en que la religión no es el único problema: el nacionalismo, como el que vimos en el fascismo de mediados del siglo XX, es una gran maldad de la que también debemos deshacernos.

El papa Francisco vendrá a Colombia en septiembre, y va a ser un evento lleno de honores, ¿Qué opina?
El Papa está en una posición inusual porque, técnicamente hablando, el Vaticano es un Estado y, en ese sentido, el Papa es un jefe de Estado. Es una convención muy rara, porque el Vaticano es una nación muy pequeña, que solo se convirtió en eso bajo la influencia de Musolini. No creo que el Vaticano deba tener el estatus de nación con un asiento en las Naciones Unidas, por ejemplo; pero no me sorprende que el presidente de Colombia reciba al Papa de esa manera. La otra razón es que es la cabeza de un gran séquito de personas en el mundo.

Fuente: http://www.eltiempo.com/vida/educacion/richard-dawkins-estara-en-bogota-para-hablar-de-la-existencia-de-dios-82998

jueves, 27 de abril de 2017

Huelga general "sin precedentes" de los palestinos en apoyo a huelguistas de hambre

Los presos palestinos en huelga de hambre han comenzado a rechazar la ingesta de agua

EFE
 Los palestinos han empezado este jueves una huelga general en solidaridad con los 1.500 detenidos en huelga de hambre desde hace 11 días en las cárceles israelíes, un movimiento de magnitud "sin precedentes" según sus responsables.

En el centro de Ramalá, en la Cisjordania ocupada, las calles estaban vacías, los transportes en huelga y las tiendas cerradas, constataron periodistas de la AFP. Está prevista una manifestación que podría degenerar en disturbios con las fuerzas israelíes, como ocurre desde el inicio el 17 de abril de esta huelga de hambre.

El movimiento fue convocado por Marwan Barghuti, el líder encarcelado del partido Fatah del presidente Mahmud Abas. Esta huelga general no tiene precedentes desde hace años, asegura Jalil Rizeq, que dirige la unión de cámaras de comercio palestinas, y asegura que "todos los sectores palestinos" participan en el movimiento.

"HAN SEGUIDO AUMENTANDO SUS MEDIDAS PUNITIVAS"
Los presos palestinos, organizados por Barghuti, llevan a cabo una huelga de hambre para protestar por las condiciones de detención y para pedir mejor atención sanitario y acceso a la comunicación telefónica. Además, han comenzado a rechazar la ingesta de agua.

El director del Comité Palestino para los Asuntos de Prisioneros, Issa Qaraqe, ha denunciado que los servicios penitenciarios de Israel "han seguido aumentando sus medidas punitivas" contra los presos en huelga.

Por su parte, el ministro de Seguridad Pública de Israel, Gilad Erdan, prometió la semana pasada que no se negociará con los cerca de 1.500 presos palestinos que se declararon en huelga de hambre. "Son terroristas y asesinos encarcelados que están recibiendo lo que merecen, y no hay motivos para negociar con ellos", dijo, en declaraciones a Army Radio.

ADVIERTEN DE UNA "EXPLOSIÓN" EN CASO DE QUE MUERA ALGÚN LÍDER
Los responsables y observadores palestinos advierten que puede producirse una "explosión" en caso de muerte de uno de los líderes del movimiento, así como del riesgo de una nueva Intifada (sublevación contra la ocupación israelí).

La cuestión de los presos es crucial para los palestinos. Desde 1967 y la ocupación de los Territorios Palestinos, unos 850.000 palestinos han sido encarcelados, según sus dirigentes.
Según los responsables palestinos, cada familia tiene al menos a un miembro en detención o que estuvo en prisión. Hasta tal punto que cada año desde 1974, el 17 abril se convoca una jornada nacional de movilización en favor de los presos.


Fuente: http://www.huffingtonpost.es/2017/04/27/huelga-general-sin-precedentes-de-los-palestinos-en-apoyo-a-hu_a_22058140/

miércoles, 26 de abril de 2017

Queremos tanto a Stefan

<p>Stefan y Lotte Zweig</p>
Stefan y Lotte Zweig
University Salford Press Office
 Amamos mucho a Stefan Zweig, cómo no amarle. Zweig nos ofrece un consenso y un espejo a la vez, un modelo de conducta, un ideal moral y un reconocimiento que lima todas esas rebabas éticas sucias que a los europeos se nos quedan por las esquinas del cuerpo. Pero le queremos ahora, cuando es fácil quererle. Le queremos leyenda, pero no sé si le quisimos cuerpo. Le queremos setenta y cinco años después de su suicidio, pero no le quisimos lo bastante hace setenta y cinco años, cuando estábamos a tiempo de evitar ese suicidio.

Qué tontería. Hace setenta y cinco años no estábamos por aquí, no podemos culparnos de haber descuidado a quien no tuvimos ocasión de socorrer, pero de alguna forma intangible y clara al mismo tiempo, su cadáver sigue apelándonos hoy. De ahí sus reediciones, de ahí sus citas, de ahí la película sobre sus últimos años, de ahí estas mismas líneas.

Zweig no fue el mejor escritor de su tiempo. Ni siquiera fue el mejor escritor en alemán de su tiempo. Ni el austriaco. Ni, desde luego, el mejor escritor judío austriaco de su tiempo. En todos los subconjuntos donde podamos incluirlo, hubo mejores escritores que él. Sí fue, sin duda, el más popular y uno de los más ricos, y quizá uno de los ejemplos más acabados de intelectual que ha dado la cultura europea. Podría incluso decirse que la figura del intelectual culmina y se acaba con él, que lo de después de la guerra ya no son intelectuales en el mismo sentido, que lo que viene después es un gallinero estético y filosófico que fermenta como hongos en las zonas peor ventiladas de los partidos políticos, con los existencialistas como especie más resistente a los antifúngicos. Porque si nos interesa y emociona Zweig hoy, si sus libros siguen vendiéndose por millones en Francia y en otros lugares, es por esa forma tan suya de suicidarse y por la elegancia con que dejó un testamento en forma de un libro que ningún europeo (ni persona, creo) puede leer sin rascarse con incomodidad la cabeza. Sin El mundo de ayer y sin esa foto en Petrópolis, nadie se acordaría del pobre Zweig.

 Leemos a Zweig porque nos reconocemos en su desconcierto, en esa forma de medir los pasos al sentir el suelo inestable, en el deslumbramiento al no reconocer una ciudad que una semana antes era la propia y que se ha vuelto extranjera. Más allá de los paralelismos de esta época con la de entreguerras del siglo XX, con la pujanza de movimientos violentos, amenazas militaristas, tensiones, pauperización y todos esos etcéteras, acudimos a Zweig para constatar nuestro asombro. No buscamos en él respuestas, porque ni las tiene ni las ofrece, sino la sensación de no estar solos en esta Europa que no entendemos, que no se parece en nada a la que crecimos y que amenaza con no sobrevivirnos.

 Como Zweig en el exilio, nos refugiamos en una nostalgia que a veces adopta formas combativas, pero que, como toda nostalgia, es puramente defensiva, un acto reflejo de parar un golpe. Evocamos nuestro mundo de ayer mismo y nos preguntamos qué fue de él, qué nazis prohibieron nuestros libros, qué Blitz destruyó nuestra casa y qué diablos vamos a hacer en un presente hecho ruinas donde no nos queda ni la promesa vaga de una pensión. Me pregunto qué nos lleva a consolarnos en la desgracia (mayúscula, peor que la nuestra, varios puntos por encima en la escala apocalíptica) de un escritor judío austrohúngaro que no fue capaz de reunir la fortaleza de ánimo para arrastrarse unos años en el exilio. Por qué su lectura nos reconforta, si anuncia algo irremediable, si agota toda posibilidad de optimismo. Me lo sigo preguntando mientras vuelvo a él de nuevo, a ese monumento que es El mundo de ayer, a ese eterno retorno de gloria y muerte que es nuestra propia historia.

Fuente: http://ctxt.es/es/20170419/Firmas/12320/stefan-zweig-el-mundo-de-ayer-libro-sergio-del-molino.htm#.WQBT-YOuCXN.twitter

Gernika: el laboratorio del terror

Xabier Irujo documenta con rigurosa información y escalofriantes testimonios el bombardeo de la villa vizcaína y concluye sin vacilaciones que lo ordenó Franco

Gernika: el laboratorio del terror
Gernika, tras ser bombardeada por la legión Cóndor. | SYGMA

 El bombardeo de un único avión, el Old Carthusian, contra el palacio del emir de Kabul y algún edificio gubernamental, sobre los que descargó 344 kilos de bombas, bastó para inclinar a favor de Inglaterra la tercera guerra afgana (mayo de 1919) sin ­sufrir una sola baja. El ministro de Guerra, Winston Chur­chill, había encontrado el arma barata y eficaz que buscaba para sanear la economía de un imperio en bancarrota, que aún tenía 1,2 millones de soldados movilizados y era propietario de 800.000 caballos y mulos, sin renunciar al control de inmensos territorios a los que había agregado los despojos del Imperio Otomano en Mesopotamia. En los años siguientes recurriría al ataque aéreo para doblegar diversas insurrecciones tribales en Somalia e Irak. El terror que llegaba por el ­aire tenía un tremendo efecto desmoralizador a muy bajo coste


A la luz de estos hechos, todas las potencias europeas desarrollaron ambiciosos programas de rearme aéreo en el periodo de entreguerras. Alemania lo hizo clandestinamente, porque se lo prohibía el Tratado de Versalles, hasta que se quitó la careta en 1934 al anunciar la creación de la Luftwaffe al mando de Hermann Goering. La guerra civil española iba a proporcionarle un campo de operaciones ideal para desplegar nuevas técnicas de ataque y mostrar a Hitler la capacidad devastadora de la aviación, a fin de desviar a la Luftwaffe el ingente presupuesto de la Armada.


Gernika fue el laboratorio que conjugó los intereses de Franco y de Goering. Ningún suceso de la guerra civil española ha merecido tantas monografías como el bombardeo de Gernika (26-4-1937), del que van a cumplirse 80 años. La última lleva la firma de Xabier Irujo, hijo del exilio vasco de posguerra, codirector del Center for Basque Studies de la Universidad de Nevada, historiador que ha rastreado con minuciosidad forense todos los archivos que pudieran contener alguna brizna de información sobre aquel trágico acontecimiento en Alemania, Italia, España, Reino Unido, Estados Unidos. Un centenar de páginas de documentos rigurosamente referenciados y un índice bibliográfico de 140 títulos avalan una obra difícil de rebatir.


Desde esa diversidad documental, el historiador responde sin vacilaciones a la pregunta de quién ­ordenó el bombardeo: Franco. No sobreviven órdenes escritas, las que hubiera fueron destruidas, pero el rastreo de Irujo registra, entre otras cosas, un telegrama de 6-11-1936 al comandante militar de Baleares en el que Franco le corrige a propósito del bombardeo del puerto de Alicante: “No deberá en lo sucesivo realizar esta clase de bombardeos por propia iniciativa, sometiéndolos previamente a mi aprobación”. Nadie, salvo él, podía ordenar una ­operación de esta naturaleza. Su presencia en Vitoria durante la campaña del País Vasco, que culminó con la ocupación de Bilbao (19-6-­1937), da idea del control personal que ejercía.
 


¿Por qué Gernika? Porque reunía las mejores condiciones para un bombardeo de terror que el jefe de la Luftwaffe, Hermann Goering, quería ensayar sobre poblaciones civiles con vistas a la guerra mundial que se avecinaba. Era una ciudad abierta, sin defensa antiaérea, sin aviones enemigos, sin riesgos. Y tenía un alto valor simbólico para el pueblo ­vasco, con el consiguiente efecto desmoralizador que acarrearía su destrucción. El uso de bombas de gran calibre (hasta 250 kilos), seguidas de artefactos incendiarios en sucesivas oleadas que culminarían con el ametrallamiento de los supervivientes, sirvió de pauta al bombardeo de ­Varsovia en septiembre de 1939. El general Wolfram von ­Richthofen aplicaría en la capital polaca el experimento que había ensayado en la villa vizcaína y cuyo resultado resumió así en su diario: “Por lo demás, paz en Guernica”.

Irujo describe el número de aviones, sus modelos, los aeropuertos de donde partieron, las cargas explosivas, sus respectivas misiones, los jefes de escuadrilla. Participaron al menos 60 aviones (un 20% de la flota rebelde), soltaron más de 40 toneladas de bombas durante tres horas, destruyeron totalmente el 85% de los inmuebles y causaron en torno a 2.000 muertes entre las 10.000 personas que abarrotaban el pueblo por tratarse de un día de mercado. A los datos fríos se suman decenas de testimonios que conforman un retablo escalofriante sobre el terror que llovía del cielo, una imagen que años después repetirán a Svetlana Alexiévich los niños bielorrusos bombardeados por la aviación nazi.

El objetivo proclamado por el bando franquista habría sido destruir un puente que ni siquiera fue alcanzado y por el que transitaron dos días después las tropas rebeldes. La patraña de que Gernika había sido incendiada por los soldados vascos en su retirada fue desmontada tiempo atrás, pero algunos epígonos de la historiografía franquista siguen empeñados en mantener que Franco nada tuvo que ver con el bombardeo, que habría sido iniciativa autónoma de la Legión Cóndor. Así lo afirma Roberto Muñoz en su obra recién publicada Guernica, una nueva historia. Uno de sus argumentos es que no existe ninguna orden de ataque firmada por Franco. Si por eso fuera, gran parte de la Guerra Civil habría sido obra de teloneros.

martes, 25 de abril de 2017

Dimite el presidente de la mayor cementera del mundo al confirmarse que la empresa financiaba al ISIS

eric olsen isis

 El presidente ejecutivo de LafargeHolcim, Eric Olsen, dejará la compañía en julio, después de que la mayor cementera del mundo haya admitido que pagó a grupos armados, entre ellos el Estado Islámico, para mantener operando una fábrica en Siria en medio de la guerra.
 
Una investigación interna independiente halló que los pagos hechos a intermediarios por protección para mantener abierta la planta de Jalabiya, al norte de Siria, no estaban en línea con las políticas de la empresa. “Se cometieron errores significativos de juicio, contraviniendo el código de conducta aplicable”, dijo la compañía, que añadió que la pesquisa no determinó que Olsen sea responsable de infracción alguna.

Olsen, que encabeza la empresa desde su creación tras una fusión hace dos años, dijo que dejará el cargo a partir del 15 de julio. “Aunque yo no estuve involucrado y ni siquiera me enteré de ninguna irregularidad, creo que mi partida contribuirá a devolver la serenidad a una compañía que ha estado expuesta durante meses por este caso”, dijo Olsen, en un comunicado.

La fiscalía francesa también está investigando las actividades del grupo en Siria. Dos organizaciones de derechos humanos presentaron una demanda en París contra Lafarge, diciendo que parte de su trabajo en Siria podría haberla hecho cómplice en el financiamiento de Estado Islámico y en crímenes de guerra. La dimisión de Olsen puso de relieve los dilemas que enfrentan las empresas cuando trabajan en zonas de conflicto.

El informe hizo énfasis en el caos que se vivía en Siria en 2013 y en la evacuación de la planta en septiembre de 2014, y agregó que los gerentes locales de la empresa creían que estaban actuando de acuerdo al interés de la compañía y de su personal tratando de mantener la planta abierta.


Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2017/04/25/dimite-presidente-mayor-cementera-mundo-confirmarse-empresa-financiaba-isis/

La vida diaria en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial

Bomba sin explotar en Londres, 1941. Foto: Defense Imagery (PD).
 Me dirijo a ustedes desde la sala del Consejo de Ministros, en el 10 de Downing Street. Esta mañana, el embajador británico en Berlín le entregó al Gobierno alemán una nota final, manifestando que, a menos que para las once horas recibamos respuesta diciéndonos que están preparando el inmediato retiro de sus tropas de Polonia, existirá el estado de guerra entre nosotros. Debo decirles ahora que tal compromiso no ha sido recibido y en consecuencia este país está en guerra con Alemania. Ustedes pueden imaginar lo duro que este golpe es para mí, ahora que mi largo empeño por lograr la paz ha fracasado…

Así comenzaba la declaración de guerra que el primer ministro Neville Chamberlain transmitió por radio la mañana del tres de septiembre de 1939. Un anuncio que trajo preocupación aunque difícilmente sorpresa para ningún británico, tal como contaba Norman Longmate, un historiador que tuvo el privilegio no muy frecuente en su profesión de vivir aquellos acontecimientos a los que más adelante dedicaría su obra How We Lived Then: a History of Everyday Life during the Second World War, que nunca ha llegado a ser traducida al castellano aunque merece nuestra atención. Habituados a un enfoque de los acontecimientos históricos en el que priman las batallas y los grandes líderes, a veces se echa en falta también conocer de cerca la vida cotidiana de los ciudadanos anónimos en la retaguardia, al fin y al cabo en torno al noventa por ciento de la población británica fue civil durante toda o gran parte de la guerra. Su manera de percibir el conflicto en que estaba inmerso el mundo fue la más frecuente, así que en ella nos centraremos. 

Decíamos que la declaración del primer ministro no sorprendió, dado que desde marzo del aquel año, con la ocupación alemana de Checoslovaquia, la pregunta que flotaba en el ambiente ya no era si llegaría a estallar la guerra, sino cuándo. Las noticias de la prensa y radio, las instrucciones a la población civil difundidas por las autoridades, los ensayos militares y de evacuación durante los meses siguientes, crearon una conciencia sobre la inevitabilidad de la guerra que llevó a muchos a aprovechar las vacaciones del verano ante la sospecha de que serían las últimas en mucho tiempo. Por si no fuera bastante, el 1 de agosto el Gobierno anunció su intención de racionar el combustible en cualquier momento, así que había que viajar a donde fuera mientras aún fuera posible… hasta que el anuncio del pacto Ribbentrop-Mólotov aguó toda intención ociosa. Formalmente firmado el 23 de agosto, se dio a conocer en realidad un par de días antes y era la señal de que, ahora sí, la guerra estaba a punto de comenzar. Aquellos que estaban fuera regresaron apresuradamente a sus localidades, desde donde poder enviar telegramas a amigos y familiares y seguir atentamente los boletines de la radio. 

El día 24 el parlamento aprobó la  Emergency Powers (Defence) Act 1939, una batería de medidas que dotaba al Gobierno de poderes excepcionales, establecía normas en torno al racionamiento, respuesta a ataques aéreos y mantenimiento de orden público que incluía las detenciones sin juicio y la pena de muerte ante ciertas infracciones. Fue aprobada inicialmente por un año de duración, aunque finalmente se prolongaría durante toda la guerra e influiría de forma excepcional en la vida de cada súbdito inglés. Ese mismo día todos los profesores de escuelas del país fueron movilizados para participar en la evacuación de los niños de las grandes ciudades y desde el día siguiente la programación radiofónica sufrió una drástica reestructuración para mantener a la población informada. El 31 se llamó a filas a todos los reservistas y solamente un día después, el 1 de septiembre, el mundo entero se estremeció ante la noticia tanto tiempo esperada: Alemania había iniciado la invasión de Polonia. Una mujer que menciona Longmate dijo que ese día fue al cine y vio llorar al público cuando se informó de ello en el noticiero previo a la película. Fue el tema que centró las conversaciones a lo largo y ancho del país, que sintió ese momento como el verdadero inicio de la guerra pese a que aún no hubiera una declaración oficial. Ese mismo día las calles se llenaron de carteles anunciando el estado de emergencia y dio comienzo la evacuación de los niños en las principales ciudades, con trenes y autobuses desbordados. Una movilización general entorpecida por la primera noche que se aplicó un apagón generalizado con el fin de evitar posibles ataques aéreos, costumbre que llegaría a arraigarse en el modo de vida inglés durante mucho tiempo después. Fue también el día en que los apenas veinte mil televisores con los que contaba por entonces Gran Bretaña dieron su última emisión, concretamente con dibujos de Mickey Mouse. No volvieron a recibir una señal hasta 1946.

Un niño recoge la madera de las casas bombardeadas, 1941. Foto: Cordon.
 Por ello, cuando el domingo día 3 a las once y cuarto de la mañana Chamberlain inició su discurso radiado, todos los oyentes fueron conscientes del momento trascendental que estaban viviendo. La memoria de la Primera Guerra Mundial aún estaba fresca pero esta prometía ser aún más terrible. Apenas habían pasado ocho minutos desde el discurso cuando comenzaron a sonar las sirenas antiaéreas en Londres, seguidas poco después por otras en el resto de las grandes ciudades británicas. Era una señal para la que la población ya estaba adiestrada a responder corriendo a los refugios y poniéndose las máscaras antigás. Aunque según ciertos testimonios algunos se quedaron paralizados por el miedo ante un bombardeo que finalmente no se produjo. Desde ese momento la radio suministró de forma constante toda clase de instrucciones que, al margen de la utilidad real que pudieran tener, proporcionaron seguridad psicológica a los oyentes. Se estaban enfrentando a algo desconocido, pero recibir órdenes paso a paso les hacía percibir que la situación estaba bajo control, que todo el mundo estaba siendo movilizado de acuerdo a un plan racional dictado por el Gobierno y solo había que seguirlo para estar a salvo. Longmate recoge numerosos testimonios de cómo ese día, apenas unas horas después del anuncio, surgió un espíritu de hermanamiento entre todos los habitantes del país. Como contaba una mujer de Kent «íbamos a las casas de los vecinos, hablábamos a los extraños en el autobús o en las tiendas», y otro residente en Chelsea «vi a vecinos que jamás habían intercambiado una palabra charlar animadamente, todo el mundo, reuniéndose en pequeños grupos para hablar de lo ocurrido esa mañana». Dice el escritor Houellebecq que el nacionalismo alcanza su punto de incandescencia en la guerra, así que la percepción de un enemigo común, de depender unos de otros en un esfuerzo patriótico por la supervivencia colectiva, disolvió de inmediato cualquier rencilla o distanciamiento en una nación unida sin fisuras. Ese sentimiento de camaradería y hermandad fue precisamente lo que muchos ciudadanos, tiempo después, recordaban sin dudarlo como lo más positivo de aquellos años de guerra. 

A las cuatro y media de ese mismo día se anunció la instauración del gabinete de guerra y el cierre de todos los lugares de entretenimiento hasta nueva orden. Se pedía a los ciudadanos mantenerse fuera de la calle todo el tiempo posible y portar siempre la máscara antigás, así como no emplear la iluminación en las carreteras tras el atardecer. Poco después, a las seis de la tarde, tuvo lugar otro discurso para la historia, uno de esos momentos que todo abuelo cuenta a sus nietos, diciéndoles «yo estuve allí». Jorge VI no tenía el don de la elocuencia, pero la solemnidad de la ocasión prevaleció por encima de alguna puntual dificultad en la pronunciación, como puede escucharse aquí. Cómo no quedarse con la piel de gallina y mirando al infinito cuando se escuchaba que «es por este alto objetivo que ahora llamo a mi pueblo en sus hogares y a los que están en ultramar, para que hagan propia nuestra causa. Les pido que se mantengan firmes, en calma y unidos en este tiempo de prueba. La tarea será difícil. Pueden haber días oscuros por delante, y la guerra ya no se limitará al campo de batalla. Pero solo podemos hacer lo correcto, como vemos lo justo, y con reverencia comprometer nuestra causa a Dios». Tras un día tan intenso fueron muchos los ingleses que quisieron concluirlo yendo esa noche a rezar a la iglesia, pues intuían la magnitud de lo que se avecinaba: había comenzado una guerra que costaría la vida de uno de cada cien habitantes del país y que cambiaría para siempre la de todos los demás.

Niños evacuados en Montgomeryshire, 1939. Foto:  The National Library of Wales(DP).
 El gas no había sido un arma particularmente mortífera durante la Gran Guerra y sin embargo lograba causar pavor tanto en combatientes como en civiles, tal vez por los estragos físicos que provocaba o por la indefensión frente a algo ante lo que no sirve ponerse a cubierto. Las autoridades británicas se tomaron muy en serio la posibilidad de un ataque a gran escala de este tipo sobre las grandes ciudades, así que se repartieron máscaras antigás a todos los ciudadanos del país, a quienes se les recordaba constantemente la necesidad de llevarla consigo a todas partes mediante cuñas radiofónicas, anuncios en el cine o carteles como este: Hitler will send no warning – so always carry your gas mask. De manera que el día 4 de septiembre todo el mundo llevaba una máscara antigás encima, y si algún trabajador la había olvidado en su casa se le hacía regresar a por ella. Legalmente no era obligatorio llevarla, aunque en muchos locales podían denegarte el acceso si no portabas una en su correspondiente funda. Pronto la moda se adaptó a ellas, vendiéndose por ejemplo bolsos con un compartimento para llevarla. Incluso se llegó a fabricar una máscara infantil de Mickey Mouse. Si bien aquellos muy pequeños mostraban resistencia a que se les pusiera una máscara, en general los niños la aceptaron de buen grado y consideraban un juego los ensayos diarios en la escuela, compitiendo por ver cuánto tiempo aguantaban leyendo con ella puesta hasta que el cristal se empañaba. Incluso pasó a ser mencionada en una canción popular que cantaban durante sus juegos en el recreo: «Under the spreading chestnut tree / Neville Chamberlain said to me: / If you want to get your gas mask free, / Join the blinking A.R.P.». 

Con el paso del tiempo el hábito de llevar una máscara encima fue decayendo a medida que se constataba que los ataques aéreos no recurrían a esta clase de armas. Bombardeos que, por otra parte, fueron muy intensos y devastadores: Londres fue asolada por la Luftwaffe nada menos que durante cincuenta y siete noches consecutivas, hasta que la RAF pudo imponer finalmente su dominio sobre el cielo. Esa lucha que se desarrolló sobre las cabezas de los británicos fue conocida como la Batalla de Inglaterra, dio lugar a una memorable cita de Churchill y curiosamente no ha sido retratada en el cine con la frecuencia de otros escenarios bélicos (hace unos días Ridley Scott ha anunciado que está trabajando en una película al respecto, ya veremos el resultado). 

En cualquier caso influyó notablemente en la vida civil. Dada la tecnología de la época una buena manera de evitar los bombardeos era dejar completamente a oscuras las ciudades para que los pilotos alemanes no pudieran localizarlas. Para ello se colocaron planchas de contrachapado en cada vivienda del país (en España hubiera bastado con bajar las persianas, lamentablemente en el resto del mundo no disfrutan de nuestros avances) que trajeron consigo la posibilidad de ser empleados como pizarras para escribir toda clase de mensajes y burlas sobre ellos. También se bromeaba sobre la minuciosidad con la que eran colocados, pues nadie quería servir de faro al enemigo, como por ejemplo en el chiste: «—Puedo ver una grieta en tu ventana. —¿Es que no reconoces al embajador japonés cuando lo ves?». Imagino que la gracia está en que la grieta es como los ojos rasgados de un japonés, aunque con el humor inglés a veces me pierdo. Más juego daban las bromas sobre la vida entre tinieblas fuera del hogar, con abundantes guiños picantes sobre amantes que aprovechan la oscuridad y los descubre un policía, o este otro chascarrillo: «Una chica va en tren y dice ¡quita la mano de mi rodilla! ¡Tú no, tú!». También, inesperadamente, esas largas noches sin contaminación lumínica sirvieron para incentivar el interés por la astronomía de unos cuantos jóvenes. 

A pesar de tales precauciones, los bombarderos alemanes a menudo lograron soltar su carga sobre las zonas habitadas y por ello resultaba fundamental seguir una serie de instrucciones sobre cómo ponerse a cubierto y, en especial, disponer de un refugio. Los locutores de la BBC que explicaban cómo construir un refugio se hicieron tan ubicuos en la programación que no fueron pocos quienes bautizaron a sus mascotas con sus nombres, Frank y Alvar. Cualquiera podía levantar el suyo, de acuerdo a una estructura denominada Anderson, el apellido del secretario de interior. Durante el primer año de guerra llegaron a construirse 2,3 millones de refugios Anderson, capaces de proteger a más de doce millones de británicos. Se trataba de refugios semisubterráneos —dada la acentuada afición nacional por la jardinería, hubo quienes los cubrieron de flores y plantas— descritos alguna vez como «iglús marrones», aquí pueden ver uno. En Londres el metro sirvió de refugio a casi doscientas mil personas cada noche, hasta el mismo Churchill utilizó con ese fin la estación de Down Street junto al resto de su gabinete de guerra. No obstante, un espacio tan desangelado, entre el ruido de las bombas y la compañía de extraños, no era obstáculo para socializar mientras se hacía ganchillo o para entretener con alardes gimnásticos.

El metro de Londres durante un ataque aéreo, 1940. Foto: Imperial War Museums (DP).
 A pesar de todas las precauciones que se tomasen, las grandes ciudades inglesas eran un entorno peligroso y, como decíamos anteriormente, desde antes incluso del estallido de la guerra hubo una evacuación que afectó en torno a tres millones y medio personas, especialmente niños (junto a sus madres si eran muy pequeños), hacia zonas rurales más seguras. Carteles como este se encargaban de recordarlo. Allí eran acogidos niños de parientes de la ciudad más o menos lejanos y a menudo también sin ningún vínculo familiar. Había quien comparaba de forma un tanto ácida el reparto de niños con un mercado de esclavos de otra época, pues las familias receptoras tenían ciertas preferencias y a algunos pequeños costaba más encontrarles destino. Particularmente a los niños católicos, generalmente provenientes de familias numerosas y considerados más sucios y asilvestrados, o los de origen cockney, a quienes a veces ni siquiera entendían al hablar. Hubo varias oleadas de evacuados a lo largo de los seis años de guerra, pues muchas familias hacían volver a sus hijos en cuanto percibían que el peligro había disminuido. De hecho para enero de 1940 más de la mitad de los niños ya habían regresado, por lo que las autoridades distribuyeron carteles como este, con un espectral Hitler tentando a una madre como la serpiente a Eva en el mito bíblico. De todas formas vivir fueras de las ciudades no aislaba a los niños de lo que estaba ocurriendo, aunque sí le daba un enfoque menos dramático. Como recordaba uno de ellos «fue una experiencia emocionante para alguien de catorce años, un grupo de nosotros iba en bicicleta donde había caído un avión o aterrizado en paracaídas un soldado enemigo, siempre intentábamos coger algún souvenir de los aviones derribados». 

Si como vemos la guerra aérea tuvo una influencia crucial en la vida civil, también se hizo notar —con menor intensidad— la Batalla del Atlántico (a la que en su momento ya dedicamos este artículo). Es decir, el empeño del Tercer Reich por bloquear los suministros a las islas mediante la guerra submarina, lo que trajo consigo la necesidad del racionamiento. Desde 1939 el petróleo y a partir del año siguiente también los alimentos, a los que se accedía mediante una cartilla familiar. El beicon, la mantequilla y el azúcar fueron los primeros en limitarse, posteriormente les siguieron la mermelada, la carne, las galletas, el té… Alguien podría responder con malicia que lo bueno de la gastronomía británica es que si se reduce tampoco nadie la echa en falta, pero tal y como era de esperar a la sombra de esta restricción terminó floreciendo un mercado negro. Más adelante incluso la ropa pasó a racionarse.  

Ante tal austeridad material, añadida a un clima psicológico de constante amenaza en el que la simple vida diaria se convertía en un acto de heroísmo, las autoridades inglesas pronto comprendieron que la población necesitaba ciertas vías de escape. Poco después de iniciada la guerra la mayoría de los cines y locales de ocio volvieron a abrir, lo que contribuyó a mantener alta la moral de la población. Alternaban las películas de evasión como el musical Me and my girl o la película de aventuras La posada de Jamaica de Alfred Hitchcock con otras propagandísticas como The Lion has wings. La BBC, inicialmente reacia a introducir música popular en su programación, acabó cediendo a los estilos modernos representados por el jazz y el swing, traídos por los soldados americanos destinados a las islas británicas. La música era por lo general alegre y hablaba sobre el amor con temas como «Moonlight Becomes You» en la versión de Bing Crosby y «We’ll meet again» de Vera Lynn. Como dice Longmate en el libro que hemos citado en varias ocasiones, «para las chicas que amaban el baile la guerra fue un tiempo feliz» y menciona el ejemplo de aquellas que, aún teniéndose que levantar cada día a las cinco de la mañana para acudir a las fábricas, nunca desaprovechaban la ocasión de ir a una fiesta, maquilladas y vestidas de la mejor manera que la situación permitía, donde flirtear con soldados de permiso. Las salas de baile abrían hasta las once de la noche y siempre estuvieron repletas, incluso en las temporadas en que los bombardeos fueron más frecuentes. Como dice el Eclesiastés todo tiene su tiempo bajo el cielo y hay un tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de morir y tiempo de nacer; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de lamentarse y tiempo de bailar. Así fue, también, la vida diaria en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial.  

Una calle de Londres tras un bombardeo. Foto: National Archives and Records Administration (DP).

domingo, 23 de abril de 2017

Egeria: la primera gran viajera que escribió sin saberlo el primer libro de viajes

En el año 384, una mujer escribió en su cuaderno de viajes: «Como soy un tanto curiosa, quiero verlo todo». Se llamaba Egeria y entre los años 381 y 384 cruzó tres continentes, recorrió más de 5.000 kilómetros, en su mayor parte a lomos de un burro (o de una mula) y hoy es considerada la primera gran viajera y peregrina allende los mares de la que se tiene noticia y la primera en dejar un documento escrito de su aventura.

Una hazaña loable por muchos motivos, pero sobre todo porque, como mujer, el peso de la vulnerabilidad y de la crítica social ante semejante muestra de independencia superaba incluso el ostracismo que llegaría con el medievo. «Su experiencia muestra hasta qué punto podían romperse los roles de género en la sociedad de la antigüedad tardía, al presentarse como una auténtica aventurera», escribe Rosa María Cid, profesora titular de Historia Antigua de la Universidad de Oviedo.

«Las exploradoras fueron señoras de gran coraje, ignoradas por sus esposos en los escritos sobre sus hallazgos. Si se aventuraban sin un hombre al lado eran vistas como marimachos excéntricos. Como dice un refrán alemán del medievo: “Peregrina salió, puta volvió”. Que una mujer quisiera salir de su casa levantaba estas ronchas», explica Cristina Morató en su libro Viajeras intrépidas y aventureras.

Egeria

 Egeria fue escritora sin buscarlo y aventurera sin proponérselo. Era culta, profundamente religiosa (aunque muchos descartan que fuese monja, concepto que todavía no existía en esa época) y pertenecía a la alta clase social, entre otras cosas porque se ha barajado la idea de que viajaba con la ayuda de un salvoconducto o pasaporte que le facilitaba el cruce de fronteras y que en aquella época estaba reservado tan sólo para personas importantes.

Para muchos analistas de la historia el conjunto de las cartas que escribió durante su periplo, al que se bautizó como Itinerarium Egeriae, desde el que aspiraba a verlo todo y del que sólo se conserva una parte, puede considerarse uno de los primeros antecedentes de la literatura de viajes. El género existía de alguna manera ya entre los griegos, en las descripciones itinerantes a las que llamaron periégesis y de las que Hecateo de Mileto fue su máximo precursor.

No fue hasta 1903 cuando un estudio publicado por Mario Ferotín en la Revista de Cuestiones Históricas finalmente le atribuye Egeria la autoría del Itinerarium, después de que durante años se pensase que era obra de otra autora más reciente. Curiosamente, la pista que sirvió para relacionar el códice con Egeria estaba en otra carta: la que San Valerio, un eremita y abad de El Bierzo de la segunda mitad del siglo VII, escribe mostrando su gran respeto por la mujer que había viajado de Gallaecia a Tierra Santa: «Hallamos más digna de admiración la constantísima práctica de la virtud en la debilidad de una mujer, cual lo refiere la notabilísima historia de la bienaventurada Egeria, más fuerte que todos los hombres del siglo». El Bierzo era también el lugar donde permanecían las hermanas a las que Egeria escribía sus cartas, argumento que refuerza la idea de que esa comarca leonesa limítrofe con Galicia era también el lugar de origen de la aventurera.

La verdad literaria en la escritura vulgar
En su colección Historia de España, Menéndez Pidal afirma que «Egeria ha de colocarse con todo derecho al frente de las escritoras españolas». Aunque en su escritura resulta evidente que Egeria no escribía con ánimo de ‘literaturizar’ su viaje, sólo buscaba transmitir a sus hermanas la sensación de los descubrimientos, su obra es pionera en la literatura de viajes.

Su lenguaje fresco y cercano, escrito en forma de cartas, quizás sea el antecedente más remoto de los libros y guías de viajes. «Para empezar, elige el vehículo epistolar como armazón para montar su relato. Por las alocuciones que de tarde en tarde animan su escritura vemos que se trata de una suerte de larga carta que dirige a las dominae et sorores que quedaron en la patria. La excusa de tener que ver por ellas, fijarse bien en todo para después contárselo a ellas, proporciona la armadura del género», escribe Carlos Pascual en su libro El viaje de Egeria.

Escritores insignes como Flaubert también entraron en el clasicismo viajero por la puerta del género epistolar. «La escritura es para Egeria un mero instrumento. Por eso ha optado por un latín vulgar, ella, sin duda una mujer cultivada; por eso no le importa despacharse con unas fórmulas o entretenerse de manera desproporcionada en un determinado pasaje. Eso es precisamente lo que vale de su estilo, lo que le confiere una categoría literaria a pesar de las palabras», añade Pascual.

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 En el texto el estilo lo marca la personalidad de la autora, profundamente curiosa y crítica. «La palabra de Egeria puede ser llana y vulgar, excesivamente coloquial, candorosa, pobre si se quiere. Puede que a veces se repita, se atropelle, pierda el hilo de lo que estaba diciendo. Pero ni el estilo mismo ni las palabras misma pueden a veces con la verdad literaria, con la fuerza interior de una determinada escritura», afirma Pascual.

«Otro aspecto de la personalidad de Egeria que llama poderosamente la atención es su juicio crítico», escribe César Morales, autor de novela histórica. «Es una devota cristiana, pero intenta comprobar por sí misma lo que cuentan los textos sagrados y, cuando no lo logra, no tiene problema en reconocerlo. Así, en una ocasión en la que uno de sus guías le habla de un lugar en el que podrá ver a la mujer de Lot transformada en estatua de sal, afirma sin rubor: «Pero creedme, (…) cuando nosotros inspeccionamos el paraje, no vimos la estatua de sal por ninguna parte, para qué vamos a engañarnos».

La autora marcó con su escritura improvisada un nuevo estilo y aborda pistas sobre el propio recorrido del lenguaje. «Para los filólogos es una verdadera joya, algo obligado en las universidades que cuentan con departamentos de Filología clásica. Escrito en el latín vulgar que se hablaba a finales del siglo IV, aquel sermo cotidianus que se enfundaba al acento peculiar de cada callejón de un Imperio Romano tan extenso, el texto de Egeria está trufado de modismos», añade Pascual.

5.000 kilómetros de viaje peregrino
Los pasos de Egeria arrancan de la zona de Gallaecia (Galicia), continúa por Tarraco (Tarragona), cruza el río Ródano por el sur de la Galia, atraviesa Italia, embarca hacia Constantinopla y desde allí sigue hasta Palestina para visitar la Tierra Santa en una peregrinación que años antes había inaugurado santa Helena, madre de Constantino.

Visitó Jericó, Belén, Nazaret, Cafarnaúm y establece en Jerusalén su centro de operaciones. En el año 382 continúa su viaje por Egipto, con el fin de conocer a los monjes y anacoretas que vivían en el desierto. Pasa de nuevo a Jerusalén y de ahí inicia su peregrinación al monte Sinaí (momento en el cual comienza la parte encontrada de su relato) visitando Antioquía, Edesa, Mesopotamia y Siria. En la ciudad de Tarso, Egeria anota en su cuaderno el feliz reencuentro con una amiga.

«Encontré allí a una muy amiga mía, a la que todos en oriente tienen como modelo de vida, una santa diaconisa de nombre Marthana, a la que yo había conocido en Jerusalén una vez que ella subió a orar. Tenía bajo su gobierno monasterios de aputactitas, o sea, vírgenes. Cuando me vio ¡con cuánto gozo de ambas, que no podría expresarlo!».

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 Un tiempo después, a su vuelta hacia Costantinopla, escribe a sus hermanas una última carta: «Tenedme en vuestra memoria, tanto si continúo dentro de mi cuerpo como si, por fin, lo hubiere abandonado». Escribe también sobre su deseo de visitar la ciudad de Éfeso, pero se pierde el rastro de sus pasos. No sabemos si alguna vez regresó a Hispania, si murió o si Egeria continuó viajando. Quizás por eso, por la hazaña y por el misterio, su viaje permanece eterno.

Pero, a pesar de la hazaña, poco se habla del viaje de Egeria. En 1984 Filatelia Española emitía cuatro millones de ejemplares del sello dedicado al XVI centenario del viaje de la monja Egeria (insisten en hacer monja a Egeria aunque ha quedado demostrado que en aquella época todavía no existía el concepto de monja y, pese a su religiosidad manifiesta, nadie puede asegurar que fuera siquiera abadesa).

Hay libros, varios libros, que estudian su Itinerario, el lenguaje que emplea, las costumbres que describe. Su hazaña ha sido traducida a numerosos idiomas (español, francés, alemán, ruso, inglés); hay una calle a las afueras de Ponferrada y otra calle en León que lleva su nombre. Una pequeña empresa de cerveza artesana en El Bierzo se llama como ella y en el pequeño municipio leonés de  Villaquilambre desde 2007 funciona una Escuela de Formación de mujeres Egeria.

Pero ¿por qué no es referencia Egeria en la historia común de la cultura viajera y en el género literario de viajes?

Pascual, como muchos de los que han estudiado el texto de Egeria, insiste en la necesidad de sacar a la peregrina del anonimato. «Su relato, por sí mismo y por lo que significa, merece ser mejor conocido por el público en general. Lo merece el relato y lo merece su autora. Porque la figura de Egeria tiene todos los ingredientes para encandilar a cualquier lector sensible: es una figura tan apasionada como apasionante».

En el año 384 una mujer que aspiraba a verlo todo escribió todo lo que vieron sus ojos.


Fuente:  http://www.yorokobu.es/egeria-la-primera-viajera/

sábado, 22 de abril de 2017

'Sin Ciencia No Hay Futuro'

Miles de científicos salieron hoy a las calles en las Marchas por la Ciencia de las principales ciudades españolas para exigir que el conocimiento científico esté en el centro de las decisiones políticas, así como más inversión en investigación, una partida que ha caído un 35 % desde 2009.


 
 

Según Europa Press, los organizadores de las Marchas por la Ciencia que recorrieron los centros de Madrid, Barcelona, Sevilla, Gerona, Valladolid, Granada, Bilbao, Valencia o Alicante bajo el lema 'Sin Ciencia, No Hay Futuro' se reunirán la semana que viene con todos los partidos políticos para pedir que secunden un "gran pacto social por la ciencia", según explicó el portavoz de la plataforma Marcha por la Ciencia en Madrid, Javier Jiménez.

@josete600
Tras la celebración de la manifestación en las calles de la capital, a la que, según los organizadores,  acudieron en torno a 2.000 personas, Jiménez explicó a Europa Press que su reivindicación, además de una mayor dotación presupuestaria para las actividades relacionadas con la ciencia, es un cambio en la forma de "gobernanza" de los proyectos científicos.

"Pedimos más presupuesto porque se han reducido de forma significativa. Durante la crisis ya se sabía que tocaba apretarse el cinturón, pero durante la recuperación se ha dejado de lado a la ciencia", asegura el portavoz.

  Sin embargo, incidió en que, incluso con el presupuesto actual, una de las cuestiones que urge mejorar es "un cambio de gobernanza" en los proyectos, políticas e instituciones científicas que facilite el desempeño de la investigación y el aprendizaje científico. Según Jiménez, la situación actual provoca que, además de la escasez de contratos de investigación, "incluso quienes tienen un contrato encuentran dificultades para poder investigar".

En este sentido, Jiménez recordó que algunos de los cambios que reclaman las organizaciones que se adhirieron a la Marcha por la Ciencia ya están presentes en los programas de varios partidos políticos y que, cuando comenzaron a organizar la movilización, "muchos partidos han mostrado interés" en la iniciativa y "les han apoyado".

Por ello, insiste en que lo único que piden a los partidos es que "cumplan sus compromisos" con la comunidad científica y que lleven a término un "gran pacto social" que permita una mayor apuesta por el conocimiento y la investigación científica en todos los ámbitos de la sociedad.

Por otra parte, el portavoz de la plataforma hizo hincapié en que el encuentro celebrado este sábado tuvo también carácter de celebración, con el fin de reivindicar la "pasión por la ciencia" y los logros del método científico.

Las protestas forman parte de un movimiento global al que se unieron cerca de 500 ciudades de 100 países para mostrar la preocupación de la comunidad científica ante la oleada de políticas anticiencia y el intento de erosionar la imagen de los investigadores.

vía @ElmarFasel #ScienceMarch
 Solidaridad con EEUU
Jiménez subrayó que las marchas celebradas en España, junto con las celebradas también hoy en muchos otros países, sirven además para "solidarizarse" con la "difícil situación" por la que, según expresó, atraviesa EEUU desde la llegada al poder de Donald Trump y la adopción de medidas de "censura" de la investigación y la difusión científica de varias instituciones, así como su negación del cambio climático y de sus causas antropogénicas.


  La movilización, que nació en Estados Unidos en respuesta a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se ha convertido en un movimiento global que busca ser "un paso decisivo para asegurar un futuro en el que la plenitud del conocimiento científico beneficie a todas las personas y donde todos tengan el poder de hacer nuevas preguntas científicas", según han afirmado los convocantes.

March for Science Madison gets right to the point
March for Science Madison gets right to the point

Fuente: http://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/04/22/miles_personas_salen_calle_ciudades_toda_espana_bajo_lema_sin_ciencia_hay_futuro_64180_1012.html?platform=hootsuite

Denuncian una "epidemia de explotación sexual y abusos" a los chicos refugiados en Grecia


Denuncian una "epidemia de explotación sexual y abusos" a los chicos refugiados en Grecia
Reclamo. "Estamos muriendo lentamente", "¿Dónde está la humanidad?" y "La UE nos falla", afirman los mensajes en la espalda de estos chicos, durante una protesta en el campamento de refugiados de Idomeni, Grecia, el año pasado. /EFE
 Lo advirtieron investigadoras de la Universidad de Harvard. Afirman que los niños y adolescentes migrantes se prostituyen para poder pagar a las mafias de traficantes de personas.

 Refugiados menores de edad no acompañados se prostituyen en Grecia para conseguir el dinero necesario con el que pagar a las mafias de traficantes de personas que los transporten hasta países del norte de Europa como Alemania, los nórdicos, el Reino Unido, Holanda o Bélgica.

Un informe de las profesoras Vasilei Digidiki y Jacqueline Bhabha del centro de salud y derechos humanos de la Universidad estadounidense de Harvard pone negro sobre blanco “una creciente epidemia de explotación sexual y abusos a los niños migrantes en Grecia”.

La mayoría son originarios de Siria, Irak y Afganistán, los tres países con más nacionales como refugiados en Grecia tras cruzar desde Turquía y ver su camino hacia el resto de Europa bloqueado por las vallas de Macedonia y la política europea de cerrar las puertas.

Decenas de miles de refugiados –entre ellos miles de menores no acompañados- están bloqueados en campos de refugiados en Grecia –muchos tras rejas- ante las promesas rotas del resto de Europa de reubicarlos por el continente. De los 160.000 que debían ser reubicados en dos años desde Grecia e Italia, tras año y medio apenas un 10% ha conseguido viajar legalmente y de forma segura hacia otros países europeos.

El resto sigue bloqueado en Grecia, muchos de ellos intentando gracias a los servicios de las mafias de traficantes de personas burlar los controles fronterizos y atravesar los Balcanes para llegar al menos hasta Austria o Alemania. Los niños no acompañados, los más vulnerables, estarían viéndose forzados a la explotación sexual como forma de pago a esas mafias.

Denuncian una "epidemia de explotación sexual y abusos" a los chicos refugiados en Grecia
Descanso. Un chico refugiado, en el campo instalado cerca del viejo aeropuerto de Atenas, en junio de 2016. /AFP

Las investigadoras a cargo del informe aseguran que niños y niñas se prostituyen a la luz del día en pleno centro de Atenas a cambio de una media de 15 euros para ahorrar los miles de euros que las mafias les exigen para llevarles hasta el norte de Europa.

Las autoridades griegas tienen contabilizados más de 5.000 menores refugiados no acompañados –en la práctica habría más- y en todo 2016 sólo 191 fueron aceptados por otros países europeos, una falta de solidaridad que el informe considera “un fracaso dramático en protección que afecta a números niños migrantes y refugiados”.

Denuncian una "epidemia de explotación sexual y abusos" a los chicos refugiados en Grecia
Llanto. Un chico herido, en medio de una protesta de migrantes en el campo de refugiados de Hellinikon, cerca de Atenas, en febrero pasado. /AFP
 El informe asegura que muchos de esos niños y niñas que se prostituyen han ido cayendo en el consumo adictivo de drogas y que, aunque el gobierno griego va trasladando a los más vulnerables a centros de refugiados especiales, muchos no tienen acceso a esas instalaciones, donde están protegidos contra la explotación.

 En otros campos de refugiados, donde los niños no acompañados están mezclados con adultos, se dan violaciones y otras formas de abusos sexuales, según el mismo informe, que pide que “organizaciones internacionales, nacionales y locales hagan frente a esta seria emergencia de protección infantil repensando cómo tratan a una de las poblaciones de migrantes más vulnerables”.


Mäs información: https://www.clarin.com/mundo/denuncian-epidemia-explotacion-sexual-abusos-chicos-refugiados-grecia_0_S1cRBBUAg.html